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	<title>Literatura experimental archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Literatura experimental archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>Astillas de lenguaje en la era digital &#124; Fragmentos de líneas fantasmagóricas #02</title>
		<link>https://triadaprimate.org/astillas-de-lenguaje-en-la-era-digital-fragmentos-de-lineas-fantasmagoricas-02/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Feb 2021 03:25:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Fragmentos de líneas fantasmagóricas]]></category>
		<category><![CDATA[Charles Bernstein]]></category>
		<category><![CDATA[Estética]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Juan García Hernández]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura experimental]]></category>
		<category><![CDATA[Platón]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fragmentos de líneas fantasmagóricas #02, una columna de Juan García Hernández A continuación, nuestro principal...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Fragmentos de líneas fantasmagóricas #02, una columna de Juan García Hernández</strong></p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p>A continuación, nuestro principal objetivo descansa en reflexionar sobre el lenguaje en la era digital, en particular, sobre el posible valor literario que puede tener un código informático, para ello trataremos de perseguir la interrogante siguiente; ¿qué diferencia hay entre un “lenguaje de computadora” y el lenguaje literario? Para acercarnos a una tentativa respuesta, fijaremos nuestra atención en tres aspectos; el sentido lógico del lenguaje computacional, los avances técnicos en la escritura y por último compartiremos un par de ejemplos sobre el modo en que el código puede servir como material para la constitución de una estructura poética.</p>



<p>Tal como hemos aprendido a lo largo de nuestras conversaciones, el lenguaje hablado puede despertar y animar realidades que probablemente no serían tan singulares si aquello enunciado hubiera sido escrito en un papel o en una pantalla, es decir, no es lo mismo escuchar un <em>“tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje”</em> en un bar mientras te acompaña un colega con algunas cervezas encima, a leerlo a solas en una noche matizada por la orgullosa necesidad de estudiar la poesía romántica de Enrique González Martínez. Una de las principales razones por la que podemos explicar tal diferencia emerge del carácter ambiguo del lenguaje, pues en el primer caso, aquella frase probablemente me despertó una serie de percepciones inesperadas en función del proceso de comunicación que estaba en juego, en cambio al leerlo en la página lejos de cualquier otra interacción, quizá no me provocó alguna impresión, salvo la obligación de aspirar a una cierta meditación sobre la frase.</p>



<p>De cualquier modo, ambas experiencias registran el importante rol que tiene la ambigüedad al momento de identificar al lenguaje literario y poético, pues gracias a ella nos resulta posible generar significados distintos, independientemente de la simplicidad de la frase. En cambio, en el lenguaje de computadoras, la entrada de lo ambiguo puede resultar contraproducente, en la medida en que si observamos el código que permite construir una aplicación, tal código no puede dar paso a la proliferación de ambigüedades, básicamente porque conduciría a una serie de <em>fallas, </em>es decir, que un lenguaje de programación no es el más eficaz para representar o dar cabida a una expresión poética o para comunicar nuestras intenciones, porque estos han sido creados como instrumentos para dar resoluciones técnicas, por tanto, deben articularse de forma tan precisa para no conceder el paso a errores, este imperativo se resume en la necesidad lógica de todo lenguaje computacional. Lo anterior parece denotar una clara evidencia, sin embargo, aquella evidencia nos permite asistir y visibilizar el aparente triunfo de la lógica respecto a la poesía sobre el modo en que nos relacionamos con el lenguaje, no obstante, conviene mirar con atención el despliegue de tal disputa, pues en la era digital probablemente pueda contarse otra historia.</p>



<p>Por ahora no trataremos de problematizar a fondo aquella disputa, más bien nos serviremos de un par de observaciones sobre el modo en que los avances técnicos relacionados a la escritura han podido transformar nuestra relación con el lenguaje. Como sabemos la época de Platón y Aristóteles, se caracteriza por ser una era que ve la decadencia de tradición oral de la poesía, y comienza el auge de la reflexión en prosa sobre determinados temas, en particular sobre la posibilidad de estructurar lógicamente nuestros razonamientos, bajo esta intención el advenimiento de la lógica en el siglo V a.C, vino a establecer en contra de la sonoridad del lenguaje hablado, un nuevo régimen de lo visual, pues en la medida en que nuestros pensamientos pudieron clasificarse a partir de una serie de reglas y normas, se abrió un camino insospechado en torno al modo en que podíamos relacionarnos con el lenguaje escrito, pues una vez que se formalizaron proposiciones, se indujo un modo más abstracto de asumir el lenguaje y que dicho sea de paso, este camino se logró a partir del mecanismo de la escritura que el pueblo griego adoptó.</p>



<p>Prueba de lo anterior, es que el mismo Platón, en el <em>Fedro, </em>brinde una interpretación sobre la escritura, a tal punto de comparar el oficio de quien escribe discursos con el de un jardinero, pues aquel mediante las palabras inscritas puede transmitir al futuro lo que da felicidad al hombre, esta idea se ve reflejada en la imagen de un <em>jardín de letras</em>. Pero para lograr esta tarea, quien escribe debe procurar el soporte y los medios para lograrlo de lo contrario no podrá germinar palabras que se fundamenten a sí mismas.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“Por consiguiente, no se tomará en serio al escribirlas en agua negra, por cierto, sembrándolas por medio del cálamo, con discursos que no pueden prestarse ayuda a sí mismos, a través de las palabras que los constituyen, e incapaces también de enseñar adecuadamente la verdad”<strong>[1]</strong></p></blockquote>



<p>Siguiendo la reflexión del discípulo de Sócrates, escribir en <em>agua negra</em>, nos conduce a una escritura sin sentido, e inútil, esta metáfora nos habilita a plantear lo siguiente; ¿puede el soporte de la escritura determinar el sentido de las palabras, o hemos atravesado aquella frontera en donde es posible escribirlas sin la necesidad de ser reflexionadas? Claramente resolver esta inquietud nos rebasa, pero, también nos auxilia para continuar con nuestra interrogante inicial, pues con esta advertencia platónica comprobamos que la escritura ayudó a establecer un modo de relacionarnos con el lenguaje, basta con preguntarnos ¿cuál sería el devenir de la lógica, si esta no hubiera podido inscribirse en papel?</p>



<p>Al arribar a la época moderna, la imprenta fue el mecanismo que revolucionó ya no solo nuestra relación con el lenguaje sino también amplió nuestra visión del mundo, como ha escrito McLuhan,“la invención de la tipografía confirmó y ensanchó el acento visual del saber aplicado, pues proporcionó la primera mercancía uniformemente repetible, la primera línea de montaje y la primera producción en masa”<strong>[2]</strong>, con este acontecimiento, la abstracción y la teoría se dinamizó, pues ahora analizar la estructura del lenguaje se volvió una tarea mucho más digerible e incluso, el libro se volvió mercancía.</p>



<p>Ahora, volvamos al asunto sobre el lenguaje de las computadoras, estos lenguajes que permiten la construcción de nuestra internet, se distinguen del modo en que la imprenta asume el lenguaje, pues no solo repiten el mismo producto, línea a línea, ni tampoco replica un solo orden aplicado de manera previa sobre el lenguaje inscrito, sino que ahora la computadora puede alterar la forma y el propósito de las palabras, estas ya no se quedan en un solo espacio, sino transitan por distintos lugares, van de la unidad de procesamiento a lugares irreconocibles por nuestra vista, este hecho señala que ya no se necesita de cierta inteligencia humana para manipular palabras con sentido, pues eso ya lo hace una computadora, por ejemplo, veamos el próximo grupo de palabras:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>a, abbr, acronym, address, applet, article, aside, audio, b, big, blockquote, body, canvas, caption, center, cite, code, dd, del, details, dfn, div, dl, dt, em, embed, fieldset, figcaption, figure, footer, form, h1, h2, h3, h4, h5, h6, header, hgroup, html, i, iframe, img, ins, kbd, label, legend, li, mark, menu, nav, object, ol, output, p, pre, q, ruby, s, samp, section, small, span, strike, strong, sub, summary, sup, table, tbody, td, tfoot, th, thead, time, tr, t, u, ul, var, video</p></blockquote>



<p>A primera instancia, resultan ilegibles pues apenas podríamos sospechar que se trata de un conjunto de instrucciones que forman parte de la hoja de estilo de nuestra página web, pero reconocer esto viene dado a partir de una serie de conocimientos básicos de lenguajes de programación, y además este conjunto de palabras cumple una instrucción muy precisa. En consecuencia, asistimos a un evento muy particular; <em>ya no se necesitan mentes humanas para “procesar” lenguaje.</em></p>



<p>Con esta última observación, nos resulta viable presentar el siguiente fragmento de un poema de Charles Bernstein, titulado, <em>Lift off.</em></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>HH/ ie,s obVrsxr;atjrn dugh seineocpcy I</p><p><img decoding="async" width="7" height="10" src=""><img decoding="async" width="7" height="10" src=""><img decoding="async" width="7" height="10" src=""><img decoding="async" width="7" height="10" src="">iibalfmgmMw</p><p>er,,me&#8221;ius ieigorcy�jeuvine+pee.)a/nat&#8221; ihl&#8221;n,s</p></blockquote>



<p>Nuevamente el intento de leer lo anterior, resulta un imposible, o al menos leerlo del modo en que estamos acostumbrados, ¿cuál es el intento de Bernstein al escribir esto en 1979?. Básicamente intenta presentar el funcionamiento de las máquinas, en particular el de una cinta correctora de una máquina de escribir cuando se despega de la página. Lo que podemos recuperar de este fragmento es que la relación que establecemos con el lenguaje en la era digital, ya no se articula a partir de una sola realidad, sino de múltiples realidades que pueden ser leídas por distintas inteligencias.</p>



<p>Por último, vale la pena meditar sobre nuestra pregunta inicial, ¿qué diferencia hay entre un “lenguaje de computadora” y el lenguaje literario? Como hemos visto, probablemente identificar la diferencia entre uno y otro ya no pueda ser una tarea que competa únicamente a los seres humanos, sino también a las máquinas y computadoras que nos rodean, de tal modo que serán ellas quienes nos indiquen la naturaleza del lenguaje en virtud de la armonía del código que se dispersa justo detrás de nuestra pantalla. Sirva el presente texto como una invitación para aproximarnos al lenguaje de las computadoras y repensar los materiales de los cuales se servirán nuestros poetas del futuro para trazar las resonancias literarias del mundo que habitamos.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>McLuhan, M. (1962). <em>La Galaxia Gutenberg. Génesis del «homo typographicus».</em> E pub Libre.<br>Platón. (2010). Fedro. En <em>Diálogos.</em> España: Gredos.<br><em>Writing.upenn.edu.</em> (s.f.). Recuperado el 25 de Enero de 2021, de http://writing.upenn.edu/epc/authors/bernstein/reviews/glazier.html</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><strong>Notas</strong></p>



<p><strong>[1]</strong> (<em>Fedro, </em>276 c)<br><strong>[2]</strong> (McLuhan, 1962)</p>
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		<title>¿Será posible leer poesía en el futuro? &#124; Fragmentos de líneas fantasmagóricas #01</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 Jan 2021 02:01:42 +0000</pubDate>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Fragmentos de líneas fantasmagóricas #01, una columna de Juan García Hernández</strong></p>



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<p>En el presente texto, nuestra intención radica en explorar brevemente una serie de apuntes que nos permitan aproximarnos a la pregunta; ¿cómo se leerá poesía en el siglo XXI?, veremos que para responder dicha cuestión es necesario delimitar al menos tres aspectos que se articulan en la pregunta atisbada; leer, poesía y futuro.</p>



<p>Como sabemos, el acto de leer podría considerarse como el centro de todo lo relacionado a la vida literaria, y en general, este acto puede definirse como la actividad que ejecuta el ser humano para unir la escritura y el lenguaje, además podemos agregar que leer confiere sentido, y por sentido nos referimos a la capacidad de producir un cambio de significación a un objeto material o evento, en consecuencia resulta viable decir que gran parte de nuestra existencia nos la pasamos leyendo, desde las incansables notificaciones de redes sociales que se aglutinan en nuestro dispositivo móvil hasta las interminables páginas que conforman la bibliografía de aquella investigación correspondiente al final de semestre, de tal modo que abrir una notificación de Facebook y recorrer el pensamiento de Markus Gabriel en un libro, tienen en común el hecho de que ambas generan sentido, porque producen un cambio de significación, en el caso de la notificación, la imagen que aparece en nuestra pantalla es más que una serie de elementos pictóricos y letras ordenadas entre sí, de tal modo que puede significar para nosotros un recordatorio, una interacción con un amigo, etc., y en el caso del libro, las letras impresas son más que trazos negros sobre un papel en blanco, en la medida en que podemos leerlas como el conjunto de reflexiones de un pensador alemán. Sin embargo, por qué nos detuvimos en esta obviedad sobre lo que implica leer, pues justamente porque en nuestro presente, se vuelve necesario meditar sobre la relación que establecemos con la tríada; lenguaje, escritura y lectura ya que con el advenimiento de los ecosistemas digitales que habitamos a diario aquel vínculo se torna mucho más sombrío y distante.</p>



<p>Probablemente, reflexionar sobre aquella tríada que se anuda en el acto de leer sea una tarea correspondiente a la hermenéutica, literatura o incluso a la cibernética, como lo han demostrado autores como Gadamer, Gabriel Zaid, o Norbert Weiner, sin embargo, recientemente una nueva generación de escritores y poetas se han nutrido de la reflexión sobre aquella tríada para generar nuevos modos en los que se constituye la poesía en un siglo caracterizado por el reino de lo digital. Uno de ellos, Kenneth Goldsmith, escritor norteamericano famoso por re-escribir una entrega del New York Times para formar su obra titulada, <em>Day, </em>nos conduce a pensar el modo en que podemos ilustrar la problemática relación entre, lenguaje, escritura, lectura y seres humanos; &nbsp;</p>



<p>“Lo que entendemos como gráficos, sonidos y movimiento en el mundo de nuestras pantallas es tan sólo una delgada epidermis debajo de la cual se encuentran kilómetros y kilómetros de lenguaje. En ciertas ocasiones atravesamos la epidermis y percibimos que nuestro mundo digital se alimenta de lenguaje”<strong>[1]</strong></p>



<p>La interpretación del fragmento puede resumirse en lo siguiente, toda interacción en la red, está constituida por una serie coordinada y cuidadosamente administrada de kilómetros de código alfanúmerico y quizá este hecho no parece tan evidente porque no vemos detrás de la pantalla, no tocamos la piel del lenguaje que está detrás y que a su vez la soporta, el mismo texto que ahora leemos independientemente de si sea en formato impreso o digital pasó por una serie de procesos recubiertos de código alfanúmerico, en ese lugar las letras y los números armonizados algorítmicamente entre sí presentan la punta del iceberg de no solo la literatura del porvenir, también las palabras parecen adquirir una mayor actividad y sin sospecharlo condicionan nuestra manera de leer, pues aquel lenguaje digital ya ni siquiera es leído por seres humanos sino por máquinas, por ende, nuestra relación con las palabras cambia pues ahora el lenguaje se torna <em>ilegible</em>.</p>



<p>Para ampliar esta observación, ahora tratemos lo relacionado al futuro de la poesía, pero ya no restringiéndola al ecosistema digital, sino ahora, la abordaremos a partir de un proyecto que entrelaza varios saberes que parecieran estar distantes pero que en el fondo se unen gracias a la dimensión material que puede adquirir el lenguaje. En función de esta búsqueda, meditemos la siguiente interrogante; ¿será posible que la poesía perdure más allá de la vida humana?, esa es la pregunta que se hace Christian Bök, en su obra <em>The Xenotext, </em>quien al final del libro resume su propuesta como:</p>



<p>“un experimento que explora el potencial estético de la genética, haciendo literal el renombrado aforismo de Burroughs, quien declara que ‘the word is now a virus.’ Así, un experimento se esfuerza por crear algo bello, un poema anómalo, cuyas palabras alienígenas posiblemente subsistan como un inofensivo parásito, dentro de la célula de otra forma de vida”<strong>[2]</strong>.</p>



<p>Resulta bastante interesante ahondar en dicho experimento poético ya que trabaja con la intervención genética de una bacteria, modificando su información genética con un “poema”, el cual es un lenguaje escrito a partir de las letras de los nucleótidos del ADN, y, por tanto, induce en la bacteria la posibilidad de <em>leer </em>aquel poema, en la medida en que interpreta aquella información para generar una respuesta<strong>[3]</strong>.</p>



<p>Este “poema” escrito por Bök, no es legible por el hombre y además yace inscrito en otro ser vivo, en consecuencia, podemos decir que técnicamente no es un poema, sin embargo, lo que está en juego en esta propuesta radica justamente en la posibilidad de considerar la riqueza del lenguaje más allá de la letra impresa, a tal punto de traspasar las fronteras del alfabeto mediante la manipulación de solo cuatro letras, pero que unidas entre sí pueden resultar en múltiples combinaciones gramaticales que a la postre podrán conformar una estructura poética.</p>



<p>Lo anterior nos conduce a retomar lo que en un principio habíamos anunciado, ¿cómo leer poesía en el siglo XXI?, probablemente la respuesta descansa en una larga meditación sobre la actitud con la que asumimos el lenguaje y la escritura, en la medida en que debemos comenzar a deshacernos de la visión tradicional de que el lenguaje solo es un medio para comunicar ideas, para arribar a otra visión que incluya otros modos de ser del lenguaje, pues como hemos tratado de advertir la materialidad del lenguaje rebasa los códigos que nosotros mismos hemos establecido, hasta arribar a una realidad que se vuelve <em>ilegible.</em></p>



<p>Para terminar, me aventuro a pensar que los <em>posibles futuros</em> de la creación poética, probablemente ya no brote de la intervención humana en tanto la mano que escribe, sino a partir del vínculo entre máquinas, algoritmos o laboratorios químicos, por tanto, ¿dónde queda el poeta?, para nosotros, este deberá asumirse como una especie de <em>mago-fantasmagórico </em>que para perpetuar su existencia tendrá que aspirar a la elaboración de actos para hacer <em>legible</em> la realidad aunque esta ya no sea leída por humanos.</p>



<div style="height:83px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p id="block-e934a6ab-6ba3-4457-80f5-9fb8001b6524"><strong>Notas</strong><br><br><strong>[1]</strong> Goldsmith, Kenneth, <em>Escritura no-creativa: La gestión del lenguaje en la era digital, </em>p. 27<br><strong>[2] </strong>Bök, Christian <em>The xenotext</em>, p. 150<br><strong>[3]</strong>Recomendamos el siguiente video para una mayor comprensión del proyecto: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=P-ipaiZDYHM">https://www.youtube.com/watch?v=P-ipaiZDYHM</a></p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><strong>Referencias</strong>&nbsp;</p>



<p>-Bök, C. (2015). <em>The xenotext.</em> Canadá: Coach House Books.<br>-Goldsmith, K. (2011). <em>Escritura no-creativa: la gestión del lenguaje en la era digital.</em> México: Sur+ediciones.</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/sera-posible-leer-poesia-en-el-futuro-fragmentos-de-lineas-fantasmagoricas-01/">¿Será posible leer poesía en el futuro? | Fragmentos de líneas fantasmagóricas #01</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
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