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	<title>Drag archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>Despojadme de mi sexo: la tragedia de las mariconas en un espectáculo drag (Crítica de Lady Dragbeth, de Fabián López) &#124; The trash can of ideology #31</title>
		<link>https://triadaprimate.org/despojadme-de-mi-sexo-la-tragedia-de-las-mariconas-en-un-espectaculo-drag-critica-de-lady-dragbeth-de-fabian-lopez-the-trash-can-of-ideology-31/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Aug 2022 21:50:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[The trash can of ideology]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel de León]]></category>
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		<category><![CDATA[Reseña de teatro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>The trash can of ideology #30, una columna de Ángel de León Como varón bisexual,...</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/despojadme-de-mi-sexo-la-tragedia-de-las-mariconas-en-un-espectaculo-drag-critica-de-lady-dragbeth-de-fabian-lopez-the-trash-can-of-ideology-31/">Despojadme de mi sexo: la tragedia de las mariconas en un espectáculo drag (Crítica de Lady Dragbeth, de Fabián López) | The trash can of ideology #31</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>The trash can of ideology #30, una columna de Ángel de León</strong></p>



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<p>Como varón bisexual, he enfrentado distintas formas de discriminación, desde la indirecta de mi familia que, sin saber que yo estaba en el clóset, hablaban con desdén de actores y deportistas con matrimonios de compromiso “que en realidad son putos, pero si salen les revocan su contrato”, hasta la discriminación directa del acoso escolar, porque “te comportas como una niña y seguro te gusta la verga”.</p>



<p>Sobre esta clase de violencias habla la puesta en escena<em> Ladydrabeth</em>, del creador escénico no binario Fabián López. Violencias que, bien pensado, no trascienden el lugar común: inundan estados de Facebook y espectáculos de <em>stand-up</em>. Sin embargo, conforme avanza el espectáculo de Ladydragbeth, descendemos de estas violencias, más bien simbólicas (y padecidas, incluso, por heterosexuales, que si no tienen novia en la secundaria caen bajo la sospecha de ser, también, maricones), hasta aquellas que inciden directamente en el cuerpo, como cuando a Ladydrabeth, la maricona de la escuela, la golpearon sus compañeros. El espectáculo, sin embargo, no se detiene ahí; pasa primero, en un momento de complicidad con el público, por la lectura de noticias sobre violencia contra la comunidad sexodiversa (desde golpizas colectivas hasta asesinatos), fácilmente accesibles en el buscador de <em>Google</em>, para finalizar con dos potentes vueltas de tuerca: la de la violencia que la maricona ejerce sobre sí misma y, finalmente, la que ejerce, desde el poder, contra las otras mariconas.</p>



<p>En este sentido, el espectáculo, que pretende dar visibilidad a “las violencias que sufrimos y ejercemos las mariconas”, ofrece distintos momentos de reconocimiento y distancia que resultan interesantes: una persona heterosexual que asista a <em>Ladydrabeth</em>, recibiría un primer golpe de otredad frente al relato de la experiencia de estar en el clóset y tener serios conflictos con el nombre propio; es distinta la experiencia de un individuo que no es heterosexual, que parte de una identificación con el personaje, para después asomarse a cosas que tampoco le han sucedido: a mí nunca me han golpeado por mi orientación sexual, y fue un momento de enorme extrañeza ver que hay otros a quiénes sí, pero es que mantengo, todavía, el privilegio de ser cisgénero… en este sentido, la amplitud de la comunidad LGBTTTIQ+ se despliega frente a los ojos del espectador, que muchas veces se acostumbra a reducirla a un par de experiencias, las más “normales” y discretas, para enfrentar se a la potencia de una voz cuya condición es tan marginal, tan juzgada y temida, que se ve obligada a “volverse la más perra para sobrevivir”.</p>



<p>De ahí el dolor del <em>drag</em>, que precisamente cuando se pone más vulnerable (cuando se viste de mujer), cuando más atrae la mirada de los guardianas del orden patriarcal, es cuando se siente más fuerte. En esta condición paradójica radica la potencia del montaje, que presenta un cuerpo al que las mismas situaciones le provocan, a la vez, dolor y placer; que vive cierrtas experiencias, al mismo tiempo, como ser oprimido y como ser emancipado, en la ambigüedad, a la vez dolorosa y libre (y, por lo tanto, trágica), del género fluido, que en la figura del <em>drag</em>, muchas veces, al mismo tiempo que se aparta, por temperamento y carácter, de los atributos “masculinos”, se ve forzado a adoptarlos, endureciendo el corazón, la sensibilidad y todos esos atributos “femeninos” que hacen que a uno le digan maricón, para poder sobrevivir. Como lady Macbeth, la <em>drag queen </em>que comparte con el público sus experiencias de vida, se ve forzado (a, e) a entonar la oración funesta de la reina de Escocia, que Fabián López, en un tono fársico, declama cerca del principio del espectáculo: <em>¡Espíritus, venid! venid a mí, puesto que presidís los pensamientos de muerte! Privadme ahora de mi sexo y llenadme de la más temible crueldad, desde la coronilla al pulgar del pie: espesad mi sangre ¡Que se bloquen todas las puertas a la piedad! ¡Que no vengan a mí contritos sentimientos naturales a perturbar mi propósito cruel, o a poner tregua a su realización! ¡Venid hasta mis pechos de mujer y transformad mi leche en hiel, espíritus de muerte que por doquier estáis -esencias invisibles- al acecho de que Naturaleza se destruya!¡Ven, densa noche, ven y envuélvete en el mas maldito humo de infierno, para que mi agudo cuchillo no vea sus heridas, ni el cielo atisbe&nbsp; a través de las&nbsp; mantas de la tiniebla&nbsp; para gritar ¡basta, basta!</em>. En el limbo entre la verdadera naturaleza y la coraza que hay que portar para hacer frente a un mundo hostil, el ser no binario renuncia, como la protagonista de la tragedia shakespeariana, a su sexo: de ahí su fuerza, pero también su dolor.</p>



<p>“No lo disfruté, pero fue un sexo increíble”, confiesa en medio de la anécdota sobre un encuentro casual con un “activo vergón con lugar” a través de <em>Grindr</em>. “Las mariconas”, declara, “¿cuántas veces no nos rechazamos a nosotras mismas cuando ponemos no pasivos, no afeminados, para ir a coger con un activo vergón sin lugar”.</p>



<p>En estos momentos, donde descendemos, como en la tragedia de Shakespeare, a la oscuridad, está el mayor potencial del espectáculo. Le vendría bien, sin embargo, para que acabe de cobrar sentido la invocación de la tragedia de Shakespeare, un recorte a la dramaturgia: el espectáculo, aunque nunca aburre (con su alternancia entre coreografías, admirablemente interpretadas por el intérprete con música pop emblemática de la comunidad LBTQ, chistes subidos de tono e interacciones con el público), es desigual en su desarrollo, y presenta, acaso por la incontinencia escritural que invade a los jóvenes dramaturgos cuando hablan de su propia experiencia, algunos problemas de ritmo. Un recorte a los distintos segmentos del texto, en busca de lo esencial, potenciaría mucho los distintos niveles del espectáculo: el dramaturgo debe aprender que no se puede decir todo, que algunas cosas hay que callarlas, confiar en que el público descifrará el chiste, intuirá el secreto… en términos de dirección, hay que calibrar cuando un momento de comicidad o patetismo se ha extendido demasiado, pues, aunque algunas redundancias pueden tener un efecto cómico o potenciar el <em>pathos</em>, y la confesión directa y cruda puede tener un efecto transgresor (como sucede, en efecto, varias veces en el espectáculo), a veces son sólo eso: redundancias y material crudo, que falta pulir. Calibrar cuanto tiempo debe durar una escena es uno de los retos de la dirección escénica: advertir en qué momento se agota el efecto buscado, para así profundizar en las posibilidades que tal efecto abrió, y que a veces se quedan sin explorar. Son riesgos habituales en este tipo de espectáculos, que denuncian la violencia desde un lugar personal de opresión y que, en este espectáculo, se sortean cuando el intérprete consigue, o bien, distanciarse de sí mismo, o bien, sumergirse en las tinieblas: son estos procedimientos los que permiten trascender el lugar común y la victimización, sin por ello renunciar a la necesidad de la denuncia.</p>



<p>El equipo está integrado exclusivamente por miembros de la comunidad sexodiversa, lo cual es un gesto esperanzador y refrescante frente a la ingenuidad de la cultura de la inclusión, donde se busca, tantas veces, el gesto paternalista del opresor de que se digne a representar a las “minorías”, lo que implica, por lo general, que sean ellos, los que ostentan el privilegio, quienes diseñen y adapten su discurso y su voz a las exigencias del mercado y la ideología dominante. En <em>Ladydrabeth</em>, las mariconas hablan, en nombre propio, con su propia voz, sin necesidad de que otro cuente sus historias: exhiben su dolor y sus contradicciones frente al público, no buscan ser representados, pues bien se sabe que la representación –de ahí su problema político–, se da, necesariamente, en ausencia de lo representado.</p>



<p>Confío en que, con el transcurso de las funciones, Ladydragbeth, con la potencia del discurso que ya está gestando, haga descender la noche, para asestar el golpe mortal contra la estructura que la oprime (y que a veces, ella misma encarna). <em>Para que mi agudo cuchillo no vea sus heridas, ni el cielo atisbe a través de las mantas de la tiniebla para gritar ¡basta, basta</em></p>



<p>* Lady Dragbeth es un proyecto beneficiado por el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (FONCA) en el Programa de Creadores Escénicos 2021, dentro de la vertiente “Creadores Escénicos en Formación”. La cual, cumplirá con una temporada de funciones a partir del 04 al 25 de agosto, los jueves a las 20 horas, en El77 Centro Cultural Autogestivo, (Abraham González No. 77, col. Juárez, CDMX). Costo general: $250. Estudiantes (presentando credencial) $200. Y dragas (presentándose en drag) $150.</p>



<p>Contacto Correo electrónico: fabianjossuel@gmail.com Facebook: Fabian LR Instagram: _fabian_lr</p>
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		<title>Formas: Being Queens &#124; Deconstruyendo la otredad #11</title>
		<link>https://triadaprimate.org/formas-being-queens-deconstruyendo-la-otredad-11/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Mar 2021 21:58:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Deconstruyendo la otredad]]></category>
		<category><![CDATA[Beli Delgado]]></category>
		<category><![CDATA[Drag]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Deconstruyendo la otredad #11, una columna de Beli Delgado La humanidad —entendida inicialmente como masa—...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Deconstruyendo la otredad #11, una columna de Beli Delgado</strong></p>



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<p>La humanidad —entendida inicialmente como masa— es capaz de generar características que nos ayudan a conformarnos e identificarnos como un individuo en particular, portador de un nombre, una nacionalidad, una fecha de nacimiento, afinidades, disgustos, temperamento y formas de presentarnos desde nuestra propia concepción, una de esas presentaciones se ve proyectada en nuestra forma de vestir, calzar y de los accesorios que utilizamos para conformar nuestro estilo a favor de distinciones aún más evidentes<em>.</em></p>



<p>La moda es un tema muy importante, y sus derivados contemporáneos suelen ser polémicos: la <em>fast fashion</em>, la apropiación de conceptos culturales y las nociones de clases son un marco de desarrollo. Es indiscutible el posicionamiento o imagen que proyecta la manera de vestirnos y las ideas que dirigen nuestras elecciones en una amplia gama de piezas. Comunicamos al vestirnos.</p>



<p>El mundo siempre ha sido muy diverso, lo que ha cambiado ahora son los aspectos de reconocimiento, responsabilidad y respeto a estas diversidades, aunque yo diría que a este tipo de nociones diferenciadas, suelen ser desplazadas por contraste, por lo que llegan a construirse como otredades. Un tema muy interesante y sumamente explorado, es el de la sexualidad: el género y los tipos de orientación sexual.</p>



<p>Considero que cada uno de esos rubros cuenta con lineas de estudio hoy identificadas, pese a ello, siguen existiendo problemas para respetar las diferentes perspectivas de la diversidad.&nbsp; A lo largo de la historia existieron múltiples figuras de otredad construidas a partir de los esquemas regentes de diferenciación y de favorecimientos de todo tipo. Esta vez dedicaremos la columna a hablar de figuras cimentadas en la cultura, de las Drag Queen.</p>



<p>No vamos a detenernos en quiénes son, ni de dónde provienen, ya que es un tema amplio hablar de la sátira y de contextos represivos ahora, lo que sí creo que es importante destacar, es que las Drag no están ligadas a una preferencia sexual particular, lo que hace, se acentúen las diferencias con el travestismo u otros tipos de expresión de la misma gama.  </p>



<p>Hoy día, las drag crean personajes desde sus propias ideas y preferencias, son personas que tienen concepciones particulares de la vida y aún más de la belleza y de las formas. <em>Extreme Beauty Routine (2020)</em> de Vogue es una serie —de lo que yo llamaría— mini documentales, hasta el momento cuenta con 12 episodios que duran en promedio, alrededor de diez minutos, disponibles en la plataforma de YouTube. En cada video aparecen Drags icónicas de UK.&nbsp;</p>



<p>En cada episodio se muestran las rutinas de creación de sus personajes, sus influencias y el universo que soporta la expresión más madura del mismo, sin embargo también se da apertura al camino, la condición emocional y la historia de las personas que hacen de Drags, sus dificultades y anhelos, todo con un toque de la chispa de su personalidad y de su manera de ver la vida. Es una serie de minidocumentales que te acerca a la humanidad de las Drags y te ayuda, no sólo a comprender sus estilos y elecciones, sino a acercarte a su noble diversidad.&nbsp;</p>



<p>Las Drag interpretan diversos papeles y emplean ciertas técnicas de maquillaje que representan aspectos a nivel cultural y personal, la sofisticación de sus ideas es invaluable, no obstante al escuchar qué pasó o cómo se dieron las cosas, nos damos cuenta a qué tipo de mundo nos enfrentamos. Me refiero a que en algunos episodios, las drag hablan acerca de sus sentimientos en la adolescencia, cuándo y por qué abandonaron sus hogares, algunos comentan si tienen esquemas psicológicos depresivos; ahondan en su estilo, en qué representa lo galáctico, lo oscuro o lo color pastel para ellos y en su creación específicamente.</p>



<p>Debemos tener presente que la belleza y las elecciones de nuestros accesorios suponen un forma y una idea de lo que queremos simbolizar o dar a conocer desde nuestras ideas personales, lo mismo sucede con cada drag, delinean formas y contornos que sirven a sus propósitos e ideales. Aunque a algunos les parezca extremo, es una forma de ver o combatir la vida y las reglas —implícitas en la sociedad el vestirse “normal” o en la tendencia de moda—, una manera de expresarnos, uno recurre a la imagen en servicio de uno mismo. Más que considerarlo belleza extrema, lo veo como una propuesta de la libertad y de diversidad. ¡Arriba un mundo con más Drag y libertad de expresión!</p>
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