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	<title>Stephen King archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Stephen King archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>La casa embrujada como arquetipo en el terror &#124; Ojos abiertos #20</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jul 2021 23:23:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Ojos abiertos]]></category>
		<category><![CDATA[Horace Walpole]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura de horror]]></category>
		<category><![CDATA[María del Rosario Acevedo]]></category>
		<category><![CDATA[Ojos Abiertos]]></category>
		<category><![CDATA[Shirley Jackson]]></category>
		<category><![CDATA[Stephen King]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ojos abiertos #20, una columna de María del Rosario Acevedo Carrasco Si nos remontamos a...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Ojos abiertos #20, una columna de María del Rosario Acevedo Carrasco</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p>Si nos remontamos a los orígenes del género del horror, encontraremos que desde sus inicios ha hecho uso de miedos ancestrales y a través de ellos ha creado arquetipos para cumplir con su propósito. Podemos hablar de brujas, vampiros, hombres lobo, zombies e infinitas figuras más, pero una de las más representativas, y quizá de las más complejas por su naturaleza, es la casa embrujada.</p>



<p>La primera novela de horror, <em>El castillo de Otranto </em>de Horace Walpole, sienta las bases para el concepto de casa embrujada, más específicamente castillo embrujado. Pero es un par de años más tarde y en Estados Unidos cuando surge la casa, dada la ausencia de castillos en ese lado del mundo, como un ente que tiene un papel en la historia y no solo como el escenario donde ocurre.</p>



<p>Podemos citar miles de ejemplos de casa embrujada, desde la Hill House de Shirley Jackson hasta el Hotel Overlook de Stephen King, pero sin importar el lugar y tiempo, todas tienen varios aspectos en común. El primero de ellos es la historia, pues suelen ser lugares donde ocurrieron eventos siniestros y que, de alguna manera, guardan registro de ellos y de las personas que habitaron antes ahí; en este contexto, la casa “actúa” como un reflejo de aquello que ha atestiguado y que de ahora en adelante atormentará a los nuevos inquilinos. Muchas veces, los protagonistas no conocen la historia de la casa cuando llegan, lo que genera un ambiente de intranquilidad e incertidumbre al experimentar fenómenos que, a sus ojos, no tienen explicación.</p>



<p>Y hablando de los fenómenos propios de una casa embrujada no terminaríamos, estos van desde apariciones espectrales y objetos que se mueven solos hasta saltos en el tiempo y el espacio dentro de la misma casa. Inicialmente, el desconocer la historia lleva a los protagonistas a ignorar los eventos y buscarles una explicación racional, pero la curiosidad eventualmente los lleva a investigar y descubrir la verdad, permitiéndoles reconocer los fenómenos como tal y alejarse de lo que, ahora saben, representa un riesgo para ellos. Claro que no todos los finales son felices, usualmente los habitantes deben permanecer más tiempo en la casa por motivos externos, o bien la influencia de esta sobre ellos ha sido tal que son incapaces de ver la realidad.</p>



<p>Finalmente, el papel de la casa embrujada al generar miedo se basa en dos premisas: El miedo a lo desconocido y la antítesis del refugio. El miedo a lo desconocido es un elemento común en la tradición estadounidense y no hay mucho que decir más allá del nombre, al encontrarnos en circunstancias donde debemos enfrentarnos a cosas nuevas que nos hacen sentir amenazados, sentimos miedo a modo de mecanismo de defensa; lo desconocido en este caso puede ser la casa per se o algún elemento en ella, ya sea las apariciones, los sonidos, los objetos que se mueven y cualquier otra situación que genere incertidumbre en los personajes. Este miedo va creciendo conforme lo hace la atmósfera del terror y llega al clímax cuando se revela la explicación a todos los eventos paranormales.</p>



<p>La casa embrujada como antítesis del refugio puede sonar como algo más complejo, pero en realidad es bastante simple, pues este arquetipo es contrario al concepto común que tenemos de hogar: El lugar donde deberíamos estar cómodos y seguros, a salvo de cualquier situación o persona que pueda hacernos daño, se convierte en el sitio donde reside el verdadero peligro y donde estamos en un estado constante de amenaza que, además, no podemos comprender. Esta deformación del hogar se ve empeorada por aspectos como la incertidumbre, puesto que muchas veces ni siquiera se tiene certeza de que haya algo mal, o bien, los personajes se niegan a aceptarlo por temor a ver su refugio profanado y con su negación únicamente logran empeorar la situación.</p>



<p>Sí, las casas obscuras y viejas dan miedo, también lo hacen los sótanos, las tuberías que hacen ruido, las apariciones fantasmales y las puertas que se abren sin motivo aparente. Pero el verdadero terror de las casas embrujadas reside en nuestra renuencia a aceptar que el lugar seguro no lo es, que no siempre estar debajo de las sábanas nos protegerá de los monstruos, que a veces el verdadero peligro está en casa y es capaz de llevarnos a la locura. &nbsp;</p>
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		<title>Sweet River: el miedo a perder a los hijos &#124; Por una senda oscura y solitaria #10</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jun 2021 00:57:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Por una senda oscura y solitaria]]></category>
		<category><![CDATA[Bernardo Esquinca]]></category>
		<category><![CDATA[Ernesto Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Jaques Derrida]]></category>
		<category><![CDATA[Justin McMillan]]></category>
		<category><![CDATA[Stephen King]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por una senda oscura y solitaria #10, una columna de Ernesto Moreno En el año...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Por una senda oscura y solitaria #10, una columna de Ernesto Moreno</strong></p>



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<p>En el año de 1977, aparecería en la revista “Penthouse”, en su número de marzo, el relato de horror de Stephen King, <em>Los niños del maíz</em>, mismo que después en 1978, se publicaría en la antología <em>El umbral de la noche</em>. Este relato abriría la puerta para una diversidad impresionante de reinterpretaciones fílmicas, literarias y artísticas para abordar un tema que parecería taboo: el espantoso miedo a perder a los hijos e hijas.</p>



<p>&nbsp;La muerte de un infante es lo más terrible porque es lo menos esperado. Sin embargo, algo que es todavía peor, es perderlos al mal, y a veces, verlos regresar corrompidos, oscuros. Una parte del relato de King dice:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Los niños empezaron a avanzar. Burt retrocedió. Ellos avanzaron más de prisa. Burt retrocedió más de prisa. La escopeta, ¡la condenada escopeta! Fuera del alcance de sus manos. El sol recortó oscuramente sus sombras sobre el césped verde de la iglesia… y entonces él bajó a la acera. Se volvió y corrió.</p></blockquote>



<p>Así es como Stephen King, nos regaló un cuento pesadillesco, en donde los niños (lo más noble y puro que hay en cualquier sociedad), se transforman en monstruos asesinos, que cuentan con sus propias justificaciones para acabar con la vida de los adultos.</p>



<p>Un escritor de horror mexicano, que también aborda el tema es Bernardo Esquinca, desde su obra <em>Los niños de paja</em>, en donde un Dios antiguo y vengativo, comanda a los niños de un pequeño poblado para asesinar a los adultos. Debemos recordar que, Bram Stocker había puesto una importante pieza de esta idea, en su relato de 1886, <em>Las almas gemelas</em>, en donde dos niños perversos asesinan a otro infante. La sevicia y crueldad exhibidas en esta obra, causaron conmoción en la época, ya que se aleja de lo puramente sobrenatural y fantástico, para retratarnos la maldad humana, que muchas veces, comienza desde temprana edad.</p>



<p>Una nueva película que se adentra en este tema, es la producción australiana <strong><em>Sweet River</em></strong>, de 2020. Dirigida por Justin McMillan y escrita por Eddie Baroo y Marc Formie, en donde Hanna Montagne (Lisa Kay), es una madre que regresa al poblado rural de Billing, buscando los restos de su pequeño hijo, que fue asesinado, junto con otros, por el maniaco Lenny Simpkin (Jack Ellis). Los crímenes de este psicópata, junto con un accidente en donde más de una docena de niñas y niños murieron ahogados cuando el transporte escolar se precipitó al río, darán como resultado, una comunidad cerrada, destrozada y desconfiada, que guarda muchos secretos sobre todo lo ocurrido.</p>



<p>Hanna alquila un espacio con la familia de John Drake (Martin Sack) -que también perdió a su hija Violet en el hundimiento del camión escolar- e irá descubriendo poco a poco, los ominosos secretos que guardan los habitantes de Billings, en donde los niños están muertos, pero no necesariamente se han ido del todo. Entre amenazas de varios vecinos, la desconfianza por parte Hanna irá acrecentándose, hasta que poco a poco, formará parte del dolor que lacera&nbsp; a esa comunidad.</p>



<p>Más allá de la trama, las actuaciones, la escenografía, composición y fotografía, que son excelentes<em>, Sweet River</em> nos presenta una historia compleja, en donde todos tienen algo que ocultar, e intereses que proteger. También profundiza en la cuestión del duelo, que como bien lo apuntaba el filósofo Jaques Derrida, en su obra <em>Memorias para Paul de Man</em>, es imposible lograrlo del todo, ya que:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>… la fiel interiorización lleva al otro y lo constituye en mí (en nosotros), a la vez vivo y muerto. Transforma al <em>otro </em>en <em>parte</em> de nosotros, entre nosotros, y entonces el otro ya no parece el otro, porque pensamos por él, y lo llevamos en <em>nosotros</em>, como un niño no nacido, como un futuro. E inversamente, el <em>fracaso triunfa: </em>una interiorización abortada es la mismo tiempo un respeto por el otro como otro, una suerte de tierno rechazo, un movimiento de renunciación que deja al otro solo, afuera, allá, en su muerte, fuera de nosotros.</p><p>&nbsp;¿Podemos aceptar este esquema? No lo creo, <strong>aunque es <em>en parte</em> una dura e innegable necesidad, la misma necesidad que vuelve imposible el <em>duelo verdadero</em></strong>” (Negritas mías).</p></blockquote>



<p>El terrible dolor de perder un hijo está representado por la magnífica actuación, tanto de Lisa Kay, como de la esposa de Drake, que lo enfrenta a través de la negación. Manejar la pérdida de la persona más importante en nuestras vidas es un tema delicado, que tratarlo en un fil de horror parecería imposible, pero en esta producción está muy bien logrado.</p>



<p>Duelo y secretos terribles, son los dos temas principales de esta película de horror sobrenatural, que lejos de plantearnos un miedo hacia los fantasmas o hacia lo extraño que viene con la oscuridad, usa esos artefactos para hablarnos de algo más real y tangible, sobre la violencia contra la infancia, pero sobre todo, sobre el terrible silencio que los adultos adoptamos para aparentar que todo está bien.</p>



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<p><strong>Citas:</strong></p>



<ul class="wp-block-list"><li>Ilustración: Cartel de la película <em>Sweet River</em>.</li><li>King, Stephen, <em>Los niños del maíz</em>, 1977, varias ediciones.</li><li>Esquinca, Bernardo, <em>Los niños de paja</em>, Editorial Almadía.</li><li>Derrida, Jaques, <em>Memorias para Paul de Man</em>, Gedisa Editorial.</li><li>Película <em>Sweet River</em>, 2020, producida por <em>The harvest film productions</em>.</li></ul>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/sweet-river-el-miedo-a-perder-a-los-hijos-por-una-senda-oscura-y-solitaria-10/">Sweet River: el miedo a perder a los hijos | Por una senda oscura y solitaria #10</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
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