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	<title>Anime archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Anime archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>Avatar: La obra de animación definitiva &#124; Té de guion #36</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 May 2023 21:46:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Té de guion]]></category>
		<category><![CDATA[Animación]]></category>
		<category><![CDATA[Anime]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Maldonado]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña de anime]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Té de guion #36, una columna de Francisco Maldonado Avatar: La leyenda de Aang​ (en...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Té de guion #36, una columna de Francisco Maldonado</strong></p>



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<p><em>Avatar: La leyenda de Aang</em>​ (en inglés<em>, Avatar: The Last Airbender</em>) es una serie animada creada por <em>Michael Dante DiMartino</em> y <em>Bryan Konietzko</em>, con <em>Aaron Ehasz</em> como escritor principal. Se emitió en <strong><em>Nickelodeon</em></strong> durante tres temporadas, desde febrero de 2005 hasta julio de 2008. <em>Avatar</em> está ambientada en un mundo de estilo asiático en el que algunas personas pueden manipular uno de los cuatro elementos (agua, tierra, fuego o aire) con variantes telequinéticas de las artes marciales chinas conocidas como &#8220;<em>bending</em>&#8221; en inglés y &#8220;<em>control</em>&#8221; en español. El único individuo que puede controlar los cuatro elementos, el &#8220;<em>Avatar</em>&#8220;, es responsable de mantener la armonía entre las cuatro naciones del mundo y sirve como puente entre el mundo espiritual y el mundo físico. El show se presenta en un estilo que combina un estilo anime con dibujos animados estadounidenses y se basa en las imágenes de la cultura principalmente del Este de Asia, con algunas influencias de Asia del Sur, el Nuevo Mundo, Inuit y Sireniki.</p>



<p>La serie se centra en el viaje de <em>Aang</em>, de 12 años, el <em>Avatar</em> actual y último superviviente de su nación, los Nómadas del Aire, junto con sus amigos <em>Sokka, Katara</em> y más tarde <em>Toph</em>, mientras se esfuerzan por poner fin a la guerra de la <em>Nación del Fuego</em> contra las otras naciones del mundo. También sigue la historia de <em>Zuko</em>, el príncipe exiliado de la <em>Nación del Fuego</em>, que busca restaurar su honor perdido capturando a <em>Aang</em>, acompañado por su sabio tío <em>Iroh</em>, y más tarde, la de su ambiciosa hermana <em>Azula</em>.</p>



<p>Cuando somos niños, tenemos la costumbre de dar por sentadas las cosas, habrá obras que se queden con nosotros por mucho tiempo por enseñarnos cosas de una naturaleza que desconocíamos, una conformada por un amplio espectro de blancos, negros y grises. Una naturaleza que se moviliza por el odio, el dolor, la alegría y la esperanza por igual, seguramente en ese momento no lo veremos, pero es un hecho que dejaran importantes marcas en nuestra memoria.</p>



<p>Sin lugar a duda, <em>Avatar</em>, es una de esas historias. Es cierto que a nivel personal, no fue consciente de muchas de sus virtudes sino hasta que la vi de nuevo trece años después. Me sorprendió en primer lugar, que me encontré riéndome de los mismos chistes y con la misma intensidad que lo hacía en esas mañanas de sábado, pero, lo más importante, fue que me hizo recordar emociones muy concretas. Tal vez a los nueve años no se puede hacer una lectura de personajes y comprender lo que está detrás del arco de redención de <em>Zuko</em> y la presión psicológica que convierte en trágica su relación con <em>Azula (hermana de Zuko)</em> y su padre; o el conflicto de <em>Aang (protagonista)</em> por haber abandonado al mundo, como tampoco el peso de <em>Sokka</em> de defender tanto a su hermana como a su tribu y convertirse en aquello que idolatra de su propio padre.</p>



<p>Es decir, tal vez no podías descifrar todas las emociones y situaciones que le dan profundidad al mundo de <em>Avatar</em>, pero si eras capaz de sentirlas con todas sus letras. Y eso era suficiente para que ese mundo se percibiera tan real como el tuyo. <em>Avatar</em> es eso que ahora veo y me transporta cual <em>Ratatouille</em> a <em>Antón Ego</em> a momentos precisos, a las emociones de la niñez y adolescencia. De hecho, recuerdo el momento exacto en que esta serie quedó grabada en mi memoria, ahora ya por más de diecisiete años y seguramente para siempre.</p>



<p>El momento en que el <em>Reino Tierra</em> cae, <em>Aang </em>es derrotado sin discusión alguna y queda gravemente herido. Los héroes perdieron, lo malos ganaron, fueron más listos, mejores y más fuertes. La única esperanza y real oposición contra la <em>Nación del Fuego</em>, yace en la palma de la mano del enemigo. Claro que hay episodios con momentos más duros y que tal vez motivan más a la reflexión, pero fue ese giro de guion que culminaba una muy estresante temporada, fue lo que hizo que ese niño se enfrentara a un momento no solo extraordinario y nuevo, sino que también, real y honesto. Era la culminación de una serie de lecciones y reflejos dentro de la serie de nuestra realidad, que nos dicen “<em>el mundo es así”</em>. En ese momento, la rabia, impotencia, decepción y ansiedad por el futuro, es una realidad con la que convivimos a diario. Y es ahí a dónde quiero llegar con esta introducción, por más universal que sea <em>La Leyenda de Aang, </em>es un show para niños.</p>



<p>Partiendo de esa premisa, podemos tomar esta serie como un producto sumamente valioso por la gran lección de esta épica epopeya, una que condensa muy bien la enormidad salvaje que es la naturaleza de la vida humana, sin llegar a saturarse de crudeza y violencia, compensándolo con tragedias, injusticias y conflictos emocionales; pero, que concluyen la narración con una redondez positiva y una constante curva de crecimiento en sus personajes que refuerzan valores y principios. Y me parece que, aunque la primera temporada explora un poco este matiz, es la segunda y muy pegada a ella, la tercera, las que de verdad se aferran a representar un mundo que se siente vivo y profundo, no por su diversidad ni por su precisión política o fantástica naturaleza, sino por su impredecibilidad, sus subversiones morales, su exploración de perspectivas y su constante sensación de cambio y madurez en sus personajes. Contradictoriamente, mientras más adulta y madura se vuelve la serie, abandonando los pequeños arroyos de aventura ligera, para entrar grandes mares emocionales, aporta mucho más a los espectadores a quienes se dirige.</p>



<p>De hecho, cualquier narración es por cuestiones lógicas, un reflejo de la realidad que comprende el autor. Cuando se reflexiona acerca de una historia, hay varias cosas a tomar en cuenta para determinar si es buena; la confección lógica de los eventos, el orden y calidad narrativa, la visión del escritor y cómo la plasma en su historia. Esto incluye, por supuesto, sus concepciones morales, de humanidad, de bien, de mal, de amor, sus principios y códigos éticos, qué tanto separa las convenciones sociales de realidades dadas, sus cuestionamientos personales, su comprensión política y de naturalezas humanas, etc. Un buen escritor o director, tiene que ser un tanto buen lector como espectador, debe ser un ser humano despierto, analítico y reflexivo.</p>



<p><em>La Leyenda de Aang </em>cumple todos estos puntos a la perfección al momento de querer transmitir una visión. Por ejemplo, el guion tiene la clara de intención de ser inclusivo en cuanto a géneros, pero es lo suficientemente maduro para entender que la negación artificial de problemas no funciona, por lo que no pretende quitarles a los personajes <strong><em>femeninos</em></strong> sus <strong><em>convenciones femeninas</em></strong>, y a los personajes <strong><em>masculinos </em></strong>sus <strong><em>convenciones masculinas</em></strong>, porque eso eliminaría el conflicto de en medio. Si, hay inclusión, pero esta se gana a base de decisiones y con la humanización y desarrollo de personajes, es decir, <strong><em>estos muestran su valor. </em></strong>Al principio <em>Sokka </em>es condescendiente con su hermana por ser mujer, pero ella le demuestra lo contrario con sus acciones, valentía y determinación de mejorar en el <em>agua control</em> y de apoyar a <em>Aang</em>, dándole así al espectador, una lección <strong><em>orgánica </em></strong>del sexismo y de por qué está mal caer en él. Trayendo un problema cotidiano de la realidad y mostrando por qué está mal en lugar de <strong><em>caricaturizarlo</em></strong> o <strong><em>simplemente negar que exista</em></strong>. Convierto en el proceso a <em>Katara </em>en un personaje del cual aprender y aspirar <strong><em>por su evolución</em></strong>, dejando de lado de qué sexo sea.</p>



<p>Siguiendo este hilo con más detalle, el desarrollo de todos los personajes es, en sí mismo, una constante sacudida de perspectivas. Como la serie pretende hacer una gran apología del mundo real, los personajes, al igual que espectador, van descubriendo una complejidad en su mundo que nunca imaginaron, y al mismo tiempo, van construyendo el mundo per se. Veámoslo así, al principio, <em>Katara, Sokka y Aang</em> son muy idealistas con la situación del mundo, creen en un cambio solamente por la aparición del <em>Avatar</em>, pero pronto descubren que su lucha no es tan sencilla como solamente detener al <em>Señor del Fuego</em>, descubren en cada pueblo y aventura nueva un sufrimiento ajeno provocado por la guerra, para el que no están preparados. La empatía detiene su viaje constantemente, transformándose en una responsabilidad autoimpuesta pro ayudar, y esto, al mismo tiempo que los hace poco a poco mejores personas, ya que ellos mismos tienen errores que pulir y mentes que madurar. &nbsp;Y es mediante esos pequeños episodios que de a poco van formando la vida y complejidad del mundo en el que se desarrolla la serie. Lo cual es una gran virtud, porque su <strong><em>world building </em></strong>base es sumamente sencillo, de hecho, es tan simple que se construye en menos de un minuto, y esto se puede evidenciar cada vez que miras la serie.</p>



<p>Realmente eso encierra muy bien el contexto que necesita entender para que la historia se pueda contar. Literalmente en un intro nos explican cómo se rige políticamente este mundo, cómo funcionan las fuerzas físicas del universo y el contexto social e histórico en el que se encuentran. Yo creo que es de los mundos fantásticos más simples y pequeños que hay, pero es que es justamente el hecho de que lo desarrollan mediante conflictos en los que <strong><em>los personajes amplían su visión de su mundo</em></strong> y que estos influyen directamente tanto en su curva emocional como de desarrollo, lo que dota a este mundo de profundidad, en lugar de desarrollarlo con un <em>lore </em>de mucha complejidad. Cada nueva construcción pequeña de <strong><em>world building</em></strong> está relacionada a un nuevo desarrollo o introspección en sus personajes, como ocurre con <em>Zuko</em>.</p>



<p>El resultado, en términos narrativos, se puede explicar así. Por un lado, y como ya hemos dicho, todo lo que mueve a la serie conforme avanza, parece irse por la dirección de <strong><em>character driven story</em></strong>, es decir, que todo lo que ocurre es movido por la emoción, intereses y conflictos, tanto internos como externos, entre personajes. Por ejemplo, así se rige el mundo de <strong><em>Game of Thrones</em></strong>. Pero por otro lado, hay otra fuerza principal que es conducida hacia el <strong><em>plot driven story, </em></strong>que es cuando la historia se mueve más por fines de resolver un conflicto externo general que envuelve a toda la historia. Es muy claro que, por ejemplo, el mundo de <strong><em>Tolkien</em></strong> en el <strong><em>Señor de los Anillos</em></strong> se asemeja más a este tipo de narración de todos contra el mal. Los intereses de cada personaje y los conflictos que puedan generar terminan quedando en segundo plano.</p>



<p><em>La leyenda de Aang</em> es una combinación de ambas. Existe la trama general que presenta al <em>Señor del Fuego</em> &#8211;<em>incluso muy parecida a la figura de <strong>Sauron</strong></em>&#8211; como la maldad absoluta de este mundo y el objetivo inequívoco de los héroes. Y por otro lado, la serie se desarrolla &#8211;<em>sobre todo en sus temporadas 2 y 3</em>&#8211; como un <strong><em>character driven story</em></strong>, una narración conducida por los intereses de los personajes y su desarrollo moral, que refuerza la visión más realista del mundo que quieren conseguir. Y así, nos dará personajes complejos y con muchas capas como <em>Zuko </em>y <em>Azula. </em>En esencia, el <strong><em>world building </em></strong>de <em>Avatar</em> se presenta mejor con personajes que con un <em>lore</em> muy definido. Esto hace todo mucho más personal, controlado, redondo y homogéneo.</p>



<p>Dicho todo lo anterior, centrémonos en analizar a los personajes y las lecciones de vida que se imprimen en ellos. Porque es eso lo que también contribuye a la gran satisfacción que tiene el arco evolutivo general de la serie. Los personajes, como humanos que son, son imperfectos, y los recursos que en ellos se emplean son bastante efectivos.</p>



<p>¿Por qué no empezamos por <em>Zuko </em>y su maravilloso arco de redención? Pero, para hablar de <em>Zuko, </em>tenemos que si o si hablar de <em>Azula, </em>y para hablar de estos dos tenemos traer a la conversación a <em>Osai</em>, el <em>Señor del Fuego </em>y padre de <em>Zuko y Azula.</em> Lo hago de esta forma porque a mi parecer, estos personajes son los más dramáticos de la serie, incluso el hecho de mencionar un arco de redención en <em>Zuko</em>, aunque es correcto, resulta que también es otra de las injusticias de este mundo, porque <em>Zuko</em> nunca es malo, más bien, está determinado por su padrea a hacer lo que hace; es un personaje confundido que al principio busca lo que cree que quiere y termina encontrando después de mucho sufrimiento lo que su personaje realmente necesita. Es un antagonista involuntario porque sus fines personales se contraponen a los fines de <em>Aang</em>, los cuales si son más altruistas, pero <em>Zuko, </em>no deja de ser un niño que se ve obligado a recobrar el amor de su familia y el supuesto honor que perdió.</p>



<p>Si en esta serie hay un mal absoluto, ese sería el de <em>Osai</em>. Quien está tan corrompido por su hambre de poder y dominio, que termina envenenando a su propia familia, y de paso, al mundo entero. De hecho, es una metáfora interesante, así como el mundo se torna gris debido a la invasión de la <em>Nación del Fuego</em> y personas que no eran malas se corrompen por la guerra, dentro de la misma familia podemos ver la misma corrosión debido al mismo mal. <em>Azula y Zuko</em> no son malos, sino que fueron envenenados por las competencias internas para ser merecedores del amor de su padre. Especialmente <em>Azula</em>, quien desarrolla una personalidad sociópata para compensar esa falta de aprecio, una personalidad donde nada parece afectarle y da la impresión de carecer de emociones. Todo lo contrario a <em>Zuko</em>, quien al inicio no era más que un niño enfadado con el mundo y que hacía constantes pataletas.</p>



<p>Este desarrollo lleva a ambos personajes a extremos opuestos, de hecho, los recursos que involucran a <em>Zuko, </em>ya sea retórica o poéticamente hablando, son de contradicción y dualidad, como por ejemplo, la búsqueda del honor. Para <em>Zuko</em> el honor era su máxima necesidad dramática, sin embargo a manera de contradicción, él es el personaje más honorable que vemos de la nación del fuego y él ni siquiera se da cuenta. Su naturaleza es bondadosa, y durante las tres temporadas nos damos de que él y <em>Aang</em> comparten más cosas de lo que parece. Es tal la dualidad, que incluso pasan por los mismos dilemas, como cuando se acercaba la invasión del sol negro y ambos sufrían de ansiedad por enfrentarse a la misma persona, al <em>Señor del Fuego</em>.</p>



<p>Poéticamente, la primera persona en toda la serie que debe enfrentar a esta diabólica entidad sin rostro y presentárnosla ya como un personaje vivo, es el mismo <em>Zuko</em>, que enfrenta al <em>Señor del Fuego, </em>su padre, antes que el mismísimo <em>Avatar</em>. Y el cierre de su arco, sigue lleno de contradicciones, ya que, uno de los diálogos más tristes de la serie es este:</p>



<p><em>&#8211;<strong>Azula: </strong>“Siento mucho que todo deba terminar de esta manera, hermano”</em></p>



<p><em>&#8211;<strong>Zuko: </strong>“No, no lo sientes”.</em></p>



<p>Los dos hermanos, ahora dualmente opuestos a como empezaron, se enfrentan en una irremediable lucha a muerte. Y esa respuesta tan sencilla de <em>Zuko</em>, es a la vez muy clara, dejando totalmente claro que ya no hay vuelta atrás para su hermana, puesto que sus intenciones ya son mortales. El viaje de <em>Zuko </em>inicia con un <em>Akni Kai (técnica de ataque del fuego control)</em> contra su padre, donde ante los ojos de la <em>Nación del Fuego </em>se le arrebata su honor, y termina usando la misma técnica contra su hermana, en este caso para reivindicar el honor de toda su nación. Esta escena de la lucha entre hermanos, no se tonalmente como épica, sino más bien, como una profundamente triste. Y una contradicción o ironía más importante es que es un acto de deshonor ajeno, lo que cierra con total poesía la redención de <em>Zuko</em>, a través del máximo acto de honor, el sacrificio.</p>



<p>Mientras que <em>Azula</em>, la villana por excelencia, una sociópata fría y calculadora, es derrotada no con la muerte, sino con la exposición de su frágil humanidad. Es una conclusión agridulce para la familia real que representaba a la <em>Nación del Fuego</em>. Esto es parte de la satisfactoria narrativa de la serie, son promesas que se acumulan durante su desarrollo y en su épico final, se resuelven, se cumplen. No es coincidencia que <em>Zuko </em>se sacrifique específicamente por <em>Katara</em>, dado su desarrollo durante la serie, destinado a trágico enfrentamiento contra su hermana, mientras que <em>Aang</em> es destinado a enfrentarse al <em>Señor del Fuego</em>. Y entonces, vuelvo a lo mismo, la serie es trágica, el desarrollo ocurre con dolor, con injusticias y con resultados agridulces. Pero esa es la intención, porque su resolución no es simplemente desaparecer lo malo para darle paso a lo bueno, sino que desde ambos lados de la moneda los personajes crecen, los errores y las malas decisiones siempre están latentes para bien o para mal.</p>



<p><em>Katara</em> es otro personaje que representa esto durante la trama de <em>Hama</em>, otro personaje trágico y muy inteligente por parte de los escritores que matiza la guerra y sus consecuencias en la vida de una persona. Esta es una <em>Maestra del Agua</em> que usa el <em>Agua Control</em> con fines muy sádicos y mortales, esto, debido a las torturas y traumas causados por la <em>Nación del Fuego. </em>Vemos como la maldad se contagia y se aprende a través de la naturaleza humana y convierten a <em>Hama</em> con rencor hacia todos quienes sean parte de la <em>Nación del Fuego</em>, sin importar que fuesen inocentes. Ese personaje, obliga a <em>Katara </em>a aprender la <em>Sangre Control</em>, una técnica muy despiadada, naciente de la desesperación de la guerra, que la hace sentir sucia y culpable. Pero, es pocos episodios adelante, que un arrebato de odio por haber encontrado al asesino de su madre sirva cono gatillo para que <em>Katara</em> la use sin dudarlo para torturar a un hombre. Y no es hasta que descubre la existencia de su lado más oscuro y cruel, que decide mantener sus principios y no caer en la oscuridad moral que repudiaba de sus enemigos.</p>



<p>Es el hecho de aprender lecciones a través del dolor, sin negar la existencia de la maldad en nuestra naturaleza. Esa es la verdadera fortaleza y madurez de serie, es por cosas como estas, por esta visión que nos enseña, que <em>La Leyenda de Aang</em> es y será atemporal. Es la mejor inversión de tiempo que le puedes dar a un niño o a ti mismo, porque mientras es divertida, tampoco es condescendiente con el espectador y le muestra verdades de su propio mundo con las que se tiene que enfrentar. En la actualidad, existe una muy mala corriente de pensamiento moderna que pretende cancelar ocultarles a los niños la existencia de todos los vicios y conflictos de la humanidad, como si se pudieran quitar cual gripa. Hay una clara intención por decirles que no puedes perder, no puedes odiar, donde se culpabilizan todas las emociones negativas naturales, donde eres especial por derecho. Esta serie se mantiene honesta a la verdadera naturaleza conflictiva de nuestra raza, una donde existen odio, venganza, envidia, desgracia, muerte, desesperanza y derrota; pero también amor, esperanza, amistad, redención, perdón, éxito y felicidad. Una historia donde puedes encontrar la importancia de tener tus propios principios, descubrir lo que es correcto aunque vaya en contra de las convenciones, transformarte para bien a causa de tu dolor, enfrentar tus propios miedos ante la enormidad que representa una responsabilidad, la enormidad de crecer, de enfrentarte a ti mismo y decidir perdonar antes de envenenar tu consciencia. Esta obra nos enseña a aceptar nuestras virtudes pese a nuestras propias inseguridades y a pesar de ser fuerte, de estar en tu actual mejor versión. Nos habla de la madurez, de la sabiduría y de las lecciones que cargas para ayudar a otros, porque, no hay nada que nos recuerde la imperfección de nuestra humanidad que seguir llorando nuestro pasado.</p>
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		<title>Naruto: Del manga y el anime a la &#8220;Naruterapia&#8221; &#124; Té de guion #35</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 May 2023 21:43:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Té de guion]]></category>
		<category><![CDATA[Anime]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Maldonado]]></category>
		<category><![CDATA[Naruto]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña de anime]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Té de guion #35, una columna de Francisco Maldonado El manga Naruto comenzó a salir...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Té de guion #35, una columna de Francisco Maldonado</strong></p>



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<p>El manga Naruto comenzó a salir en 1999, y el anime, en 2002. La historia de las aventuras del ninja de <em>Konoha</em> ha visto crecer a toda una generación. Ahora está en emisión <em>Boruto</em>, una secuela sobre el hijo del protagonista.</p>



<p><em>Naruto</em> tiene muchos competidores dentro del género <em>shounen</em> (<em>demográfico japonés que corresponde a los adolescentes varones</em>). Además, su trama es bastante simple, y su estilo visual tampoco es muy elaborado. Finalmente, hay muchos capítulos de relleno: episodios que no desarrollan las líneas principales de la trama. Pero todo esto resulta insignificante, porque nuestro protagonista ayuda a distraernos de nuestros problemas y, lo más importante, a creer en nosotros mismos.</p>



<p>A pesar de que los personajes viven en un mundo ficticio, utilizan chakras y luchan contra monstruos, se enfrentan a los mismos problemas que los jóvenes contemporáneos. Muchos espectadores (<em>como en mi caso</em>) han visto <em>Naruto</em> desde niños y han crecido con los protagonistas. Ahora, vuelven a ver cientos de episodios como &#8220;<em>naruterapia</em>&#8220;: cuando estamos cansados y perdemos la esperanza, necesitamos un ejemplo de alguien que no se da por vencido.</p>



<p><strong><em>El Nindo (Camino Ninja)</em></strong></p>



<p><em>Naruto Uzumaki</em> tiene una vida dura. No era el más inteligente, el más rico o el más fuerte, más bien todo lo contrario. Desde niño, fue marginado y sufría la humillación de quienes lo rodeaban. Trató de llamar la atención, pero solo recibió insultos y desprecio. Por lo tanto, el reconocimiento por parte de su pueblo natal se convirtió en el propósito de su vida. Nadie creía en él ni lo apoyaba. No fue culpa de <em>Naruto</em>, es que tenía un zorro demonio encerrado dentro de él (<em>cosa que tampoco pidió</em>), y todos los vecinos le temían. Pero, a pesar de la hostilidad del mundo, <em>Naruto</em> nunca cerró su corazón.</p>



<p>No se volvió reservado, hizo amigos, superó todas las dificultades y realizó su sueño: se convirtió en <em>Hokage</em>, el líder del pueblo. Naruto es un <em>shinobi</em>. En el Occidente, suelen llamarse ninjas: así suena la palabra &#8220;<em>shinobi</em>&#8221; en chino. En el mundo de Naruto, son guerreros famosos que tienen principios morales estrictos. Participan en conflictos políticos y no ocultan sus rostros ni nombres.</p>



<p>Aunque en realidad, los shinobi lucharon por aquellos que les pagaron, pero en el manga y el anime no se apartan de su código de honor y se parecen más a los samuráis (aunque en <em>Naruto</em> los samuráis son diferentes). En la obra, cada <em>shinobi</em>, o sea, cada ninja, tiene su propio camino o <em>nindo</em>, una regla que rige su vida. Para el protagonista, lo más importante era lograr todo por su cuenta y no usar la posición de víctima para convertirse en un villano. Por lo tanto, al sufrir muchas ofensas, <em>Naruto</em> no se enfadó con la gente. Fue su camino ninja, y su convicción, dio esperanza a todos a su alrededor e incluso a los espectadores.</p>



<p><strong><em>El otro, soy yo.</em></strong></p>



<p>Las cosas principales en la vida para <em>Naruto</em> son la gente y el reconocimiento. La fuerza y el poder no le importan tanto, porque, sin amor y amistad, aquellas cosas no tienen ningún sentido. Naruto pasó por una infancia complicada y sabe lo que es ser rechazado. Por lo tanto, trata de abrazar a todos. Busca compartir el dolor de la otra persona, y así, podemos entender los motivos de sus acciones. Nuestro protagonista cree que la amistad y el amor son más fuertes que el odio, y que las conexiones entre las personas ayudan a hacer frente a cualquier obstáculo. A pesar de que <em>Naruto</em> es un luchador profesional preparado desde su infancia para la guerra, trata de resolver los conflictos de manera pacífica.</p>



<p>Sabe que cada batalla implica sacrificios. Por lo tanto, la fuerza solo debe usarse como último recurso. Muestra que a veces el mal puede ser vencido por el poder de la palabra y no solamente por la fuerza física. Se puede convencer a las personas en lugar de derrotarlas, porque a menudo, la gente se vuelve mala por ser víctimas de los prejuicios de los demás, como el propio <em>Naruto</em>. Es decir, el otro soy yo, pero bajo distintas circunstancias.</p>



<p><strong><em>Persistir es la verdadera fuerza</em></strong></p>



<p><em>Naruto</em> logró todo lo que quería gracias al trabajo duro y la esperanza de un futuro mejor. Nos enseña a no rendirnos nunca, que puedes tomarte un descanso para recuperarte, pero lo principal es seguir intentándolo. Y esta perspectiva, es transversal a muchos otros personajes de la obra. <em>Rock Lee</em>, otro <em>shinobi</em>, ha demostrado que el éxito no solo depende del talento, y se puede lograr mucho si sigues adelante a pesar de todo. <em>Shikamaru </em>nos enseñó a mantener la calma y aprovechar al máximo los recursos que tenemos. Al mismo tiempo, los personajes de esta serie nos muestran que puedes cambiar tus objetivos sin traicionar tus principios. Lo esencial es aceptarte a ti mismo, siguiendo el ejemplo de <em>Sakura, Gaara y Kakashi</em>.</p>



<p><strong><em>El final del ciclo de odio.</em></strong></p>



<p>El mensaje más importante de la serie resulta ser muy simple y se resume en dos palabras, perdón y aceptación. Centrarnos en lo negativo y guardar rencor solo nos hará sufrir aún más, como sucedió con <em>Sasuke</em>. El perdón nunca es en beneficio del otro, es para nosotros mismos. Ya que, al afrontar todos nuestros traumas, podemos perdonarnos y aceptarnos a nosotros mismos.</p>



<p>El odio a uno mismo empuja a la gente a hacer cosas peligrosas. <em>Naruto</em> logró hacerse más fuerte solo porque aceptó al demonio que tenía dentro de sí mismo. Y <em>Kakashi</em> encontró la paz cuando pudo perdonar a su padre ya en la edad adulta.</p>



<p>Si somos impulsados por el odio, nuestras acciones solo siembran más de lo mismo. El hecho de no superar aquello que nos duele, provoca que seamos esclavos de aquello que nos hace daño. La ira será el resultado de esa prisión, vamos a odiar a todos quienes nos lo recuerden, sin importar qué tan vaga sea esa semejanza. Las puertas de las celdas, solo se abren desde afuera, de lo contrario solo queda romperlas; y esas puertas se abren cuando hay un decreto de libertad. Solamente cuando <em>Naruto </em>abrió la puerta que encerraba a su demonio interno, pudo ser capaz de superar todos aquellos traumas internos y el odio que experimentaba.</p>



<p>Solo una persona sin odio y traumas, puede ayudar a otros a terminas con sus ciclos. El odio a otros, es el resultado del odio a uno mismo. Ese odio nos mantiene a la defensiva, nos pone constantemente en un lugar de miedo e inseguridad. Aceptar nuestra parte más oscura, es el camino más corto a estar en paz, porque si tu aceptas tus debilidades, ya nadie puede señalarlas y ofenderte. El ciclo de odio se fundamentaba en aquel sentimiento de revancha contra quienes no te habían reconocido. Si sabes dónde eres débil, si eres consciente de tus puntos ciegos, no necesitas que nadie te reconozca, porque tú te conoces por completo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
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		<title>¿Por qué amamos a los villanos? &#124; Versailles Anime #31</title>
		<link>https://triadaprimate.org/por-que-amamos-a-los-villanos-versailles-anime-31/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Mar 2022 02:27:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Versailles Anime]]></category>
		<category><![CDATA[Anime]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Maldonado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Versailles Anime #31, una columna de Francisco Maldonado Jens Kjeldgaard-Christiansen, de la universidad de Aarhus...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Versailles Anime #31, una columna de Francisco Maldonado</strong></p>



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<p><em>Jens Kjeldgaard-Christiansen</em>, de la universidad de <em>Aarhus en Dinamarca</em>, ha realizado investigaciones muy interesantes, las cuales exploran la ficción desde un punto de vista social y de la psicología evolutiva. Una de las ideas que se pueden tomar de esos estudios tiene relación con pregunta de esta columna; y es que, entre muchas cosas y aunque lo neguemos, la naturaleza de la villana o villano en un producto de ficción como el anime, puede llegar a ser mucho más humana y real que la artificialidad a la que nos acostumbraron en la figura del héroe, dentro de lo que llamamos sociedad o civilización. Esta idea es bastante reciente, si tenemos en cuenta el gran marco que representa la historia de la humanidad y su evolución, y es que hemos avanzado mucho más rápido de lo que nuestra genética necesita para adaptarse; esto explica que aún tengamos miedos y conductas instintivas, como el miedo a la oscuridad, comidas que de forma ilógica rechazamos desde pequeños, y hasta el racismo, el cual no estoy justificando, sino más bien, exponiendo.</p>



<p>Para funcionar, la sociedad necesita que existan ciertas reglas y que todo individuo las cumpla, esto sin tener en cuenta más temas como la cultura, la religión, etc. Esto hace de la sociedad algo mucho más complejo de lo que suponemos debería o podría ser en un principio. Tanto en el trabajo de <em>Jens Kjeldgaard-Christiansen, </em>como en estudios acerca de la testosterona de <em>Michael Zitzmann</em>, se llega a la conclusión de que muchos comportamientos sociales bien vistos y valorados, no se dan por la naturaleza de una persona. En los estudios de la testosterona antes mencionados, se trata de entender la función de esta hormona en nuestro cuerpo, ya que la idea de que esta solo sirve para volvernos más agresivos y aumentar la energía, no es del todo cierta. En dichos estudios, se logró comprobar que, cuando los sujetos de prueba recibían la hormona, sus habilidades sociales, analíticas y de liderazgo, aumentaban significativamente.</p>



<p><em>Christiansen </em>resume esto en que las habilidades sociales son adaptaciones del individuo para escalar o encajar dentro de lo que este entiende por sociedad. Seguramente eso suena obvio, pero conceptos como la bondad o la humildad, hacen que nuestra manera de significar la realidad cambie completamente. Pues, como mencioné antes, temas culturales como la religión pueden alterar por completo los mecanismos lingüísticos con los que establecemos nuestra relación con el mundo. El ejemplo perfecto es la caída de Roma, la cual entre muchos otros aspectos, se dio por la adopción del catolicismo como religión oficial del imperio. Roma se había caracterizado por ser implacable y cruel, pero con la adopción de estos nuevos valores, palabras, significados y significantes, su estructura se volvió por decirlo de alguna manera, mucho más <em>“blanda”</em>, por lo que resultó mucho más sencillo doblegar sus fuerzas, tanto desde fuera como desde dentro.</p>



<p>Todo esto no implica que el ser humano sea malo por naturaleza, ya que en muchos estudios se menciona que cosas como la empatía son casi innatas del individuo. Y a su vez, eso tampoco significa que somo tan buenos como creemos. A lo largo de la historia, podemos encontrar costumbres socialmente aceptadas, que al día de hoy pensaríamos que son solo ficción. Por lo que basta una simple búsqueda en Google o YouTube, para encontrarnos con costumbres socialmente aceptadas en civilizaciones antiguas, que actualmente nos horrorizarían. Esto, sin tener en cuenta que los conceptos de bondad o maldad, los hemos ido construyendo y modificando nosotros mismos a lo largo de la historia. Todo esto, podría explicar desde dos puntos de vista, la razón por la que nos sentimos tan atraídos hacia los villanos.</p>



<p>La primera explicación, es que estos, no se ven atados a las reglas todo el tiempo; tienen el poder y la libertad para actuar, para no reprimirse. Es fácil sentir atracción por un villano, pues de cierta forma, nos muestra esta fantasía de no jugar bajo las reglas establecidas, de resolver las cosas por nuestra cuenta o actuar como solo nuestra mente sabe que lo haríamos. Y es justo aquí, donde podemos explorar algo interesante, el efecto <em>lucifer</em>. Este habla de que cualquier persona es capaz de cometer actos atroces, sin que el contexto que rodea el acto, sean necesariamente situaciones o condiciones límite. Muchos psicólogos señalan a la ficción en cuanto a la manera en que esta nos presenta a los villanos con trastornos mentales de una forma <em>“cool y entretenida”</em>, es decir, romantiza las enfermedades mentales. Dentro de este señalamiento, ellos nos recuerdan que, por ejemplo, la figura del psicópata que la ficción nos muestra, representa solamente el 1% de la población, y si hablamos de las cárceles, el porcentaje es aún menor. La mayoría de crímenes, no lo cometen psicópatas, sino más bien, personas que podríamos llamarlas, “normales”, que aparentemente no tienen ningún problema psicológico.</p>



<p>A partir de aquí, podemos tomar como punto de referencia el <em>experimento de Milgram</em>, el cual fue llevado a cabo por <em>Stanley Milgram</em> para la universidad de <em>Yale</em> en <em>Estados Unidos</em>. Este, buscaba estudiar el comportamiento de una persona para obedecer a las órdenes de la autoridad, aunque éstas entren en conflicto con su conciencia personal. En esencia, darle choques eléctricos a una persona (actor), cada vez que esta fallaba en responder una pregunta. Al inicio, los participantes se sentían incómodas con su asignación, pero tan solo con insistir un poco, continuaban, a pesar del dolor que le infringía a quien fallaba. El estudio arrojó que, el 80% de los sujetos de prueba, llegaba hasta el final del experimento.</p>



<p>Aunque parezca que el estudio está siendo sacado de contexto, hay muchos casos a lo largo de la historia, los cuales demuestran que estos resultados, son completamente ciertos. Para no complicar mucho más el tema, podemos tomar como ejemplo a los nazis y los juicios de <em>Nüremnberg</em>, donde la gran mayoría de los acusados, se justificaban diciendo que solamente seguían órdenes. Esto, que tan solo parece una excusa muy simple, pasa más a menudo de lo que nos imaginamos. Se sabe que el ser humano se quita responsabilidad sobre sus actos cuando está siguiendo órdenes. Por lo que, en relación con los villanos, también podemos entender o como mínimo, especular, que esa conexión está ligada al hecho de que ellos no necesitan justificarse, no deslindan su responsabilidad, sino que, asumen esa oscuridad como propia.</p>



<p>La segunda explicación que le podemos dar, gira alrededor de algunos aspectos que los villanos muestran, como la dominancia, las buenas habilidades sociales e inteligencia; cosas que son altamente valoradas no solo a nivel social, sino también en nuestra parte más primitiva. Por mucho que hoy en día nos guste justificar y llamar a todo como una construcción social, hay muchos estudios que demuestran que hay cosas que se dan por predisposiciones genéticas, procesos químicos, etc. Aunque también, no podemos negar que hay condiciones materiales que determinan o dan lugar a muchos de estos comportamientos.</p>



<p>Todo esto, lo podemos colocar dentro de la ficción, a través de lo que la psicología llama la <em>“triada oscura de la personalidad”</em>. Estos, son tres rasgos que se pueden observar en mayor o menor medida en las personas, pero resulta más usual, en aquellas personas con trastornos mentales o de la personalidad. Ahora bien, aquí hablamos de que estos rasgos se manifiestan de forma elevada, ya que, en esencia, toda persona los tiene. Estos rasgos son: <em>narcicismo, maquiavelismo y psicopatía. </em>Si ponemos el foco de la ficción encima, esto se vuelve aún más interesante, porque la mayoría de villanos considerados <em>“más carismáticos”</em>, cumplen con estos rasgos. Cosas como el concepto muy elevado de sí mismo, egoísmo, falta de empatía por los demás, disfrute de las emociones negativas en otros, pensar solo en el beneficio propio, son el detalle general de estos tres aspectos.</p>



<p>El nombre <em>Vegeta</em>, creo que resulta familiar para la mayoría. Pues, el personaje de <em>Akira Toriyama</em>, reúne estos tres rasgos, obviamente tiene capas emocionales y dramáticas que lo hacen esto menos evidente a primera vista, pero fue reconocido por el mismo autor de <em>Dragon Ball</em>, que esa su intención fue plasmar estas características en él. Cuando uno piensa en la conceptualización y creación de un personaje antagónico para una historia, asume que la recepción será de rechazo y no lo contrario, pero lo artificial de la bondad como concepto y del héroe como figura, hacen que aquellos que son los “<em>malos”</em>, nos sean más cercanos. Los héroes son perfectos, lo pueden todo en todas las ocasiones, siempre ven el lado bueno a las cosas, ven el vaso medio lleno, destilan positivismo y aunque no sean inteligentes o capaces, siempre consiguen lo que quieren. De ahí que obras como <em>Shingeki no Kyojin</em>, <em>Code Geass</em>, <em>Death Note, One Piece</em> o <em>Full Metal Alchemist</em>, logren conducir de forma acertadamente ambigua los conceptos del bien y el mal, del héroe y el villano, de tal manera que, no todo lo bueno sea bueno todo el tiempo, ni tampoco lo malo resulte así en cada ocasión.</p>



<p>El villano no encaja del todo, sus experiencias de vida son duras, su pasado no necesariamente lo lanza hacia un mejor presente o futuro. El héroe, es un huérfano, pero a su vez es millonario y es el elegido. El villano tiene una perspectiva que pocos comparten, y no siempre está equivocada. No siempre logra sus objetivos, aunque se esfuerce al máximo; la vida resulta injusta con ellos, aunque no hayan hecho nada malo, es decir, cosas que se apegan mucho más a una persona real, de carne y hueso, que no es el elegido, no es popular y que no se queda con la chica. El villano normalmente es el subordinado pasando por el peor de sus días, y todos hemos tenido un mal día.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>Todo lo que se necesita para convertirse en alguien como yo, es tener un mal día.</em></p><cite><strong><em>Joker – La Broma Siniestra (Alan Moore) &#8211; 1988</em></strong></cite></blockquote>
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