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	<title>Feminismo archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Feminismo archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>Nos sembraron miedo, nos crecieron alas &#124; Apología de lo mundano #21</title>
		<link>https://triadaprimate.org/nos-sembraron-miedo-nos-crecieron-alas-apologia-de-lo-mundano-21/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Nov 2021 23:00:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apología de lo mundano]]></category>
		<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Paola Arce]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Apología de lo mundano #21, una columna de Paola Arce “No soy libre mientras otra...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Apología de lo mundano #21, una columna de Paola Arce</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p class="has-text-align-right">“No soy libre mientras otra mujer sea prisionera, aun cuando sus cadenas sean distintas de las mías”<br>(Audre Lorde, 1984)</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p>Este pasado veinticinco de noviembre fue el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer. Tiene como antecedente el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en 1981 en Bogotá, Colombia, donde se propuso este día en memoria de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, mujeres activistas políticas asesinadas en 1960 por la policía secreta del régimen del presidente dominicano Rafael Leónidas Trujillo, cuyos cuerpos fueron descubiertos un 25 de noviembre. Fue hasta el año 2000 cuando la Organización de las Naciones Unidas designó oficialmente este día como el Día internacional de la Eliminación de la violencia contra las mujeres.&nbsp;</p>



<p>Las hermanas nacieron en la provincia de Salcedo en República Dominicana, desde edades tempranas se opusieron a Trujillo y participaron activamente en la lucha contra su régimen. Trujillo estaba caracterizado por la cero tolerancia a las disidencias; en un territorio tan golpeado y devastado como es América Latina, su gobierno de 31 años es catalogado como uno de los episodios más sangrientos de la historia.</p>



<p>Las Mariposas, como eran apodadas, fueron constantemente asediadas y encarceladas por sus ideales políticos ¿Cuál es el papel de la mujer en la resistencia? Cuando una mujer participa en la lucha política, no sólo está expuesta a la muerte y la tortura como sus contrapartes masculinas, la violencia sexual es también un elemento de humillación y dominio que es una constante en este tipo de escenarios. Una de las características de las dictaduras es el desprecio y desconocimiento de la mujer como parte fundamental de la organización social y sus derechos humanos. Por siglos, se ha establecido el patriarcado sostenido sobre la justificación de que esta es la organización que permitirá el progreso de las sociedades, o bien la falsa ilusión de la pasada existencia de matriarcados que fallaron en su misión de desarrollo y sin embargo seguimos luchando por el reconocimiento y los espacios que por derecho nos pertenecen, Mientras una sociedad sea misógina, no podrá ser avanzada. No sólo conmemoramos la vida y lucha de estas mujeres, si no su determinación por no permitir injusticias y perseguir con talante su causa política incluso si eso significaba atravesar los más terribles horrores cada tanto. Este día enmarca la importancia de la enunciación y la memoria.</p>



<p>A 21 años del establecimiento oficial de esta fecha, y a 61 años del asesinato de Las Mariposas, la invitación es a la reflexión ¿Cuánto hemos avanzado en México para la eliminación de la violencia contra las mujeres? México sigue ocupando los primeros lugares en feminicidios del mundo, el derecho a la interrupción legal del embarazo sigue siendo un delito, de los 32 estados sólo la Ciudad de México (2007), Oaxaca (2019), Hidalgo y Veracruz (2021) cuentan con una ley que garantiza y permite la libre interrupción del embarazo antes de las 12 semanas de gestación. Mientras que, en todo el país es aplicable el aborto en casos de violación ¿cuál es el mensaje de esta determinación? Las mujeres no tienen derecho sobre sus propios cuerpos a menos que la interacción de un hombre esté presente. El problema que desconcierta tanto al sistema legal del país no es “ceder” o no el derecho al aborto, el problema es el reconocer el derecho a vivir libremente la sexualidad.</p>



<p>Por otro lado, el conocimiento y aplicación de la perspectiva de género en los medios de comunicación al cubrir noticias sobre violencia de género es nula, la moral religiosa y los esquemas naturalizados de la diferencia sexual continúan determinando los lugares que una mujer debe y puede ocupar. México es también el primer lugar en abuso sexual infantil y trata de personas; desaparecen, al día, 10 mujeres y niñas. La violencia contra la mujer es la pandemia que ha azotado al mundo, pareciera que es una característica inherente a la construcción de la sociedad como la conocemos, un virus mucho más peligroso y mortal, el machismo mata.</p>



<p>Con todo y el panorama desolador, la lucha feminista de los últimos años ha cosechado diversos triunfos. La ley General de Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia publicada en el año 2007 (y que se reforma constantemente), en su artículo 6 enuncia los tipos de violencia contra las mujeres:</p>



<p>I. La violencia psicológica. Es cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio.</p>



<p>II. La violencia física. Es cualquier acto que inflige daño no accidental, usando la fuerza física o algún tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas.</p>



<p>III. La violencia patrimonial. Es cualquier acto u omisión que afecta la supervivencia de la víctima. Se manifiesta en: la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o propios de la víctima.</p>



<p>IV. Violencia económica. Es toda acción u omisión del Agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima. Se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, así como la percepción de un salario menor por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral.</p>



<p>V. La violencia sexual. Es cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y/o la sexualidad de la Víctima y que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de abuso de poder que implica la supremacía masculina sobre la mujer, al denigrarla y concebirla como objeto, y</p>



<p>VI. Cualesquiera otras formas análogas que lesionen o sean susceptibles de dañar la dignidad, integridad o libertad de las mujeres.</p>



<p>Esta ley también contempla la violencia comunitaria, política, laboral y docente, institucional y digital. En este año 2021 entró en vigor la Ley Olimpia que considera como delito divulgar, compartir, distribuir y publicar imágenes, videos o audios de contenido íntimo sexual de una persona adulta sin su consentimiento. Además, se habilitó en la Ciudad de México el Registro Público de Agresores Sexuales.</p>



<p>A pesar de los avances, vivir con miedo es una condición de ser mujer, esa indeterminación más allá de lo humano y su fundamento, se convierte en una seña de identidad de un grupo históricamente vulnerado no sólo en las grandes escalas de la legalidad y la organización social, sino en la “seguridad” de los hogares y por personas que decían profesar amor.</p>



<p>Este día es el símbolo de que ser mujer es una lucha incansable; ser hermana, hija, amiga, luchadora. Más allá de llenar las calles con mensajes, portar un moño naranja y asegurar que hemos cambiado, presentarnos como personas superiores y entendidas de lo que significa la violencia contra la mujer y tomar este día como una efeméride más en el calendario, debemos poner en perspectiva los logros y las deudas históricas que aún falta por subsanar, criticar nuestros propios esquemas de pensamiento y colocar las gafas violetas para no dejarnos determinar por el entorno, cuestionar, criticar y repensar.</p>



<p>La&nbsp;muerte física y simbólica de las mujeres revela una composición de huellas impunes del machismo y la misoginia en el país, pero se olvidan que el dominio no existe en la muerte.</p>



<p>¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!, Gritamos en las calles con la fuerza y el dolor que se expulsa de nuestro pecho.</p>



<p>Nos sembraron miedo, nos crecieron alas.</p>
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		<title>Recuerdos de una revolución sofocada: el movimiento feminista en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM &#124; The trash can of ideology #22</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Nov 2021 02:04:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[The trash can of ideology]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel de León]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>The trash can of ideology #22, una columna de Ángel de León Ya no recuerdo...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>The trash can of ideology #22, una columna de Ángel de León</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p>Ya no recuerdo en qué año-antes de la pandemia, parece hace tanto-, un grupo de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, frente a la negligencia de las autoridades universitarias para frenar la violencia de género, decidieron cerrar la facultad.&nbsp;</p>



<p>Al respecto, hubo varias reacciones. Una amiga, preocupada por su titulación y por la ética de sacrificio que se nos enseña a los actores (estudiamos ella y yo Literatura Dramática y Teatro), se quejaba con el siguiente argumento: “hay muchos otros problemas en la facultad, la violencia de género no es el único”. Tenía razón, por supuesto. Hay muchos problemas en la facultad. La violencia de género es uno de tantos. Pero nadie parece tomarse demasiado en serio ninguno de esos problemas, aunque sea consciente de ellos. Zizek recurre al término psicoanalítico denegación fetichista para describir este fenómeno: “Sé muy bien que es así, pero no estoy dispuesto a asumir las consecuencias de saberlo, así que me comportaré como si no lo supiera”.</p>



<p>Las feministas tomaron la decisión radical de tomarse en serio al menos uno de esos problemas No cualquier problema, sino SU problema. Fueron egoístas. Pero es que no se puede cambiar el mundo de golpe, hay que elegir nuestras luchas: el compromiso existencial auténtico requiere el coraje de decidir centrarse en algo concreto y no sucumbir a la culpa paralizante de estar ignorando otras cosas, como aquellos que se tomaron demasiado en serio la frase de Adorno (“escribir poesía después de Auschwitz es monstruoso”), y no se animan a emprender la creación artística porque “las condiciones no son adecuadas y ponerse a hacer eso es burgués e insensible”. Pues bien, ellas dieron el salto, se centraron en un problema e insistieron ciegamente en sus demandas. A quien le interesen los otros problemas que aquejan a la universidad, que, para empezar, les pongan nombre a esos problemas y entonces den el salto a tratar de resolveros. Precepto ético-ontológico del arte del actor: tienes que actuar siempre algo concreto, y sólo puedes actuar una cosa a la vez.</p>



<p>Slavoj Zizek, a propósito de la admonición de Cristo tras morir “queden con el Espíritu Santo”, señala que Cristo ya está entre nosotros cuando formamos un colectivo emancipatorio e igualitario, cuyos miembros están unidos por el amor entre ellos y no tienen otra cosa más que su libertad y su responsabilidad. En el agenciamiento colectivo de las Mujeres Organizadas de la Facultad apareció el Espíritu Santo, cuando se apropiaron del poder en un acto de decisión que supuestamente es privilegio de las autoridades, o peor aún, de la comunidad (“ustedes no son la Facultad, amigas, ¿dónde quedan los intereses de los hombres?”), a la que le encanta la democracia en la medida que le permite reducir al mínimo su participación política: al esfuerzo mínimo que requieren la queja y la exigencia.</p>



<p>Las compañeras ignoraron a la comunidad, pero es que si algo podemos aprender a las compañeras es que la comunidad no existe en automático: se crea a partir de un acto político. La comunidad es una decisión. No basta con el número de cuenta de la UNAM. Tampoco con reclamarles a las compañeras que “no nos escuchan”, si bien esto es cierto en muchos casos: la intolerancia hacia la menor discrepancia con su forma de pensar es, como una amiga mía sabiamente señaló, la fuerza y la debilidad del movimiento feminista.</p>



<p>No considero que apoyar algo implique defenderlo acríticamente y aprobar ciegamente todas sus acciones; en semejante postura fermentan el fundamentalismo y el totalitarismo. Aquel movimiento es un ejemplo de emancipación radical, una donde el sujeto político no se coloca frente al poder en la posición de un niño frente a sus padres: en este caso, les arrebataron el poder, para ya no exigir-algo que el otro siempre puede negarse a cumplir-, sino a forzar. La democracia sólo tiene sentido si la comunidad está dispuesta a ejercer el poder, no a exigirle cosas al poder.</p>



<p>***</p>



<p>Escribí las líneas anteriores antes de la pandemia, cuando la pregunta por qué pasaría cuando volviéramos a la facultad tenía un sentido muy distinto al que tiene ahora. El movimiento se apagó cuando las compañeras no pudieron sostener la toma de las instalaciones debido a la amenaza del coronavirus. ¿Habrá sido una iniciativa del rector de la UNAM en complicidad con el gobierno chino desatar la pandemia para sacar a las revoltosas feministas de sus instalaciones? El caso es que, haiga sido como haiga sido, la catástrofe suele colaborar con los poderosos.</p>



<p>La pregunta, sin embargo, continúa vigente, y quiero regresar, mediante estas letras, al momento en que me la hice por primera vez: es decir, desde el movimiento que evoco, y no desde el momento presente, donde tantas cosas se han olvidado. ¿Cómo será el regreso a las aulas? ¿Cómo se modificará el comportamiento de la comunidad a partir de la experiencia, diluida ya, de la toma? Es triste que muchos de los que ahora están en la Facultad la hayan vivido toda en línea, pero creo que la cosa más lamentable es que se hayan perdido el paro de actividades por el movimiento feminista. Por eso quiero recordar lo que nos dejaron, más allá de los cambios concretos en la legislación universitaria y la creación de materias obligatorias con perspectiva de género y la Comisión Tripartita para atender casos de violencia de género. Mucho nos dice sobre la Universidad que para lograr este tipo de casos-para siquiera considerar el acoso como una falta punible-, haga falta tomar las instalaciones durante meses: con buenas maneras no se hubiera logrado. Las compañeras nos dieron una lección, encendieron la llama. Pero si el espíritu santo no se extiende por toda la comunidad, su potencial emancipatorio se apagará. Slavoj Zizek ha señalado que el objetivo de la filosofía es mostrarnos la mierda en la que estamos metidos. El movimiento feminista logró ese objetivo, incluso más allá de la especificidad del motivo de su lucha: quedaron patentes la corrupción, la estupidez, la indolencia y el desinterés de las autoridades. La podredumbre de la institución. La verdad reprimida debajo del orgullo universitario. No podemos seguir con la denegación fetichista. Por mi raza hablaré el espíritu, dice el lema de la Universidad, y es estúpido dar por hecho que el espíritu existe. En el momento de la toma (con todos sus defectos), fue a través de las compañeras que se manifestó el espíritu, pero como bien señalaron los enemigos del movimiento, la comunidad no sólo son las compañeras feministas, sólo que son las únicas a las que les interesó tomarse en serio eso de la comunidad: frente a ellas, los apáticos se comportaban igual que frente a la autoridad universitaria, asumiendo la posición de niños pequeños frente a sus madres, llorando porque no les cumplían sus peticiones.</p>



<p>La sororidad, la decisión de las compañeras de crear pensarse como un colectivo a partir de su condición de mujeres, nos ofrece una gran lección. Crear comunidad es un acto de amor. Será necesario repetir el gesto fundacional de las compañeras para devenir comunidad, superando la polarización que siempre ha existido pero que se ha acrecentado. Nosotros somos la universidad, y ese nosotros está, todavía, porvenir.</p>
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		<title>Hablemos sobre masculinidades (primera parte) &#124; Meditación en el umbral #22</title>
		<link>https://triadaprimate.org/hablemos-sobre-masculinidades-primera-parte-meditacion-en-el-umbral-22/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Sep 2021 23:45:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Meditación en el umbral]]></category>
		<category><![CDATA[Fabi Bautista]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Género]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Meditación en el umbral #22, una columna de Fabi Bautista Drogas, sexo y dinero bajo...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="fb-root"></div>

<p class="has-medium-font-size"><strong>Meditación en el umbral #22, una columna de Fabi Bautista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p>Drogas, sexo y dinero bajo la opulencia y los excesos, quizás ésta sea la descripción más acertada que viene a mi mente al rememorar <em>El Lobo de Wall Street</em> (2013), filme del aclamado director norteamericano Martin Scorsese. Los ochenta y <em>blues</em> de fondo permiten al espectador conocer al protagonista, Jordan Belfort, accionista y fundador de Stratton Oakmont, casa de corredores de valores. A través de la magnánima actuación de Leonardo DiCaprio, somos introducidos a una trama envolvente bajo una premisa a la que muchos aspiran: el hombre de clase media convertido en multimillonario gracias a su astucia, carisma e ingenio, por no mencionar su capacidad de sabotaje y engaño.</p>



<p>Si la película es una glorificación del cual fuera uno de los mayores fraudes financieros o no, lo cierto es que sus elementos narrativos, simbólicos y fílmicos son dignos de múltiples análisis bajo el lente crítico. Hoy, sin embargo, no me remitiré al sentido moral de la película, ni al hedonismo contemporáneo enmarcado a través del paradójico declive de Belfort. Considerado por muchos como uno de los roles más notables de DiCaprio a lo largo de toda su trayectoria, El Lobo de Wall Street sienta — bajo una óptica exacerbada — un tema que ha cobrado fuerza en las últimas décadas a partir de los estudios de género: la masculinidad.</p>



<p>Si el movimiento feminista centró sus reflexiones en torno a la condición de la mujer, las implicaciones de la feminidad y la diferencia sexual, reconociendo que lo que hemos categorizado como femenino-masculino responde a valores sociales, culturales e históricos propios de cada contexto, en los últimos años este análisis ha derivado en nuevos objetos de estudio enfocados en lo masculino también como constructo social. Entender el género masculino a partir de una categoría analítica ha permitido que el diálogo se oriente a temas como la paternidad, la sexualidad, el machismo y las relaciones afectivas, entre otros, apelando a relaciones sanas y abiertas no sólo consigo mismos, sino con su entorno.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>[…] ello es el resultado de una preocupación teórica y política de algunos sectores académicos y de las organizaciones civiles por identificar la forma en que los hombres viven no sólo el mundo de lo público sino también en sus relaciones personales y su existencia cotidiana </p><cite> <p>Guevara, 2008, p. 72</p></cite></blockquote>



<p>Ahora bien, vayamos por pasos ¿qué estamos entendiendo por masculinidad? ¿existe más de un tipo? Y, si es así ¿cuál prevalece sobre las otras y por qué? Antes de pasar al análisis del personaje de Jordan Belfort, en esta primera entrega me centraré en introducir algunos conceptos que nos permitan entender por qué <em>El Lobo de Wall Street</em> es uno de los parteaguas idóneos para hablar de masculinidad hegemónica, hipermasculinidad, roles y estereotipos de género. Entonces, retomando lo que nos concierne, resultado de las reflexiones y aproximaciones teóricas, podemos entender la masculinidad como “el conjunto de atributos, valores, comportamientos y conductas que son características del hombre en una sociedad determinada” (CNDH, s.f., p.1).</p>



<p>Ésta es una afirmación que se repite constantemente dentro de los estudios de género, pero, si se ha aceptado y conceptualizado la feminidad como un constructo, era de esperarse que también se comience a reflexionar sobre las implicaciones sociales, culturales, políticas e históricas de lo masculino. Dado lo anterior es que se establece que ser hombre o mujer no se reduce a una realidad biológica (de donde podemos entender el concepto de sexo), sino que la forma en que lo hemos conceptualizado al grado de naturalizarlo es aprendida culturalmente:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Esa interpretación cultural es lo que llamamos “género”: un dispositivo de poder, un guion, que socializa a los cuerpos con pene en la masculinidad, para que se conviertan en varones, y a los cuerpos con vagina en la feminidad, para que se conviertan en mujeres. </p><cite>Instituto de Masculinidades y Cambio Social, 2019, p. 10</cite></blockquote>



<p>Nos educan para ser hombres y mujeres, quizá no somos conscientes de ello, no es que alguien llegara un día y nos dijera “te voy a explicar todo lo que necesitas para ser un hombre o una mujer”. Por el contrario, ocurre de maneras tan sutiles a través de convenciones sociales, valores, costumbres, productos culturales y demás, que resulta difícil —pero no imposible— cuestionar las ideas con las que nos hemos visto rodeados desde el momento en que nacimos. Ahí ocurre la naturalización del género, puesto que vemos como nato e inamovible características que realmente han sido construidas socialmente; por ejemplo, las mujeres son sensibles por “naturaleza”, mientras que los hombres son estoicos y poco dados a demostrar sentimientos.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Entonces, nuestras formas de actuar, de ser, de sentir no responden a diferencias naturales entre los varones y las mujeres, sino que son resultado de lo que llamamos socialización de género. Es decir, de las formas en que nos crían y educan en lo que es masculino o femenino según la cultura y el momento histórico. </p><cite> <p>Instituto de Masculinidades y Cambio Social, 2019, p. 10</p></cite></blockquote>



<p>A partir de lo anterior podemos introducir los conceptos de estereotipos y roles de género. Mientras los primeros se emplean para designar las “etiquetas” que “dictan las características para cada sexo”, los segundos derivan en las “normas de comportamiento, actividades o tareas permitidas para hombres y mujeres” (Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2019, p. 11).&nbsp; Es decir, mientras a las mujeres se les ha asociado con elementos como la pasividad, la sumisión y la condición de objeto, a los hombres se les han atribuido una serie de características como la fortaleza, la valentía, la tenacidad y el ímpetu sexual. Asimismo, en el <em>ABC de la Perspectiva de Género y las Masculinidades</em> (2019) se identifican cinco roles tradicionales de género designados a los hombres: padre, jefe, líder, protector y proveedor.</p>



<p>A partir de lo anterior, es natural cuestionarse qué tiene de negativo el que se asocien ese tipo de características a lo masculino, si incluso éstos pueden ser considerados como una serie de atributos en su mayoría positivos. En primera instancia, es preciso mencionar que “el sistema patriarcal ha colocado a mujeres y hombres en situaciones de desigualdad” (CNDH, 2009, p. 4) que usualmente los beneficia a ellos. No obstante, el acceso a estos privilegios responde al modelo de masculinidad hegemónica, cuyas características tienen que ver también con la orientación sexual, la raza y el nivel socioeconómico, entre otros.</p>



<p>Es decir, quien no cumpla con este modelo de masculinidad tradicional es relegado, violentado o fuertemente criticado. Sí, el patriarcado te beneficia, pero en su mayoría lo hace cuando eres un hombre blanco, heterosexual de clase media alta que, además, debe cumplir con todos los estereotipos y roles de los que hablamos con anterioridad. Esto pone en tela de juicio qué tan sanas son realmente las características que se le han atribuido a la masculinidad tradicional y a quiénes benefician. En otras palabras, aunque muchos hombres no lo noten o no quieran hacerlo, el sistema patriarcal perpetúa una serie de imposiciones violentas, dañinas y desiguales consigo mismos, con sus lazos familiares y afectivos, así como con su comunidad. Y, para ti… ¿qué significa ser hombre?</p>



<div style="height:100px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>



<ul class="wp-block-list"><li>CNDH. (s.f.). <a href="https://www.cndh.org.mx/sites/default/files/doc/Programas/Ninez_familia/Material/trip-respeto-dif-masculinidades.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Respeto a las Diferentes Masculinidades</a>. [Archivo PDF]. </li><li>CNDH México. (2019). <em><a href="http://mexicosocial.org/wp-content/uploads/2019/11/ABC-de-las-masculinidades.-CNDH.-2019.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ABC de la Perspectiva de Género y las Masculinidades</a></em>. [Archivo PDF]. </li><li>Guevara, Elsa S. (2008). <a href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0187-01732008000100004&amp;lng=es&amp;tlng=es" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La masculinidad desde una perspectiva sociológica: Una dimensión del orden de género. <em>Sociológica</em></a><em> (México)</em>, <em>23</em>(66), 71-92. </li><li>Instituto de Masculinidades y Cambio Social. (2019). <em><a href="https://argentina.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/Varones%20y%20Masculinidades.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Varones y masculinidad(es). Herramientas pedagógicas para facilitar talleres con adolescentes y jóvenes</a></em>. [Archivo PDF]. </li></ul>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/hablemos-sobre-masculinidades-primera-parte-meditacion-en-el-umbral-22/">Hablemos sobre masculinidades (primera parte) | Meditación en el umbral #22</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
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