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	<title>La Santa Muerte archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>El culto a la Santa Muerte &#124; Ojos abiertos #10</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Feb 2021 15:39:56 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Ojos abiertos #10, una columna de María del Rosario Acevedo Carrasco El Centro Histórico de...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Ojos abiertos #10, una columna de María del Rosario Acevedo Carrasco</strong></p>



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<p>El Centro Histórico de la Ciudad de México es uno de sus sitios más emblemáticos, caminar por sus calles es como hacer un recorrido por el limbo atemporal donde el pasado y el presente se encuentran, donde los museos se detienen donde empiezan los bares y pareciera haber un lugar para cada persona. Con esta imagen idílica en mente, es difícil imaginar que a solo ocho calles de este mágico lugar se encuentra una de las zonas más infames de la ciudad y que, por su historia, se ganó el nombre del barrio bravo: Tepito.</p>



<p>Más allá de ser un barrio, Tepito es un símbolo, un lugar temido, precedido por su mala fama y que, sin embargo, sigue siendo el epicentro del comercio informal en la ciudad. Pero más allá del mercado, la delincuencia y los prejuicios, en el número 12 de la calle Alfarería está el corazón del barrio bravo: El altar a la Santa Muerte.</p>



<p>Enriqueta Romero, conocida como Doña Queta, decidió en el 2002 abrir su altar para todo público, convirtiéndolo en un punto crucial para el culto a esta figura y convirtiéndose ella en una figura emblemática del barrio, una de las 7 cabronas de Tepito.  Si bien este no es el único altar, sí es uno de los principales y hasta la fecha, recibe a miles de personas que acuden a profesar su fe.</p>



<p>Pero ¿Quién es la Santa Muerte? ¿De dónde viene? ¿Por qué es tan adorada en un barrio cuya fama parece surgir de todo lo negativo que se le adjudica?</p>



<p>El origen del culto a la Santa Muerte no está bien esclarecido, pero se tienen varias teorías al respecto. Una de ellas es que viene de la creencia prehispánica en Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, los señores del Mictlán, que adaptaron la forma que hoy conocemos como la muerte, siendo esta un esqueleto con una túnica y una guadaña, a partir de las imágenes traídas de Europa con influencia grecorromana.</p>



<p>A lo largo de la historia hubo varios indicios de veneración a figuras con características esqueléticas, tales como San Pascual Bailón en Chiapas o Justo Juez en Querétaro, pero estas fueron condenadas por la iglesia y catalogadas como herejía. A pesar de esta negación rotunda a venerar a la muerte, a mediados del siglo pasado comenzó a popularizarse el culto a la Santa Muerte como la conocemos hoy, y aunque no se sabe con exactitud dónde o cómo fue que comenzó, tardó poco en empezar a expandirse hasta llegar a todo el país.</p>



<p>Daniel Arizmendi “El mochaorejas”, no solo pasó a la historia como un secuestrador conocido por cortar las orejas de sus víctimas para exigir dinero a las familias, sino también como el responsable de la primera aparición mediática de la Santa Muerte en 1998, pues durante su captura se encontró un altar a esta figura y se desencadenó una serie de prejuicios que persisten hasta la actualidad.</p>



<p>Ante la religión y la moral, la Santa Muerte es una figura pagana, adorada por criminales y usada con fines ilícitos, amorales. Ante sus creyentes, es un ser justo que no juzga ni castiga, ve a todos por igual y es muy poderosa, tanto que si le pides algo te lo concede, siempre con la condición de cumplir con aquello que se le prometió o atenerse a las consecuencias de no hacerlo.</p>



<p>Una de las diferencias fundamentales de esta creencia es que no hay líderes espirituales, no hay dogmas, sermones ni días de guardar, cada persona profesa su fe como lo decide y acude a la Santa a su manera. <em>La Santa, La Niña Blanca, La Flaca</em>, no hay que tratarla con veneración, se le puede hablar en confianza porque ella es la intercesora ante Dios y no hace milagros, hace favores.</p>



<p>Hay una variedad inmensa de figuras de la Santa Muerte y una aún más grande de altares, los elementos más comunes van desde manzanas cubiertas de miel, agua y flores hasta cigarros, tequila y cerveza. Los creyentes, al contrario de lo que se piensa, no son solo las personas del barrio, pues esta creencia no es exclusiva de ninguna clase social y trasciende su origen hasta las esferas más altas del poder.</p>



<p>Curiosamente, muchos de los creyentes en la Santa Muerte son también católicos o lo fueron en algún momento, lo que nos lleva a pensar que quizás el origen y la popularidad de este ser van más allá de su poder y se sitúan en una espiritualidad insatisfecha, incapaz de brindar consuelo a los rechazados, marginados y estigmatizados que encontraron refugio en el único ser que los ve como iguales a cualquier otra persona sin juzgarlos.</p>



<p>Pareciera que el culto empieza y termina en el estigma, en los juicios de quienes observamos un mundo que sentimos ajeno al nuestro, pero que en realidad es el mismo visto desde otro ángulo. Al final, y citando a Doña Queta, <em>“Cuando Dios nos llame, la Santa va a venir por nosotros, de eso nadie se salva”.</em></p>
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