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	<title>Las constantes briagas del abstemio archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Las constantes briagas del abstemio archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>El Perro: criatura extendida y mutable desde la filosofía de Gilles Deleuze y Félix Guattari &#124; Las constantes briagas del abstemio #14</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Aug 2021 22:19:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Las constantes briagas del abstemio #14, una columna de Juan Rey Lucas</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>El conocimiento no es elaborar conceptos, ni someter el mundo a leyes matemáticas, sino saber que la vida es un instante perpetuo, un absoluto que cabe en la mirada inacabable de un perro.</em></strong><br><strong><em>Vicente Aleixandre / Poeta</em></strong></p>



<p class="has-text-align-left"><em>Con cariño para Toby mi ángel peludo</em><br>Juan Rey</p>



<div style="height:44px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p>La filosofía de los franceses Gilles Deleuze y Félix Guattari, cimentada desde su libro <em>Capitalismo y Esquizofrenia</em> (de Editorial Pre-Textos), en su apartado <em>Devenir-intenso, devenir-animal, devenir-imperceptible</em>, desmiembran la conexión del humano con el animal canino, ya que no obedece a patrones apriorísticos ni normativizados. Sino será el desenvolvimiento de la continuidad del encuentro lo que logra el impulso de distintas energías. El perro no hace teatralidad humana, sino forja una vacilación de movimientos, de puntos, de gestos a crearse. Así también todo cuerpo.&nbsp;Una bestia blanda y flexible que redimensiona los entornos. Un cuadrúpedo tántrico. Porque no es la categorización, o la importancia de uno sobre otro lo que interesa; sino la escaramuza lo que libere los alientos dinámicos.</p>



<p>El perro no es un fetiche: nuestra mascota, nuestro hijo, nuestra posesión, nuestro subalterno. Estos son solo clichés con el que el espécimen es catalogado en todo sistema. Es algo más grande e inabarcable. Las conexiones que hacemos con la especie de los cánidos nos generan el traspaso de ondas expansivas (y también a ellos) para acrecentar la vida. No es un lugar común, no es nada que se pueda decir como dueño y poseído, jefe y subordinado. No. El vínculo es tanto  para que el animal salga de sus propiedades, como para que nosotros de la misma manera –o diferente- podamos desplegarnos hacia otras dimensiones; una transformación, un devenir.&nbsp;Para que el cambio nos saque de los estratos familiares, sociales, estatales, institucionales, etc. Y de igual manera nos emancipe de la subjetividad propia; haciéndonos una inconsciencia polivalente. Los pensadores Deleuze y Guattari nos proveen de las armas del pensamiento para que logremos una dislocación y fluctuemos mejor en los estratos-concepto que provocan la subyugación y hermetismo. Tanto la idea de la serie y de la estructura por identificación son hábitos que asignamos a todo acontecer como relación con otros seres no humanos. Puede que ayude, pero no sirve para el acrecentamiento de las entidades, los propios humanos y los animales. La relación no es de causa y efecto, sino de flujo intensivo no subjetivo, amorfo, que logre desplegar y enlazar los códigos para no sólo dar una evolución; sino crear una conversión-producción. Es por esta (dis)forma como se puede trocar el contenido, la idea, y la estructura de los vínculos con el mamífero carnívoro.</p>



<p>Tan sólo hay repetición de las apariencias en el imaginario colectivo y en el entendimiento social, tanto de nosotros mismos, como con ellos. La idea que se tenga de la correlación con el ente canino es fluctuante, colosal y dilatada; mas no obedece a patrones de espejo, sucesión, e inalterabilidad.</p>



<p>El paralelismo nos impide la profundidad y la propagación de las potencias que seamos capaces de crear, de articular; y avezados para adherirnos en pro de una grandeza salvaje, a favor de un infinito:</p>



<p>No se trata de instaurar una organización serial de lo imaginario, sino un orden simbólico y estructural del entendimiento. No de graduar semejanzas y de llegar a última instancia a una identificación del Hombre y el Animal en el seno de una participación mística. Será la aplicación de ordenar las diferencias para lograr una correspondencia de las relaciones. El animal se distribuye de por sí según relaciones diferenciales u oposiciones distintivas de especies; y los mismo ocurre con el hombre, según los grupos considerados. Subrayan los maestros:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“Una equivalencia en el enlace con el can no nos construye un advenimiento. Tan sólo empobrece a las líneas intensivas que surcan a los cuerpos. Porque la nigromancia, la fuerza vital se encuentra en el devenir. El Devenir no sucede por reconocimiento con el otro, ni una igualdad, o sentimiento. Tampoco es algo que este en la fantasía, o sea una falsa ilusión. Es una praxis efectuada. Un trabajo de entrelazamiento, de luchas, de combates. No es querer parecerse al animal, parodiar, o simular que hacemos de perro. O que el perro haga actos de persona, o tome actitudes de ser humano para relacionarse con nosotros”.</p></blockquote>



<p>El devenir fabrica su propio acontecimiento. Deviene suceder. No para volverse algo que idealice ser, sino emanar algo que se crea y que ocurra, sin que jamás se llegue a ser; para que siempre se sobrevenga, se devenga-animal.</p>



<p>Porque la producción del advenir animal tiene su realidad para transformarnos y engrandecernos; así del animal su devenir le apoya en su manifestación para una corpulencia sin fin.</p>



<p>El advenimiento no tiene una meta, una llegada, algo a lo que intente anclarse. Tan solo tiene su flujo, su procedimiento, su vía que hila desde lo molecular, pasando por el corpus, y cruzando el universo. Trazarlo, en el espacio-tiempo en un mapeo sin cesar. Esa emancipación del advenir lo pone en la diferencia y no en una idea evolutiva. No es una acentuación constante, sino se mueve en los descensos y las elevaciones, en uno y otro lado. En lo amorfo. Una regresión-gradación. Siempre una composición con lo heterogéneo. Deleuze y Guattari nos dicen que jamás estamos ante el propio perro, sino ante una multiplicidad: una manada, una jauría de canes; así nosotros. No es una línea que nos conecte, sino una variabilidad sin acabar de trazos que nos atraviesan y por el que somos penetrados: una creación de arte: una pintura, una escultura, una escritura, una canción. Complejidad orfebre. Porque el propósito no es hacerle una historia al animal, o darle un estereotipo para clasificarlo; más bien queremos expandirnos en concomitancia, viajar <em>in situ</em>, desmesurarnos. De igual modo se mueven en lo inclasificable todo el feudo animal.</p>



<p>Deleuze y Guattari hacen hincapié en cómo la literatura de Virginia Wolf también nos sirve para observar la dispersión de la escritora en sus devenires. Un aglomeramiento de alimañas.&nbsp; El engarce del humano con el perro se profundiza y regenera con el proceso de afectación: es decir, el afecto. Un <em>pathos</em> desplazado en lo diverso que difumina al ego: tanto el de uno, como el del canino, para hacernos inauditos, sorprendentes, e inesperados para con el mundo, la sociedad, la familia, etc.</p>



<p>Porque lo volvemos a decir no es el dominio de uno para con otro, es el nexo de dos corpus capaces de hacer emerger en algo más inusitado. El encuentro de dos reinos. Es cierto que el dúo filosófico adjudica a los tusos en aquella categoría que corre los riesgos de ser domesticado, adoctrinado pues se mueve habitualmente en los estratos familiares. Pero también saben que ese mismo movimiento nos sirve y también al perro para desvincularnos de la burocracia emparentada, y salirnos bienaventurados del estrato. Nos comentan:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“Sí, todo animal es y puede ser una manada, pero según grados de vocación variable, que hacen más o menos fácil el descubrimiento de multiplicidad, que contiene actual o virtualmente según los casos. Bancos, manadas, rebaños, poblaciones no son formas sociales inferiores, son afectos y potencias, involuciones, que arrastran a todo animal a un devenir no menos potente que el del hombre con el animal”.</p></blockquote>



<p>La infestación enriquece las uniones de todos los seres. Así el canino emana todos los diversos devenires que sea posible de hacer o crear. El hombre fluctúa con esas herramientas para emerger diverso, y multifuncional. El Orbe es como también actúa, a efecto de antítesis. Tanto la filiación, como la herencia conducen a una reproducción perenne de lo mismo. La inoculación destruye toda mismidad y se desenvuelve en el <em>performance,</em> más no en la competitividad.&nbsp; Tenemos que enfatizar que tanto Deleuze y Guattari no están en contra de lo genético y la rotulación; son senderos que también nos traspasan, pero no es por la anáfora como se logra concebir; sino será por las estepas inconsistentes por las cuales engendramos. El perro funcionará en una inagotable de posibilidades, no siendo visto como el amuleto, el acompañante, el compañero. No tan sólo eso. Será un in-animal ejecutor de maquinaria informe la cual haga delirar todo lo que se le cruce. Un espíritu, una descarga, una avalancha. Nos acentúan la pareja de pensadores:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“El Universo no funciona por filiación. Así pues, nosotros decimos que los animales son manadas, y que las manadas se forman; se desarrollan, y se transforman por contagio”.</p></blockquote>



<p>Cualquier desenvolvimiento –funcione o no- es en provecho de la planificación de lo interminable: un plano, un eje, un pivoteo, una curvatura, etc., es lo que nos interesa, y lo que deberíamos desear en todo momento: reincidir una y otra vez: pues como dicen ellos, Deleuze y Guattari:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“Siempre hay pacto con un demonio, y el demonio aparece unas veces como jefe de la banda, otras como Solitario al lado de la banda, otras como Potencia superior de la banda. El individuo excepcional tiene muchas posiciones posibles”.</p></blockquote>



<p>El perro orbícula en la anormalidad. No aquella que se designa en la degradación o el desdén. Es en los trayectos limítrofes con los que se mueve insistiendo. En la calle, en el bosque, en las tierras áridas, en las zonas gélidas; es un fuera de lugar no por equivocación, sino por vocación. Lo polifacético es la superficie-infinita con la que se desliza el can, para lograr el advenimiento. Fluir de un concepto-territorio a otro. Por eso la casa que habita es tan sólo una rúbrica que le da asignación, pero que no lo somete. Lo múltiple, el devenir, lo anormal, son tan sólo herramientas para su existencia, con las que conjuga y resurge. Lo acentúan los franceses, aludiendo:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“No debe extrañarnos, hasta tal punto el devenir y la multiplicidad son una sola y misma cosa. Una multiplicidad no se define por sus elementos, ni por un centro de unificación y de compresión. Una multiplicidad se define por el número de sus dimensiones, no se divide, no pierde o gana ninguna dimensión <em>sin cambiar de naturaleza</em>. Y como las variaciones de sus dimensiones son inmanentes a ella, da lo mismo decir que cada multiplicidad ya está compuesta por términos heterogéneos en simbiosis, o que no cesa de transformarse en otras multiplicidades en hilera, según sus umbrales y sus puertas”.</p></blockquote>



<p>Son las oleadas: derrames y vaivenes los que dan la pauta-variación dependiendo la celeridad o lo inerte por lo que el ente sea transgredido y por los que se pasa sea cualquiera su dirección. Nunca hay que precipitarse al juicio, pues ello es lo que asesina a la vida. La cierra. La anquilosa.</p>



<p>Aquí tan sólo diremos que la Historia sirve para mostrar lo que el corpus-canino es capaz de ir hasta donde le sea posible. Tanto en el enriquecimiento como disminución. De igual manera la abundancia de las razas es la manera visible que exhibe la plasticidad por la que este curtido. Lo destacan el par de filósofos:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“Nada sabemos de un cuerpo mientras no sepamos lo que puede, es decir, cuáles son sus afectos, cómo pueden o no componerse con otros afectos, con los afectos de otro cuerpo, ya sea para destruir o ser destruido por él, ya sea para intercambiar con él acciones y pasiones, ya sea para componer con él un cuerpo más potente”.</p></blockquote>



<p>La normatividad, la sistematización, el adoctrinamiento, no dice nada del perro. Es seguro que hay eficiencia, efectividad, practicidad, pero lo que no se debe soslayar es la producción, fructificación y manufactura con las que todo canino cuenta. Ponerlo como amigo de vida (incluso cuando hacemos un juicio para bien) lo encasillamos, y lo petrificamos. Son las diligencias e inmovilidades con las que todo soma afrontará sus devenires, en su apertura para con el mundo.</p>



<p>Delineándose como un pequeño buda o un esgrimidor; ya sea tratando de capturar a la mosca que se le cruce o jugando con su cola, el perro siempre sorprende o conmueve por desbordar su estado <em>canis lupus familiaris</em>.&nbsp; Porque siendo sabedores que el perro es capaz de emitir el más mayúsculo amor no-humano que sobrepasa la incondicionalidad humana, con ello podemos percibir que atrás de ese ser de cuatro patas hay un Cosmos que nunca se ha de atestar.</p>
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		<title>Antonio Gramsci: toda zona como propulsión &#124; Las constantes briagas del abstemio #13</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 May 2021 23:33:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Las constantes briagas del abstemio]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Gramsci]]></category>
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Rey Lucas]]></category>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Las constantes briagas del abstemio #13, una columna de Juan Rey Lucas</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>“Con todas las fuerzas en contra, perseverar. Jamás doblegarse. Mostrarse fuerte atrae el auxilio de los dioses”</em></strong><br><strong><em>Johann Wolfgang Von Goethe</em></strong></p>



<p>Estando preso o entre la sociedad, nunca tuvo condiciones favorables. Desde su infancia la supervivencia era ya su oficio: un modo de ser. A pesar de su desempeño como diputado, fue encarcelado. El mundo en esos tiempos estaba tomando un vuelco atroz: fascismo se hacía llamar aquel movimiento. A partir de su estancia carcelaria hasta su último día, su vida habría de tomar tamaños de calibre excepcionales.  Sin proponérselo ponía al filo de la muerte su cuerpo que nunca fue el más apto; de igual forma su temple moral. Irónicamente, sería el encarcelamiento lo que le permitiría escribir las miles de páginas para hacer la construcción de uno de los vademécum más importantes e implacables del siglo veinte. Encarnación de uno de los más grandes proyectos políticos-intelectuales, sobre todo tomando en cuenta las circunstancias en donde fue redactado.</p>



<p>El fiscal Michele Isgro quien llevaba su caso, durante el juicio que tenía a ejecución en la primavera de 1928, lapida la frase que no sólo es una orden, sino una amenaza tanto para ellos mismos como para la persona a quién le estaban dando sentencia: “Por veinte años debemos impedir que este cerebro funcione”. Obviamente, aquella imposición aspiraba a mucho, frente al pensamiento que nunca pudieron dominar; en contraste la condena que se le impuso: exactamente veinte años, cuatro meses, y cinco días, lo que truncó la vida política de uno de los opositores más capaces frente a la ideología que emergía demoledora. Así también sufrían los estragos sus seres amados: su querida esposa Julca, de procedencia rusa, Delio de poco más de dos años, y Giuliano de apenas tres meses.</p>



<p>En varias ocasiones durante su encierro le habían ofrecido la reducción de su pena y también la absoluta liberación. Nunca consideró ninguna. No era cuestión de testarudez, o volverse prácticos y ya estando libres la misma libertad volvería funcional la causa. No. La postura obedecía a cuestiones más recónditas. Para que se mantuviera tranquila le da a entender en una carta a su madre, por qué la situación de su reclusión: “En el fondo, la detención y la condena, las he querido yo mismo, en cierto modo, porque nunca he querido cambiar mis opiniones, por las cuales estoy dispuesto a dar la vida y no sólo a estar en prisión. Que por eso mismo no puedo sino estar tranquilo y contento conmigo mismo”.</p>



<p>En tanto sus demás colegas de ideas tomaban un distanciamiento hacía las huestes, él en ese sentido se ceñía más a las mesnadas. Se esforzaba por conectarlas al pensamiento marxista. El punto crucial era generar una resistencia a los grupos que subyugaban, una contra-hegemonía que acabaría engendrando un neo orden moral-intelectivo o también denominado crónlech-histórico: una moderna sociedad.</p>



<p>Es desde el presidio dónde todo tiene –paradójicamente- sentido. Grupos de poder contra el absoluto mando que se encuentra sometiendo a aquellos quienes piensen y disientan de él.</p>



<p>En su infancia trabajaba diez horas diarias para ganarse el equivalente a una bolsa de pan, cargando registros que pesaban lo doble que él. Ya en el término del día laboral, sus noches eran invadidas por el implacable sollozo ya que el dolor de su cuerpo le impedía dormir. Era un encarcelamiento injusto, pero eso nunca detuvo la extensión de su pensamiento que literalmente atravesaba esos muros que mantenían al león enjaulado.</p>



<p>Poco a poco por las insalubres condiciones de la penitenciaria comienza a adquirir nuevas enfermedades –más de las que la naturaleza ya le había adjudicado-: el mal de Pott, principios de tuberculosis, y arteriosclerosis. Gracias a ello al menos puede obtener una celda individual para no afectar a sus cofrades, pero aún a pesar de ello padece de una grave hemorragia.</p>



<p>Días después de navidad fallece su madre, pero sus familiares prefieren no darle la fatal noticia. Más adelante sufre de otro episodio fuerte de alucinaciones y delirios. Se diseña un comité con la única intención de liberarlo junto con otros compañeros. Por todos los medios es posible trasladarlo al hospital de otra prisión. Es vigilado tanto desde su recamara como en el exterior. Se encuentra más agravado: se le agregan la tisis, y la esclerosis, la hipertensión y gota. El 21 de Abril de 1937 adquiere la libertad encontrándose en deplorable estado de salud. Siete días después fallece. Sólo una semana le fueron concedidos para poder contemplarse, tras toda una vida encarcelado, y poder edificar toda la estructura de su pensamiento. Nunca tuvo el mejor cuerpo, ni la mejor infancia, ni los mejores trabajos, y al parecer tampoco las mejores circunstancias. Pero todo ello nunca le impidió –o puede que hayan sido esos mismos aconteceres los idóneos-  poder realizar todo su pensamiento. Un pequeño corpus vuelto una maquinaria contra toda represión. Y quizá la cárcel fue el mejor de los sitios posibles para hacer germinar su historia<em>. Quaderni del carcere </em>su obra. Nacido en Ales, Cerdeña: es el gigante de Antonio. Antonio Gramsci.</p>
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		<title>El poeta marcado: Johann Christian Friedrich Hölderlin &#124; Las constantes briagas del abstemio #12</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Mar 2021 01:21:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Las constantes briagas del abstemio]]></category>
		<category><![CDATA[Friedrich Hölderlin]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Rey Lucas]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las constantes briagas del abstemio #12, una columna de Juan Rey Lucas “La locura de...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Las constantes briagas del abstemio #12, una columna de Juan Rey Lucas</strong></p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p class="has-text-align-right" style="font-size:17px"><strong><em>“La locura de los grandes no debe irse”</em></strong><br><strong><em>William Shakespeare</em></strong></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p>Poeta sempiterno, iconografía del más alto grado de sofisticación de la cultura alemana en el siglo XIX, <em>avant garden</em> al alimón de Hegel, Schiller o Schelling. Friedrich Hölderlin (1770-1843) es considerado, no sin razón, uno de los bardos cuyas ideas y pensamiento, entre el Romanticismo y el Clasicismo, generaron uno de los más hondos cortes en la tradición filosófica y literaria que se gestó a posteriori. Aunque su obra no sólo se compone de copla, podemos afirmar que todo cuanto delineó literariamente se encuentra atestado de una potestad de aedo en que los conceptos de la temporalidad, la preciosidad y la sustancia cobran una sobresaliente importancia.</p>



<p>De catorce años es remitido por su familia al seminario de Denkendorf para que sea instruido en la Teología, con la esperanza de que genere una vocación en su vida al servicio del gnomo. Allí empezó la furia de la escritura, en sus primeras construcciones bucólicas donde, además, se le revelan los libros de Schiller y Klopstock. Paulatinamente, a través de tan insignes lecturas, descubrirá su original predisposición por la letra.</p>



<p>Como redacta en uno de sus esquemas ensayísticos (“El punto de vista desde el cual tenemos que contemplar la Antigüedad”), no tenemos otra elección que aceptar aquello que somos si no quisiéramos ir en contra de los propios daños que eso implica para nuestra existencia, pues lleva avasalladores dolores la falsificación de nuestra identidad. A este respecto, campean dos alternativas: “ser constreñido y hermetizado por lo adoptado y positivo o, con bestial presunción, ponerse a sí mismo, como fuerza viviente, frente a todo lo aprendido, dado, o positivo”.</p>



<p>Termina de completar sus estudios teologales en 1793, aunque nunca hará algún intento por ejercer su licencia en el ministerio sagrado. Al menos, el que se podría esperar. “Ser uno con todo, esa es la vida de la divinidad, ese es el cielo del hombre”, escribía Hölderlin en su&nbsp;<em>Hiperión</em>. Años antes, en 1788, es llevado al seminario de Tübingen, y tras sus primeros inicios en las relaciones amorosas con la joven Louise Nast y la núbil Elisa Lebret, esta última hija de uno de sus maeses; asimismo funda junto a su colega Neuffer el liceo de la “Liga de los Poetas”, mientras solventa su relación con dos gigantes del pensamiento alemán aún en proceso de cincelado: Hegel y Schelling.</p>



<p>Por aquel entonces, nuestro poeta oriundo de Lauffen am Neckar tiene puesto todo su poder de observación y discernimiento en Kant y&nbsp;Rousseau, la Revolución francesa y los antiguos griegos. Como elucida Felipe Martínez Marzoa “Hölderlin no va a la cola de Schelling y Hegel”, como se le pudiera juzgar en un primer instante; empero, es tan sólo el simulacro antes del terremoto por advertirse. Diría el profesor Marzoa: “más bien va por delante de ellos; pero ya está dicho que Hölderlin no será filósofo, sino poeta”. Luis Cernuda le encontraría un destino más implacable para aquel designado por una fuerza tan atroz como delicada: “Hölderlin, con fidelidad admirable, no fue sino aquello a que su destino le llamaba: un poeta. Pero ahí nadie le ha superado en su país, ni en otro país cualquiera”.</p>



<p>En 1795, reunidos bajo la iluminación de Hölderlin a quien acompañan Hegel y Schelling, se manufactura un texto portentoso: el conocido “El más antiguo programa de sistema del idealismo alemán”, en el que se exhiben las aspiraciones de tres mentalidades prodigiosas, pero, más aún, de tres almas en busca de su propio y singular sentido por una elevación tanto soberana como suigéneris del pensamiento. La tríada se cuestiona: “¿Cómo tiene que estar constituido un mundo para una esencia moral?”, &nbsp;a lo que responden: “Solo lo que es objeto de la libertad se llama idea. ¡Tenemos que ir más allá del Estado! Pues todo Estado tiene que tratar a hombres libres como engranaje mecánico; y esto no debe hacerlo; por lo tanto, debe cesar”.</p>



<p>En su&nbsp;<em>Hiperión</em>, Hölderlin anota: “No sabe cuánto peca el que quiere hacer del Estado una escuela de costumbres. Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su cielo, lo ha convertido en su infierno”. Tras padecer constantes cuadros de depresión e insolvencias de control mental, se le diagnostica como enfermo mental en un grado ya de degenere crónico. La familia Zimmer lo resguarda en su hogar, en la torre que también le pertenece a la parentela. Ahí pasará los últimos treinta y seis años de su existencia, aunque para definirlo mejor será que ha de pasar la mitad de su vida en ese lugar, tras no poder regresar de la cima. Abrazó la locura en dos de sus formas: la de la poesía y la mental. Las amó y también fue perjudicado. Qué más osadía y magnificencia para una vida siendo como es, así de extensa, de genuina, de aberrante, de temeraria, de brutal. Corrió el peligro que vislumbraba Nietzsche al advertirnos que tuviéramos cuidado de observar al abismo de frente, pues pudiéramos correr el riesgo que el abismo nos regresara la mirada. Hölderlin acepto la mirada de regreso. ¿Qué más logro de tan alta estima se puede crear?</p>
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