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	<title>Religión archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>¿A dónde van? &#124; Ojos abiertos #13</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Apr 2021 04:29:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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		<category><![CDATA[María del Rosario Acevedo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ojos abiertos #13, una columna de María del Rosario Acevedo Carrasco Si algo tiene la...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Ojos abiertos #13, una columna de María del Rosario Acevedo Carrasco</strong></p>



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<p>Si algo tiene la existencia son interrogantes, parece que entre más sabemos más ignoramos. Pero existen algunas dudas que jamás han sido resueltas y que, quizá, jamás lo sean; como el motivo de nuestra existencia, del universo que nos rodea, cómo llegamos al inicio, y una que a veces no nos deja dormir por las noches: ¿qué pasa después del fin?</p>



<p>La muerte es un fenómeno universal, lo que nos ha hecho temerla y sentir un respeto un tanto retorcido por ella. Pero independientemente de nuestro contexto cultural y la relación individual que tengamos con el concepto de la muerte, todos nos hemos preguntado alguna vez qué ocurre después de esta.</p>



<p>Las respuestas son tan inexactas como infinitas, pues los únicos que pueden decirnos con certeza qué hay, o si hay algo, ya no se encuentran con nosotros. Sería imposible enumerar todas las creencias que se tienen respecto a la vida después de la muerte, pero exploraremos algunas de las más importantes.</p>



<p>De manera general, antes del auge de las religiones judeocristianas no existían el cielo y el infierno, la mayoría de las culturas creían que existía algo “más allá”, como el Mictlán de los Aztecas, que se entendía como un camino temporal del alma para que finalmente regresara a la naturaleza y se reintegrara a ella, a su origen. Con el catolicismo, surge la idea de que el destino final del alma dependerá de cómo sea la persona en vida, de sus actos, sus creencias y su fe, siendo los dos posibles caminos la salvación o el sufrimiento eterno.</p>



<p>Pero no todas las culturas creen en el más allá, y el hinduismo es la prueba clara de otra posibilidad, quizás un poco menos atractiva: La reencarnación, entendiendo este concepto como la transmigración del alma hacia otro cuerpo al momento de morir; nacer de nuevo, con un cuerpo diferente pero la esencia intacta.&nbsp;</p>



<p>Aunque la reencarnación no es una creencia tan generalizada, su análisis resulta interesante. Se ha estudiado durante años la existencia de vidas pasadas y cómo nuestra conciencia y nuestro cuerpo físico cargan con recuerdos de las personas en las que habitó nuestra alma antes. En este sentido, adquieren importancia detalles como las marcas de nacimiento y las historias que cuentan los niños recordando cuando eran una persona diferente.</p>



<p>Los misterios de la muerte han intentado ser descubiertos sin éxito aún. Es indudable reconocer que la evidencia más sólida que tenemos en la actualidad se debe a las personas que ha tenido experiencias cercanas a la muerte y que narran lo que vieron, contribuyendo a las creencias que se tienen como ver pasar la vida frente a los ojos, ver un túnel de luz, encontrarse con seres queridos que ya han fallecido o simplemente desprenderse del cuerpo. Sin embargo, nada de esto ha podido respaldarse científicamente por una razón: Necesitaríamos estar muertos para comprobarlo.</p>



<p>Si bien existen innumerables teorías y hechos relativamente fundamentados, la realidad es que lo que ocurre después de morir es un misterio y lo seguirá siendo hasta que nos llegue el momento de hacerlo. Pero, si sabemos esto ¿Por qué la insistencia en querer averiguar algo que es imposible?</p>



<p>Considero que más allá de la esperanza de reencontrarnos con quienes hemos perdido, esta duda patológica tiene una base fundamental: El ego. El ser humano es tan egocéntrico que es incapaz de concebir que, en algún momento de su ciclo, va a desaparecer sin dejar rastro. Así, sin más, como si jamás hubiera existido. Más allá del legado que dejemos en la tierra, somos conscientes de que eventualmente la civilización llegará a su fin y con ella nuestras huellas, todo lo que fuimos en vida.</p>



<p>Nos negamos a pensar que somos tan insignificantes, que con el cuerpo muere la consciencia y todo lo que somos terminará bajo tierra, necesitamos saber que vamos a trascender más allá de la muerte. Ya sea en un “más allá”, rodeados de las personas que amamos y nos amaron, o en otro cuerpo, teniendo la opción de reiniciar y volver a vivir en otro cuerpo y en otro tiempo, pero con la misma conciencia.</p>



<p>¿A dónde van los muertos?</p>



<p>No lo sé, no creo tener una respuesta y probablemente no la tenga hasta que sea mi momento. De lo único que tengo certeza, es que los muertos no se van. Su esencia se queda con nosotros e impregna cada lugar donde estuvieron, a todas las personas con las que compartieron su vida; están en el aire, en la lluvia y el mar, en nuestro llanto y en las risas amargas al recordar los momentos felices. Están en lo que fueron y lo que nunca pudieron ser, en nuestros sueños y anhelos, en el desconsuelo y la tristeza, en la resignación.</p>



<p>El cuerpo muere, pero el alma permanece y llena las ausencias.</p>



<p>Aunque al final, las ausencias jamás pueden ser llenadas, no del todo. Y nuevamente nos encontramos cuestionándonos y peleándonos con una figura que no terminamos de entender, con un concepto que nos atrae y nos aterra al mismo tiempo.</p>



<p>Con la muerte, el misterio más grande de la vida y que, irónicamente, conoceremos solo al final de ella.&nbsp;</p>
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