<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Historia archivos - Tríada Primate</title>
	<atom:link href="https://triadaprimate.org/tag/historia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://triadaprimate.org/tag/historia/</link>
	<description>La plataforma DEFINITIVA de Humanidades</description>
	<lastBuildDate>Sat, 19 Jun 2021 21:46:02 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.1</generator>

<image>
	<url>https://triadaprimate.org/wp-content/uploads/2021/01/cropped-cropped-cropped-cropped-snsjcopia-1-100x100.png</url>
	<title>Historia archivos - Tríada Primate</title>
	<link>https://triadaprimate.org/tag/historia/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Organillos: Ecos musicales del pasado &#124; Apología de lo mundano #11</title>
		<link>https://triadaprimate.org/organillos-ecos-musicales-del-pasado-apologia-de-lo-mundano-11/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Jun 2021 21:44:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apología de lo mundano]]></category>
		<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Paola Arce]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://triadaprimate.org/?p=2434</guid>

					<description><![CDATA[<p>Apología de lo mundano #11, una columna de Paola Arce Las calles del Centro Histórico...</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/organillos-ecos-musicales-del-pasado-apologia-de-lo-mundano-11/">Organillos: Ecos musicales del pasado | Apología de lo mundano #11</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="fb-root"></div>

<p class="has-medium-font-size"><strong>Apología de lo mundano #11, una columna de Paola Arce</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p>Las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México guarda entre sus espacios hartas tradiciones, momentos petrificados de un pasado que se niega a ser olvidado; Vigila desde el anonimato a los transeúntes que se mezclan entre líneas temporales al pasar, desconociendo la existencia del otro, ajenos. Los sonidos del ambiente hacen característico al Centro, desde sus vendedores con gran capacidad pulmonar que vociferan las más suculentas ofertas, el bullicio de los autos, el murmullo de las conversaciones y una que otra risa estridente que sobresale. Pero hay un sonido particular, uno especial, que acompaña la suavidad de las tardes por la calle de Madero, el organillo.</p>



<p>Este instrumento fue inventado en el siglo XVII en Italia y consiste de un cilindro con púas o alambres que contiene las notas de la melodía que viaja por tubos de cuero hacía las flautas, el cilindro es movido por un manubrio externo a la caja de madera que contiene todos los elementos, lo que hace que esta llegue a pesar más de 30 kilos. En los años subsecuentes a su invención se fue popularizando en todo Europa encontrando su primer gran auge en Alemania. Los organillos llegaron a México en el Porfiriato con una familia de inmigrantes alemanes que se dedicaba a fabricar principalmente pianos, quiénes fundaron la casa de instrumentos Wagner&nbsp;y&nbsp;Levien en la calle Coliseo viejo, hoy llamada 16 de septiembre. Actualmente se les puede encontrar en la calle de Bolívar #41 bajo el nombre “Repertorio Wagner, Centro musical de México”.&nbsp;Por aquel tiempo, no habían llegado a este país artefactos que permitieran la reproducción de música como el fonógrafo y las posibilidades de escuchar música en vivo estaban disponibles únicamente para las clases altas de la época. Los organillos representaron una revolución musical en México cuando la familia Wagner decidió comenzar a rentar los instrumentos para que fueran tocados primeramente en circos y eventos sociales, posteriormente se convirtieron en una fuente de ingreso, pues se comenzaron a rentar para tocarse en plazas públicas pidiendo una cooperación voluntaria. Con este acto, las “otras” clases, comenzaron a apropiarse de los espacios públicos para escuchar la dulce música que emitía el instrumento. Parte del espectáculo heredado de Europa era tener de compañero a un mono araña que recolectara las monedas de los espectadores, de ahí el término “mono cilíndrelo” haciendo referencia al cilindro dentro del organillo. Así, tocar el organillo en las calles se convirtió en un oficio: Organillero. También conocidos como “los dorados de Villa”, pues cuenta la leyenda, que el distintivo uniforme caqui que portan se debe a que, en tiempos de la Revolución Mexicana, el General Francisco Villa tenía entre sus filas a un valiente organillero que tocaba con fervor las melodías en el campo de batalla. A su muerte, los Organilleros decidieron envestir este uniforme en honor a su compañero caído. A su llegada, los organillos contenían en sus cilindros principalmente vals, después de la revolución se fabricaron nuevos cilindros con corridos como <em>Adelita</em>, <em>La Cucaracha</em> y canciones recipientes del argot mexicano como <em>Las Mañanitas</em> y <em>Carta a</em> <em>Eufemia</em>.</p>



<p>La primera vez que tengo conciencia de haber escuchado uno fue mientras me encontraba en la Torre Latinoamericana. En mi infancia, a mi familia y a mí nos gustaba frecuentar el Centro Histórico, Chapultepec y sus alrededores. Ese particular día, mis padres decidieron llevarnos a conocer el que era, hasta ese momento, el edificio más alto de Latinoamérica. Además de inaugurarse mi miedo a las alturas, también comenzó la fascinación por las melodías musicales que ambientan los momentos ordinarios de los paseos citadinos. Cuando estaba ahí, en lo más alto de Latinoamerica (hecho que me parecía verdaderamente importante), miraba hacía la calle e imaginaba las historias de las personas que caminaban bajo mis pies, entonces lo escuche: una melodía dulce, encantadora. Posteriormente averigüé se trataba de la versión en organillo de la canción Cien años, compuesta por Ruben Fuentes Gasson&nbsp; y Alberto Raul Cervantes Gonzalez, popularizada por Pedro infante en la época del cine de oro mexicano. Para la niña pequeña que era yo, creciendo en los 90´s con su walkman resultaba fascinante la idea de que el sonido se desprendiera de una caja de madera manipulada por un señor.</p>



<p>Este oficio mantiene viva no sólo la tradición de musicalizar las calles del Centro Histórico y otros rincones del país, sino que nos transporta a momentos de la nostalgia con su repertorio de canciones. Es verdad que las opciones son limitadas, esto se debe a que ya no se fabrican cilindros que contengan nuevas melodías y por más que quisiera usted escuchar Stairway To Heaven mientras camina por el centro no pasará. Aun así, le invito a mirar con cariño estos instrumentos y lo que representan, si se acerca un poco, en algunos organillos podrá leer “Harmoni=Pan” que corresponde al nombre del fabricante alemán, por lo que tal vez ese instrumento en particular, tenga más de 100 años de antigüedad. Algunos Organilleros traen consigo también el peluche de un monito haciendo alusión a los tiempos de los monos araña. También es importante recordar, que estas personas no reciben un sueldo, ni cuentan con herramientas de seguridad social y su ingreso depende de las cooperaciones voluntarias de los transeúntes, es por eso que los vemos navegar por las calles, cargando el pesado instrumento buscando aquella esquina que resulte fructífera. En algunos casos, tienen que cubrir también la renta del instrumento, por lo que le invito a darles una cooperación valiosa cada que los vea armonizando el ambiente.</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/organillos-ecos-musicales-del-pasado-apologia-de-lo-mundano-11/">Organillos: Ecos musicales del pasado | Apología de lo mundano #11</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Seguirían desnudos los indios en el 2021 si les hubieran ganado a los españoles? &#124; The trash can of ideology #10</title>
		<link>https://triadaprimate.org/seguiriamos-desnudos-en-el-2021-si-les-hubieramos-ganado-a-los-espanoles-the-trash-can-of-ideology-10/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Jun 2021 00:03:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[The trash can of ideology]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel de León]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://triadaprimate.org/?p=2306</guid>

					<description><![CDATA[<p>The trash can of ideology #10, una columna de Ángel de León Para Iván ¿Y...</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/seguiriamos-desnudos-en-el-2021-si-les-hubieramos-ganado-a-los-espanoles-the-trash-can-of-ideology-10/">¿Seguirían desnudos los indios en el 2021 si les hubieran ganado a los españoles? | The trash can of ideology #10</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="fb-root"></div>

<p class="has-medium-font-size"><strong>The trash can of ideology #10, una columna de Ángel de León</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p class="has-text-align-right"><strong>Para Iván</strong></p>



<div style="height:48px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p><em>¿Y si no nos hubieran conquistado los españoles?</em>, me preguntaba de camino a casa luego de una clase de historia, de la mano de mi madre que siempre nos llevaba al parque después de la escuela. Escuela pública mexicana, libros de texto gratuitos, donde se explica con claridad quiénes eran los buenos y quiénes los malos: Porfirio Díaz era un dictador, por lo tanto era malo; Benito Juárez, mató a Maximiliano (un emperador extranjero que nos vino a gobernar), por lo tanto era bueno (a pesar de que compartían rasgos autoritarios y un marcado desdén por ciertos estratos de la población, en beneficio de la que acabó por ser la clase dominante. A mi me agrada Juárez por quitarle poder y dinero a las Iglesias, pero mi libro no decía que ese dinero se lo dio a los ricos para hacerlos todavía más ricos); la cosa se pone más rara con la Revolución, donde los buenos se mataban y traicionaban entre ellos. Quizás por eso nuestro sistema educativo pone tanto empeño (porque nada es casualidad) en que esa materia resulte tan aburrida, para que nadie les preste demasiada atención a esas contradicciones y que, en todo caso, el efecto de ridículo que producen contribuya al descrédito de una disciplina con un objeto de estudio que es a todas luces tan idiota, inútil y complicado.</p>



<p>Para que no nos salváramos del adoctrinamiento ni siquiera los nerds que, interesados por la materia, nos poníamos a hojear el libro en nuestros ratos libres, los libros de texto tenían una virtud. Mediante fórmulas sencillas, lapidarias (como las elegantes condenas de Dante a los réprobos del <em>Inferno</em> o los estados que se hacen virales en <em>Facebook</em>), dividía, no sólo a las personas, sino a las ideologías, en buenas y malas, como en aquel memorable párrafo sobre la Guerra Fría donde mi libro de historia describía las ventajas del liberalismo económico sobre el socialismo: el liberalismo permitía libertad de comercio y, lo más importante, movilidad social, algo bien diferente a las bárbaras sociedades de castas del pasado, o al régimen medieval, o incluso al mundo prehispánico, donde nada podía salvarte de ser sacrificado si te tocaba nacer en un pueblo conquistado por los mexicas… en el capitalismo, decía, uno puede escalar en la pirámide social, lo que para la imaginación de un niño clasemediero que veía telenovelas, series y películas protagonizadas por gente blanca y adinerada, significaba que algún día podría ser uno de ellos: podría ser famoso, rico, vivir en una casa con alberca, producir películas y viajar por el mundo.</p>



<p>La historia puede ser muy aburrida, pero ese inocente librito y esas inútiles clases cumplieron, indudablemente, su cometido: ofrecían una explicación de por qué las cosas tenían que suceder así, a pesar de las desgracias necesarias para ello (como la caída de la civilización mexica, que los libros describían como algo muy triste donde los españoles, desde luego, eran los malos, y los indígenas los buenos), porque, a final de cuentas, como en aquellas películas con las que crecimos, al final las cosas siempre salen bien y todos viven felices para siempre.</p>



<p>¡No hay mal que por bien no venga, todo pasa por algo, el Universo conspira a nuestro favor, la astucia de la razón conduce al triunfo del Espíritu Absoluto, los buenos siempre ganan y vivimos en el mejor de los mundos posibles!</p>



<p>Desde esta ideología, aunque me daba tristeza la caída del Señorío Mexica, le respondía a mis fantasías, para consolarme: <em>pero, después de todo, nuestros pueblos no tenían tanta tecnología como los europeos, sus ciudades eran muy raras, andaban casi desnudos… y eran caníbales, además, y hacían sacrificios humanos… eso a mí no me hubiera gustado.</em></p>



<p>Felizmente ese niño que se cuestiona, si prestamos la suficiente atención, sigue ahí: a veces, cuando el silencio es suficientemente intenso, podemos escuchar todavía sus preguntas; lo podemos sentir despertar, sobre todo, cuando nosotros, frente a los sobresaltos del mundo, nos quedamos dormidos. Trato de recoger aquí un fragmento de su monólogo interminable, cuando se vuelve a cuestionar, años después, por esa antigua fantasía apaciguada por las promesas de la modernidad (como se verá este niño era, y sigue siendo, un nerd incorregible):</p>



<p><em>Bueno sí, pero los mayas y los mexicas tenían matemáticas avanzadas, tenían un imperio, lo suficientemente avanzado no sólo para hacer construcciones arquitectónicas sino incluso para oprimir a otros pueblos. Pero de todos modos como que da la impresión de que algo faltaba, de que era raro que, aunque tenían la misma cantidad de años sobre este mundo no hubieran llegado a lo que los europeos… ¡se seguían comportando como los pueblos míticos, a los que Europa volteaba como a un pasado perdido!</em></p>



<p><em>Sacrificios humanos, vestimentas extrañas, cacao en lugar de moneda, filosofía que no se separa del mito, literatura que no se separa de la oralidad, esclavitud generalizada, mucha selva, mucha agua, mucha Naturaleza…</em></p>



<p><em>Pero bueno, quizás si los europeos no hubieran llegado-o si les hubiéramos ganado-, nosotros también, eventualmente, hubiéramos evolucionado: hubiéramos cubierto nuestra desnudez, abandonado el culto a las energías naturales, a los animales, a la tierra… hubiéramos inventado el dinero, nos hubiéramos hecho un pueblo escrito, racional, instrumental… y ya no viviríamos entre árboles y ríos… nos hubiéramos hecho civilizados.</em></p>



<p><em>¡Pero es que sí éramos raros, tan diferentes a lo que es la civilización! Aunque, ahora que lo pienso… éramos raros para ellos, no para nosotros mismos… para nosotros eso era normal, para nosotros eso era cultura (o como eso se diga en náhuatl)… lo mismo que para aquellos era cultura cubrir la desnudez del cuerpo y era cultura la Santa Inquisición y la Conquista de los pueblos no cristianos… lo mismo que para ellos era cultura el saqueo de los recursos naturales y la orgullosa racionalidad del que se cree separado de la tierra… lo mismo que para ellos era cultura el fetichismo de la mercancía dinero, mientas que era muy rara la idolatría de los indios por una piedra o por un árbol…</em></p>



<p><em>¿Por qué nos juzgamos raros frente a la normalidad de los demás? ¡Qué estúpida palabra normalidad! ¡Qué estúpida palabra civilización! ¡Qué estúpidas palabras progreso y universal! Tal vez si no hubieran ganado los europeos judeocristianos grecorromanos ilustrados sino algún otro pueblo (aunque quizás ellos ganaron, precisamente, en vista de que creían en la necesidad de la victoria), tal vez nunca se hubiera llegado a la conclusión de que había que vestirnos, y que había que vivir en ciudades lejos de los árboles y el agua, ni mucho menos a la idea que la escritura era superior a la oralidad!</em></p>



<p><em>Pero no cabe duda, eso sí, de que nuestros pueblos tampoco eran buenos del todo, como decía mi libro de historia… a fin de cuentas, lo mismo que el Imperio Español, el Señorío Mexica había conquistado a otros pueblos… pueblos que los odiaban, con justa razón, pues les pedían tributos y los mataban en las Guerras Floridas para que hubiera cosechas… ¿pero era esto realmente más malo que lo que hacían los europeos? ¿Era esto más malo que lo que hacemos ahora en el capitalismo, donde se sacrifican tantas vidas por la economía? ¿Dónde las vidas de comunidades enteras se inmolan no en la Pirámide del Sol sino en Wall Street, no en honor de la divinidad sino de los Empresarios que, por otro lado, se consideran los defensores de la civilización, frente a la barbarie sin empresas, sin dinero y sin razón?</em></p>



<p>¿Qué puedo responderle a ese niño? Él es muy diferente a como soy yo mismo y mi generación: no se queda contento con las aseveraciones de Facebook, con las respuestas virales y las polémicas… él no atacaría, probablemente, a alguien que en Facebook expone su opinión sobre algo, sino que le haría mil preguntas… y frente a sus respuestas, otras mil preguntas.</p>



<p>Prefiero, pues, quedarme, tanto como sea posible, en el terreno de las preguntas para decir: ¿pueden las cosas ser diferentes? ¿La civilización es esto y nada más que esto? ¿Existen-o existieron-en potencia otros proyectos civilizatorios, que no necesariamente desembocarían en la racionalidad instrumental? Esto no quita, creo, la posibilidad, de que en ellos anidaran otros males: los problemas del poder, la guerra, la traición y la opresión existieron también en los imperios precolombinos… ¿pero se hubieran desarrollado de un modo, quizás, diferente?</p>



<p>Si no fuéramos patriarcales, eurocéntricos, capitalistas… sin duda las cosas no serían perfectas. Si hubiéramos sido matriarcales o comunistas, o si tuviéramos una relación de vínculo y respeto por la tierra, nada nos asegura que no existirían la violencia, la injusticia y la opresión… pero acaso serían diferentes: acaso bajo otros sistemas hubiera sido posible otro tipo de progreso moral… probablemente siempre habrá, y siempre habría, algo por lo que luchar, algo que mejorar… pero la situación concreta en la que nos encontramos, ¿es realmente un destino? ¿Así habría sido pasara lo que pasara y a eso nos tenemos que atener? ¿No es posible pensar que, al menos en el plano humano, en lo social y en lo político, vivimos, si no en el peor, sí en uno de los peores mundos posibles?</p>



<p>Tal vez el mal sea una potencia innegable de lo humano, pero las formas en que esta potencia se actualiza en acto podrían ser muy diferentes. Tal vez no era inevitable que se llegara a la moneda, tal vez no era inevitable que se llegara a la explotación de la tierra… tal vez eso fue una peculiaridad de algunos pueblos, de cierto tipo de pensamiento, que por cosas de la vida se impuso como lo universal.</p>



<p>La dificultad radica en imaginar otras posibilidades… en que aún le cuesta pensar a mucha gente que, por ejemplo, las civilizaciones que los españoles encontraron en América estaban tan desarrolladas como las que había en Europa… sólo que su desarrollo era otro, su idea de civilización una muy diferente… no inferior, no superior: nunca iban a alcanzar a los españoles si se les dejaba en paz, sencillamente porque hubieran tomado otros rumbos… con su propia barbarie y sus propios avances. ¿Qué es, después de todo, la desnudez de los nativos comparada con la inquisición? ¿Qué era un sacrificio humano comparado con lo exterminio de los pueblos originarios por parte de los europeos? Lo cual no significa, de ninguna forma, que un sacrifico humano sea bueno o justificable: sencillamente, era un argumento estúpido el que los mexicas sacrificaran gente para argumentar su inferioridad cultural y moral.</p>



<p>¿No es igual de “grotesco”, según quien lo mire, el Cristo sangrante que la Coatlicue?</p>



<p>Tal vez, dejados a sus anchas, los pueblos precolombinos y otros pueblos colonizados, nunca se hubieran vestido a la manera moderna, obsesionados por cubrir el cuerpo, tal vez nunca habrían renunciado a su vínculo con la tierra, tal vez tampoco habrían llegado a la cultura del libro, y la oralidad sería importante todavía, y la escritura pictográfica hubiera llegado a un alto nivel de desarrollo (¡basta con pensar en la escritura china, que aún tiene vigencia entre ellos, tan ajena a nuestro progreso occidental!).</p>



<p>¿Pero entonces no habría progreso? Tal vez hubieran encontrado otra forma de progreso, otra forma de evolución (y también otras palabras, otros valores, ni progreso ni evolución), que no nos podemos imaginar, y que seguro nos habría llevado (o nos puede llevar, porque si algo nos enseña la historia es que no hay bien que por mal no venga y que siempre hay espacio para una revolución), a otros problemas éticos y ontológicos, a otros conflictos, a otras formas de actualización del mal, que apenas podemos imaginar, pues entonces tendríamos otros conceptos, otro lenguaje, otra filosofía, que ni siquiera se llamaría así…</p>



<p>¡Nunca sabremos la respuesta a estas preguntas! Pero podemos seguir imaginando y apostar por lo imposible desde una pregunta que es, al mismo tiempo, acción, y que, aunque nos puede llenar de zozobra, es una pregunta cuya esencia es la esperanza radical:</p>



<p>¿Pueden las cosas ser diferentes?</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/seguiriamos-desnudos-en-el-2021-si-les-hubieramos-ganado-a-los-espanoles-the-trash-can-of-ideology-10/">¿Seguirían desnudos los indios en el 2021 si les hubieran ganado a los españoles? | The trash can of ideology #10</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los «sepulchrum horrores» de la Roma Antigua &#124; de la sección Cosas que encuentro</title>
		<link>https://triadaprimate.org/los-sepulchrum-horrores-de-la-roma-antigua/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 May 2021 01:30:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cosas que encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Sección]]></category>
		<category><![CDATA[Epodos]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Quinto Horacio]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Rivera]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://triadaprimate.org/?p=2201</guid>

					<description><![CDATA[<p>Entrega de la sección Cosas que encuentro, de Sebastián Rivera La antigua sociedad romana, desde...</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/los-sepulchrum-horrores-de-la-roma-antigua/">Los «sepulchrum horrores» de la Roma Antigua | de la sección Cosas que encuentro</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="fb-root"></div>

<p class="has-medium-font-size"><strong>Entrega de la sección Cosas que encuentro, de Sebastián Rivera</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p>La antigua sociedad romana, desde sus tiempos más remotos —los de las Doce Tablas—, condenó las ceremonias de carácter mágico realizadas en el ámbito privado. Sobre las razones particulares se profundizará en otra ocasión; en su lugar, esta será oportunidad para mencionar una especialmente truculenta. El horror de las tumbas se refiere a la práctica de usar partes del cuerpo humano para estas ceremonias. Un ejemplo clásico lo proporciona Quinto Horacio Flaco en el quinto de sus 𝑬𝒑𝒐𝒅𝒐𝒔. En él relata cómo Canidia, presidiendo a sus ayudantes Sagana, Velia y Folia, mantiene secuestrado a un niño (de condición libre) al que pretende enterrar parcialmente hasta provocar su muerte por inanición, y con cuyas vísceras quiere elaborar un filtro que le devuelva a su amante perdido.</p>



<p>𝑽 </p>



<p>«“¡Ah! Por los dioses que desde el cielo gobiernan la tierra y el humano linaje, ¿qué peligros amenaza ese tumulto, o qué significan todos esos semblantes enfurecidos contra mí? Si Lucina te asistió alguna vez en partos verdaderos, te suplico por tus hijos, por este vano honor de la púrpura, por Jove que reprueba tus maldades, me digas qué te mueve a mirarme como ceñuda madrastra o como fiera castigada por el hierro”.</p>



<p>Apenas el niño tembloroso prorrumpe en tales lamentos, despojando del vestido su tierno cuerpo que podría enternecer el pecho feroz de un tracio, Canidia, ceñida la frente y el áspero cabello de rabiosas víboras, ordena quemar en las llamas de Colcos las ramas del fúnebre ciprés y del cabrahigo que crece en los sepulcros, los huevos de la inmunda rana teñidos en sangre, las plumas del búho nocturno, las hierbas que produce Yolcos o Iberia, fértil en venenos, y los huesos arrancados a la boca de una perra hambrienta.</p>



<p>Sagana, muy solícita, esparce por toda la casa las aguas del Averno, con los cabellos rígidos como el erizo de mar o el jabalí en su carrera. Veya, que jamás sintió remordimiento por sus crímenes, anhelante de fatiga, cava con el duro azadón la tierra donde había de ser sepultado el niño que iba a morir ante el horrible espectáculo de la comida, que se le renovaba dos o tres veces al día junto a la boca, como el infeliz que se ahoga y consigue asomar la cabeza por encima de las olas, hasta que extrayéndole la medula y los ardientes hígados, pudiese componer un filtro amoroso, en el momento que la muerte apagase para siempre sus pupilas fijas en la vianda apetecida. Los ociosos habitantes de Nápoles y los pueblos circunvecinos creyeron que no faltó Folia la de Arímino, conocida por su varonil lujuria, y capaz de arrancar del cielo la luna y las estrellas con la voz de sus hechizos tesalios.</p>



<p>Entonces la cruel Canidia, mordiéndose con los negros dientes las uñas que jamás se cortó, ¿qué dijo o qué calló? Oídla: “¡Oh Noche! y ¡oh Diana!, compañeras fieles de mis empresas, que presidís el silencio, sedme propicias en la celebración de estos sagrados misterios. Ahora, ahora venid, que vuestro numen se revuelva airado contra las casas de mis enemigos, mientras las fieras se rinden al blando sueño en la fragosidad del bosque. </p>



<p>Que todos los perros de Suburra ladren a ese viejo adúltero, que provoca la risa general con sus esencias de nardo, tan perfectas como no supieron nunca elaborarlas mis manos. ¿Mas qué es esto? ¿Cómo resultan ineficaces los crueles venenos de la bárbara Medea, con los cuales antes de la fuga se vengó de su orgullosa rival la hija del gran Creonte, abrasándole el cuerpo con la túnica emponzoñada que le regalara el mismo día de sus bodas? Y eso que jamás me engañó ninguna hierba ni raíz oculta en los montes escabrosos. El perverso, olvidándose de mí, frecuenta los lechos perfumados de cien rameras. ¡Ah! Sin duda debe su libertad a los encantos de hechiceras más sabias. ¡Ay, Varo, cómo has de llorar tu desdén! Yo haré que vuelvas a mí, valiéndome de filtros nunca conocidos, y tales, que los cantos de los marsos no consigan devolverte la razón. Te preparo y has de beber una poción irresistible, y antes el cielo aparecerá bajo el mar y la tierra por encima del cielo que dejes de abrasarte en mi amor con la violencia del negro betún arrojado a las llamas”.</p>



<p>Al oír esto el niño, ya no pensó en mover a piedad tan infames Harpías con sus tristes quejas, y dudando cómo rompería su silencio, por fin prorrumpe en las maldiciones de Tiestes: “Vuestros hechizos y crímenes atroces son impotentes para mudar la suerte de los mortales. Yo os perseguiré acompañado de las Furias, y no hay víctima que expíe tan horrendas imprecaciones. Luego que haya expirado, pues ordenáis que muera, mi sombra os acosará por la noche, y os clavará en el rostro las corvas uñas, que los Manes tienen este poder. Introducida en vuestros corazones, os quitará el sueño con grandes terrores; las turbas, viejas indecentes, os acosarán por las calles a pedradas, y después arrojarán a los lobos y los buitres del Esquilino vuestros cadáveres insepultos. Este espectáculo calmará, ¡ay!, el dolor de mis padres, que han de sobrevivirme”».</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/los-sepulchrum-horrores-de-la-roma-antigua/">Los «sepulchrum horrores» de la Roma Antigua | de la sección Cosas que encuentro</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
