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	<title>Música archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>Música Popupar VS Música &#8220;Seria&#8221;. Sobre la subjetividad de la música &#124; Drop the Needle #01</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Oct 2025 02:14:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Drop the Needle]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Maldonado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Drop the Needle #01, una columna de Francisco Maldonado Theodor W. Adorno, miembro de la...</p>
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<p><strong>Drop the Needle #01, una columna de Francisco Maldonado</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p>Theodor W. Adorno, miembro de la Escuela de Frankfurt, señala en su libro “Filosofía de la nueva música” afirma que el mayor mito de la dominación cultural es que la música sea subjetiva.</p>



<p>Quienes cursamos alguna formación profesional en música nos hemos encontrado con una división constante y “definitiva”: por un lado, la música popular; por el otro, la clásica. De hecho, el estudio de instrumentos como la voz, el piano o la guitarra, suelen dividirse de la misma manera. Si bien podemos estar más o menos de acuerdo con esta clasificación, los estudios musicológicos —y el sentido común— arrojan criterios completamente distintos. Existe una corriente de pensamiento que sostiene que esta división fue malinterpretada e incluso hubo un intento por reformularla. Esta nueva corriente plantea que la música popular sí existe, pero su contraparte no es la música clásica, sino la música “seria”.</p>



<p>Esta distinción se originó en Europa, mucho antes de que existiera la música popular americana. Asumió como válida la división entre lo popular y lo clásico. Sin embargo, separar la música entre lo popular y lo serio responde —según los defensores de esta corriente— a una diferencia clave: la estandarización. Es cierto que existe un marco sobre el cual se produce la mayor parte de la música popular contemporánea: compás de 4/4, círculo de cuatro acordes, estructura verso-coro, cambio armónico en el puente (a veces), bajo en tónica, entre otros elementos. Estos patrones pueden encontrarse en casi cualquier composición, sin importar el género: reguetón, rock, indie, cumbia, trap, etc. Este proceso de estandarización es incluso académico, ya que en materias universitarias como <em>Songwriting</em> se busca precisamente que los estudiantes aprendan a crear canciones “funcionales”. Es decir, la música popular está estandarizada incluso en aquellos contextos donde pretende eludir la misma.</p>



<p>La industria musical opera desde lo general hacia lo particular. Busca que las canciones generen una experiencia familiar y rara vez introduce algo radicalmente nuevo. Por eso, muchas veces, cuando alguien intenta incorporar arreglos o cambios a estas formas, no suele haber mayor consecuencia. Esto responde a la relación entre el marco y el detalle: se procura provocar reacciones fuertes en los detalles, más que en el todo. El marco —el esquema general— está completamente aceptado, incluso antes de que la música comience, lo cual influye directamente en cómo el oyente reacciona ante los detalles. Estos se ubican estratégicamente dentro del marco, sin importar en qué parte de la canción aparezcan. Esta ubicuidad no interfiere con la estructura; de hecho, el todo rara vez recibe la atención que merecería como acontecimiento musical.</p>



<p>Según Adorno y quienes respaldan estas ideas, en la música seria cada detalle cobra sentido únicamente dentro de la totalidad de la obra. Lo relevante no es la ejecución de un esquema, sino la relación entre los detalles. Cada uno depende de un contexto, y solo así la pieza adquiere sus cualidades líricas y expresivas particulares. En otras palabras, si aislamos los detalles, pierden su sentido; hablamos aquí de una estructura como <em>exposición – desarrollo – estallido dramático</em> (cualquier canción de King Crimson). Esta corriente sostiene que esto no puede ocurrir en la música popular porque, al sacar los detalles de contexto, pierden todo significado musical. Se mantiene solamente el marco, ya que el discurso de los detalles es siempre el mismo: los coros arrancan igual, la relación entre los elementos nunca afecta al todo, los detalles son piezas intercambiables, engranajes de una máquina.</p>



<p>Como se mencionó, esta corriente afirma que la estandarización de las estructuras también busca generar sensaciones estandarizadas. Considera que la música popular está manipulada tanto por sus productores como por su propia lógica interna. Ve la música popular como un sistema de respuestas automatizadas, contrario a los ideales de una “sociedad libre”. En cualquier obra seria, hasta el más mínimo detalle posee identidad propia; y cuanto más organizada está una obra, más difícil resulta sustituir esos detalles. Por el contrario, se identifica a las estructuras de la música popular como abstractas y desvinculadas del curso específico de la música. Este mecanismo crea la ilusión de que ciertas armonías complejas son más comprensibles dentro de la música popular que en la seria. Es decir, lo complejo en la música popular no es autónomo; no funciona por sí solo, sino que se presenta como un disfraz que oculta el esquema subyacente.</p>



<p>El oído enfrenta estas dificultades realizando pequeñas sustituciones basadas en el reconocimiento de patrones. Esto genera la percepción de que lo complejo tan solo como una variación de lo simple, sin importar cuán elaborada sea esa complejidad. Para Adorno, esta sustitución es mecánica, basada en patrones estereotipados. Además, concluye que no se puede aplicar a la música seria, ya que incluso el elemento más simple requiere un esfuerzo real de comprensión, y no un resumen prediseñado que genere efectos estandarizados. Los defensores de estas ideas sostienen que la belleza musical radica precisamente en su imprevisibilidad: en no poder adivinar el patrón rítmico de una batería, en que las canciones resulten incómodas.</p>



<p>Es cierto que el proceso de traducción de una canción ya está incorporado en su composición. Como productor y compositor, puedo dar fe de ello. Y es a partir de esta realidad que esta corriente considera a la música popular como un reductor de espontaneidad y un supresor del esfuerzo. La música popular ofrece modelos que resumen todo aquello que aún no has escuchado, haciendo innecesario cualquier esfuerzo por “escuchar”.</p>



<p>Ahora bien, si modificamos los parámetros de composición y los hacemos menos “industrializados”, ¿los costos de producción serían los mismos? Sí, porque lo más costoso de una producción musical no es la música en sí, sino su distribución y marketing. Creo que el problema real no es la estandarización, sino la imitación, ya que los estándares nacen de la competencia. Cuando una canción “pega”, surgen miles de temas iguales. Los elementos del éxito se imitan, y esos procesos se consolidan como nuevos estándares. Esto me lleva a preguntarme: ¿acaso no sucede lo mismo con todo? ¿Por qué nos alarma más cuando ocurre con la música? Y creo firmemente que la respuesta es: porque antes de la música, era el sonido.</p>



<p>Lo más difícil en las clases de canto no es aprender a hacer belt, runs, ad libs, armonías o corregir el crack vocal; lo más complejo es aceptar que esa voz que escuchas es tuya, que así te van a oír los demás, y que eso suena bien. Las clases de canto van mucho más allá de afinar: tienen que ver con la autoestima, la autopercepción y la seguridad de quien canta. Todo en el universo se vuelve real a través del sonido. Las ideas existen cuando son habladas, porque el sonido es un fenómeno físico. Rick Rubin lo explica en su libro <em>The Creative Act</em> como el acto de tomar la música del ambiente, mientras aún es abstracta, y convertirla en un hecho creativo musical. Yo lo traduzco así: Alguien está cantando todo el tiempo, solo hay que aprender a escuchar.</p>



<p>La discusión sobre “música popular vs. música seria” es absolutamente inútil en pleno 2025. Nadie va a prestar atención a un discurso que ya no tiene relevancia en el mundo real. En un contexto saturado de estímulos musicales, debemos entender que la industria nunca vendió música, sino ídolos. La música funciona como un jingle publicitario para vender una imagen. No importa si hablamos de Bad Bunny, King Crimson, Sabrina Carpenter o The Beatles: a lo largo de la historia, la industria ha generado tendencias y los demás las han seguido. Por eso, los “elitistas musicales” que se sienten superiores por escuchar cierto género y critican a quienes consumen lo <em>mainstream</em>, son, probablemente, las personas menos inteligentes en esta conversación. No importa qué escuchas, sino cómo lo escuchas. La polarización hace que más personas consuman ambos extremos.</p>



<p>Quiero aterrizar todo esto con una simple pregunta: ¿crees que la industria musical permitiría que en Spotify se reproduzca algo que realmente la perjudique? Por supuesto que no. Por eso es que escuchar a <em>Their Dogs Were Astronauts</em> no te hace superior a quien escucha cuarteto obrero. Hay colores que se asocian con el hambre —por eso los usan las cadenas de comida— y otros que evocan confianza —por eso los usan los bancos y aseguradoras—. De igual forma, la música —seria o popular— busca generar comportamientos y hábitos, no experiencias. El sonido precede a la música; nos provoca paz o alarma, felicidad o tristeza. La música tiene el poder de manipular las emociones.</p>



<p>La industria musical se enfoca en dos cosas: los estímulos que captan tu atención y aquello que te resulta natural. El lenguaje musical, como cualquier lenguaje, comunica. No importa si la escala musical en la India es distinta del sistema temperado europeo occidental: sigue siendo un lenguaje. Y es ahí donde entra la imitación: no buscamos copiar un sonido, sino acceder a la plataforma de quien lo interpreta. Y para eso, no necesitas música. El timbre de voz es como una huella digital: único. La adaptación al <em>mainstream</em> no responde a un género musical en particular: la industria hará famoso lo que a ella le interese, no lo que te interese a ti. La adaptación al <em>mainstream</em> tiene que ver con un cambio de imagen, de sonido. No empiezas por las clases de canto, sino por el cambio de outfits y de corte de cabello.</p>



<p>¿A dónde apunto con todo esto? No creo que la estandarización musical sea negativa. Tampoco creo que el problema sea lo mainstream, al fin y al cabo, quienes se consideran “alternativos” y apuestan por la “cultura” también pertenecen a la industria, aunque prefieran no reconocerlo. Cada músico tiene derecho a vivir su arte como prefiera, pero el público no tiene la obligación de consumirlo, ni los medios de difundirlo. Hay mucha hipocresía en el ambiente musical actual, especialmente en Latinoamérica. Los “espacios independientes” quieren los beneficios del <em>mainstream</em>, pero a través de subvenciones y utilizando al público para que los escuche.</p>



<p>Es un tema complejo, que me tomará más de una columna desarrollar por completo, al menos desde mi perspectiva. Quiero profundizar en el ámbito académico musical, en los procesos de enseñanza, pero principalmente en el sonido, que es mucho más que música. Luego hablaremos sobre historia de la música, de discos y artistas importantes, corrientes musicales, etc. Por lo pronto, les dejo algunas ideas que quiero explorar: las emociones no son estándar; mucha de la culpa es del concepto de “cultura” y de la idea de lo “nacional”; los intelectuales musicales se contradicen por deporte.</p>



<p>Espero que hayan disfrutado la lectura, vuelvo en quince días.&nbsp;</p>



<p></p>
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		<title>Albert Camus &#124; Surf Literario #17</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Sep 2021 03:25:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Surf Literario #17, una columna de Estefanía Barrientos</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p>Esta columna está dedicada a uno de los filósofos mas reconocidos del siglo XX, Albert Camus, nacido en Argelia un 7 de noviembre de 1913. Mencionaré entre otros datos, algunas curiosidades sobre el famoso autor.</p>



<p>Albert Camus era un apasionado del fútbol, de verlo y de jugarlo, tanto que fue arquero. José Lenzini, autor de ‘Los últimos días de Albert Camus’, rechaza buscar sentidos ocultos a aquella inclinación, “bastante explícita” según él. “El fútbol fue para Camus una especie de escuela de la vida y de una moral aprendida de manera espontánea”. Y continúa: “Le gustaba decir que no había aprendido la moral en Marx o en los evangelios, sino en su vida de pobreza. En la calle. En los terrenos de fútbol”. La experta camusiana Hélène Rufat, profesora de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, habla de una moral simple muy próxima a la ética: “Ha aprendido en equipo a respetar al otro, y también ha descubierto que cualquier persona, sea cual sea su formación y su procedencia, puede ser un cómplice excepcional”. “Aunque creo que idealizaba aquellos años de juventud”, opina Robert Zaretsky, “siempre apreció sinceramente el valor del deporte como actividad de equipo”.</p>



<p>El teatro fue una de sus grandes pasiones. Como estudiante de filosofía de la Universidad de Argel crea junto a varios compañeros un grupo de teatro, en donde ejerce de actor principal y de director, además de que adapta numerosas obras y escribe otras. Así pues, el fútbol y teatro, fueron dos pasiones que le acompañaron durante el resto de su vida, proporcionándole esperanza y exaltación. Fueron para el escritor, en sus propias palabras, una “verdadera universidad”.</p>



<p>En 1957 recibe el Premio Nobel de Literatura, debido a su obra que pone de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de la actualidad. Camus se oponía al existencialismo, estaba más cerca de lo que denominaba “El absurdismo”. En su libro <em>El hombre rebelde</em> se puede apreciar la ruptura entre el existencialismo y el marxismo.</p>



<p>Albert Camus expresaba “Del absurdo he obtenido tres consecuencias: mi rebeldía, mi libertad y mi pasión. Con el solo juego de la conciencia transformo en regla de vida lo que era invitación a la muerte…” “La rebeldía es la primera reacción posible ante el «absurdo»: vivir, en sí mismo, es un acto rebelde contra la finitud. El «suicidio», como antes se recoge, es la aceptación de unos límites de los que no se puede escapar.”</p>



<p>Después de la publicación del libro anteriormente mencionado se dice hubo un desacuerdo y conflictos de posturas e idealismos entre él y Jean Paul Sartre, autor de libros como <em>La Nausea</em>, o <em>El ser y la nada</em>; pues Sartre era cercano al comunismo mientras que Camus rompió con el llamado marxismo.</p>



<p>La libertad humana, la justicia social, la paz y la eliminación de la violencia, son temas constantes en sus escritos. El ser humano se debe rebelar contra la explotación, contra la injusticia y la violencia, porque con ese acto rebelde está afirmando sus valores éticos.</p>



<p>Es necesario mencionar que las novelas de Camus, son referentes que siguen vigentes hasta nuestros días, ensayos, obras de teatro, aforismos, no abandonan su circuito ameno y ligero. Su influencia ha sido mayúscula en las nuevas generaciones inmersas en la búsqueda del arte. Un ejemplo no tan lejano del campo de las letras, se halla en la música y es una banda de punk/indie rock, creada en 2005, que toma su nombre de una obra homónima de Shakespeare, y que alude al escritor francés. Varias canciones de su primer disco <em>The Airing Of Grievances</em> (2009) incluyen referencias a la novela <em>El extranjero</em>, como <em>No Future Part II: The Day After no Futur</em>”. Incluso, uno de sus temas principales se llama <em>Albert Camus</em>. Con ciertos rumores el inicio de <em>Bohemian Rhapsody</em> de <em>Queen </em>parece tal cual las líneas que Mersault, el personaje principal de <em>El extranjero</em>, diría: “¿Es esta la vida real o es sólo fantasía? Atrapado en un deslave, sin escape de la realidad. &#8220;Mamá, acabo de matar a un hombre, le puse una pistola en la cabeza, jalé el gatillo, ahora está muerto.” Y finalmente, por mencionar a una banda más, tenemos a <em>The Cure</em>, pues el primer sencillo que grabó la banda resultó ser uno de los más polémicos, <em>Killing An Arab</em>. En palabras del propio Robert Smith, vocalista de la banda: “La canción fue un leve intento poético de condensar mis impresiones sobre los momentos clave de <em>El Extranjero</em>”.</p>



<p>Y en este Surf Literario los dejo precisamente con esta canción:</p>



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<iframe title="Spotify Embed: Killing An Arab" style="border-radius: 12px" width="100%" height="152" frameborder="0" allowfullscreen allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy" src="https://open.spotify.com/embed/track/1LpZAbTRcP46SqdJXCPIl9?si=d04331b6d4ca43cb&#038;utm_source=oembed"></iframe>
</div></figure>



<p>y con dos de mis frases favoritas de Camus:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La verdadera generosidad hacia el futuro está en darlo todo al presente.</p></blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Una locura como esta, es como intentar detener un fuego con la humedad de un beso.</p></blockquote>
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		<title>Rock y Literatura &#124; Surf Literario #15</title>
		<link>https://triadaprimate.org/rock-y-literatura-surf-literario-15/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Aug 2021 02:09:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Surf Literario]]></category>
		<category><![CDATA[Estefanía Barrientos]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Surf Literario #15, una columna de Estefanía Barrientos Las referencias a la música en la...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Surf Literario #15, una columna de Estefanía Barrientos</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p></p>



<p>Las referencias a la música en la Literatura son muchas, en esta ocasión hablaremos especialmente sobre el rock y sus letras. El principio de la relación entre las letras y la música puede encontrarse en la <em>literatura de la onda</em>, corriente gestada en la segunda mitad de los sesentas que comenzó a incorporar el rock, las drogas, el sexo y el lenguaje de los jóvenes como parte de las historias. La música pasa de ser simple adorno en la escenografía para influir directamente en la estructura de una obra. Conforman una especie de “libros rock&#8221;.</p>



<p>A lo largo del tiempo el rock, por sus letras, su estilo, tono, melodía, y demás aspectos, ha sido censurado ¿Cuántas veces no hemos escuchado que cierta banda ha sido censurada por su supuesta “mala influencia social”?  Este género fue mencionado por algunos informantes como un elemento importante de la deformación política. Las letras disidentes y rebeldes, los ritmos y elementos simbólicos son de cierta manera una inspiración para los activistas inconformes, o aquellos rebeldes reprimidos e incomprendidos que se acoplaron a festivales como Woodstock (Estados Unidos, 1969) o Avándaro Rock y Ruedas (México, 1971).</p>



<p>A nivel histórico han existido muchos movimientos sociales a partir de la confrontación de ideales. Kiko Amat, periodista y novelista español expresa en su ensayo <em>17 consejos para publicar novelas en editoriales reconocidas (sin bajarse los pantalones) </em>“No teman hablar de ustedes mismos. Los libros que meten al rock entre sus páginas suelen comulgar con una juventud (como estado de ánimo y no como parámetro de edad) de lectores necesitados de un catalizador de sus inconformidades.” Y es que los libros nos plantean rebuscadas interrogantes existenciales, exigen historias que se dejen leer, que entretengan, como el ávido público de un concierto de heavy metal que desea terminar con la monotonía en medio de un incendiario acto de “Slam”. El rock en la Literatura plantea esas preguntas existenciales igual que lo hicieron Camus, The Cure, David Bowie, Bob Dylan o Sartre.</p>



<p>Son muchos los rockeros que han tomado a la Literatura como fuente de inspiración o viceversa, citando algunos casos, está por ejemplo; <em>Las Jiras</em> de Federico Arana, premio Xavier Villaurrutia 1973. en la obra se relatan las andanzas de una banda imaginaria llamada Los Hijos del Ácido, que en su frustración por la carencia de oportunidades en México intenta emigrar a Estados Unidos hasta que sus integrantes son deportados por la patrulla fronteriza. Gran parte de lo que la ficción permite decir se basa en lo que Arana experimentó con “Nalftalina”, su propio grupo de rock.</p>



<p>Otros libros pueden ser; <em>El rock es puro cuento</em>, que integra los mejores relatos con temática rockera. <em>22 Escarabajos</em>: antología hispánica del cuento Beatle, con textos de Pilar Andón, Roberto Valencia y Patricia Esteban Erlés, entre otros. <em>Polvos de la urbe</em> de Victor Roura, una novela en la que habla acerca de la imposibilidad de convertirse en estrella de rock en un país como México. <em>La cantante descalza y otros casos oscuros del rock</em>, del Jordi Soler. <em>La música de los perros</em>, de Mauricio-José Schwarz o <em>Arrecife</em> de Juan Villoro, en donde Villoro expresa su inconformidad por no haber sido una estrella de rock, no fue hasta el 2014 en el Festival Vive Latino, cuando subió al escenario Rock &amp; Libros para leer algunos de sus cuentos mientras lo acompañaban, tocando en vivo, Diego Herrera y Alfonso André, de Caifanes, Federico Fong, de La Barranca, y el guitarrista Javier Calderón. (Sólo estoy mencionando una pequeñísima parte de los muchos libros que existen con relación al Rock en lengua española).</p>



<p>Por otra parte, existen numerosas bandas, no sólo del genero “Rock”, que se han inspirado en novelas, relatos, poemas, etc., y todo ello se ha transformado en canciones. Por ejemplo; bandas de rock como Iron Maiden, Anthrax, Metallica, Led Zeppelin, The Cure, David Bowie, Ramones, Nirvana; se han inspirado en Aldous Huxley, Umberto Eco, Edgar Allan Poe, Frank Herbert, H. P. Lovecraft, Ernest Hemingway, George Orwell o Patrick Suskin. (Ahora sólo mencionando algunas bandas y escritores en inglés).</p>



<p>En fin, el rock particularmente se distingue entre muchos otros géneros por su trasgresión y disidencia. Hablamos de una ruptura con lo establecido. Expuesto y representado muchas veces por cuestiones <strong>contraculturales</strong>. Finalmente, la música y la Literatura tienen una estrecha relación como sabemos desde hace mucho tiempo, cuando menos en las letras de las canciones, que son elementos de identificación que han arrojado una prolífica y recomendable producción.</p>



<p>Vale la pena acercarse a este fenómeno musical llamado “Rock” disfrutando de libros y música, una perfecta combinación.</p>
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