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	<title>Reseña de serie archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Reseña de serie archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>The Boys: La sociedad de la caricatura &#124; Té de guion #34</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Apr 2023 23:40:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Té de guion]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Maldonado]]></category>
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<p class="has-black-color has-luminous-vivid-amber-background-color has-text-color has-background"><em><kbd>AVISO: A partir de esta edición la columna "Versailles Anime" de Francisco Maldonado, adoptará el nombre de "Te de guion". Se respetará la numeración anterior. </kbd></em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Té de guion #34, una columna de Francisco Maldonado</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide"/>



<p><em>The Boys</em> es una serie de televisión web estadounidense de superhéroes desarrollada por <em>Eric Kripke</em> para Prime Video. Basada en el cómic del mismo nombre de <em>Garth Ennis y Darick Robertson</em>, sigue al equipo homónimo de justicieros en su lucha contra diversos individuos con superpoderes que abusan de sus habilidades. <em>The Boys</em> está ambientada en un universo en el que los individuos súper poderosos son reconocidos como héroes por el público en general y trabajan para la poderosa corporación <em>Vought International</em>, que los comercializa y monetiza. Fuera de sus personajes heroicos, la mayoría son arrogantes, egoístas y corruptos. La serie se centra principalmente en dos grupos: <em>“Los Siete”</em>, el principal equipo de superhéroes de <em>Vought International</em>, y <em>The Boys</em> (Los muchachos) como protagonistas, vigilantes que buscan derribar a <em>Vought</em> y a los superhéroes corruptos.</p>



<p><em>The Boys</em> están liderados por <em>Billy Butcher</em>, que desprecia a todas las personas con superpoderes y en particular a <em>“Los Siete”</em>, los cuales están liderados por el narcisista y violento <em>Homelander</em>. A medida que se produce un conflicto entre los dos grupos, la serie también sigue a los nuevos miembros de cada equipo: <em>Hughie Campbell</em> de “<em>The Boys”</em>, que se une a los vigilantes después de que su novia sea asesinada accidentalmente por <em>A-Train</em>, un miembro velocista de “<em>Los Siete”</em>; y <em>Annie January</em>, cuyo nombre de superheroína es <em>Starlight</em> quien se une recientemente a “<em>Los Siete”</em> y es una joven esperanzada que se ve obligada a enfrentarse a la cruda verdad sobre los héroes que admira.</p>



<p><em>Allan Moore</em>, el autor de algunos de los cómics más influyentes de toda la historia, dijo una vez con mucha seriedad, que los superhéroes eran la nueva mitología de nuestra sociedad, es decir, esas figuras e historias que guían tanto la moral como las creencias y ponen la meta a las que las personas promedio deberíamos aspirar. Seis años después de que <em>Allan Moore</em> dijera esto, en Europa del Este estalló una terrible guerra que conmocionó al mundo. En las redes sociales, donde entre muchas cosas, sucedió algo tan surreal como la misma serie de <em>“The Boys”</em>; nos encontramos con gente que vio y entendió este conflicto como si se tratara de una nueva película de <em>“Avengers”</em>, personas hablando con total convencimiento sobre cómo y de existir, los superhéroes cambiarían la situación y traerían justicia de verdad, y así, varios comentarios más que trataban a una crisis tan compleja y dolorosa, como si fuera otro blockbuster de Disney. Hoy, quiero revisar aquello sobre lo que habla <em>“The Boys”,</em> y vaya que lo hace muy bien, acerca de nuestra sociedad.</p>



<p>Esta producción, es una serie que podría haber contado con una gran primera temporada sin la necesidad de tener un mundo congruente y una ideología bien construida; la verdad, es que le bastaría con ser una parodia sobre los superhéroes basada en sangre, viseras y comedia, sin embargo, dos o tres temporadas le hubieran quedado demasiado grandes, ya que <em>“The Boys”</em>, no es una parodia, sino una sátira, si, justo como los dibujos y cartones políticos de campaña, &nbsp;una caricaturización que exagera las características de algo o alguien, para que a través de la risa y el absurdo, podamos reflexionar y ver sus defectos y contradicciones. En la serie, el personaje más caricaturizado no es <em>Superman</em> a través de <em>Homelander</em>, la <em>Mujer Maravilla</em> o el <em>Capitán América</em>, más bien, el personaje más exagerado y caricaturizado es o, mejor dicho, <strong><em>somos nosotros</em></strong>, el espectador, las masas cautivas que miran redes sociales, series, películas y otros productos de entretenimiento en un mundo dominado por el poder mediático de mega corporaciones que, con solo ese entretenimiento, impactan e influencian en la cultura.</p>



<p>En el universo que la serie propone, <em>“Vought”</em> no es precisamente una noble institución benéfica en la que los superhéroes se juntan a hacer el bien. En realidad, es una empresa de medios, una que principalmente hace dinero con los superhéroes y los contenidos alrededor de ellos; una empresa que, para lograr ese cometido, tiene que satíricamente, y a pesar de tener un lado oscuro y solo buscar réditos económicos, actuar de cara al público como si no fuera así, sino más bien, aparentar que busca algo bueno para la sociedad al sumarse a todas las causas y a todos los discursos sociales. Porque, como pasa en la vida real, los compradores más que consumir productos, consumen historias, personalidades y narrativas que los hagan sentir bien. La empresa tiene que ser parte de una gran puesta en escena donde debe fingir que está apoyando un movimiento, que está buscando el bien de la sociedad o por lo menos, que está a favor del cuidado del medio ambiente.</p>



<p>Es debido a esto que, más que un Superman malvado o perverso, somos nosotros la principal caricatura en <em>“The Boys”</em>; aquel público que puede estar más obsesionado con el nuevo noviazgo o la nueva pelea entre dos celebridades, que con el hecho de que el ejército admita en sus filas a seres súper poderosos no entrenados y controlados por una corporación privada fundada por nazis. Porque para la serie, lo que más pone en peligro al mundo, no es una amenaza externa como un alienígena con poderes divinos que podría iniciar una guerra contra la humanidad, sino una que nosotros mismos permitiríamos que fuese creada, misma que luego avalaríamos y hasta aplaudiríamos que creciera más y más, gracias al culto a la personalidad que vemos a diario, en el que “celebridades” o hasta políticos, terminan convertidos a través de las pantallas, el marketing, la propaganda y el espectáculo, en algo más que humano, devienen en objetos de adoración de un público que los considera esenciales e importantes, ya no solo &nbsp;para el mundo, sino también para su vida.</p>



<p>En otras ocasiones, las personas miran a estos tótems humanos, como seres perfectos, y, en algunas oportunidades, puede llegar a verlos como salvadores con la capacidad para resolver todas las dudas que deambulan por del mundo. ¿A qué vida debería aspirar? ¿Cómo debería opinar frente a los demás? ¿A quién debería imitar? ¿Qué tratamiento o cosa me hará más saludable y exitoso? Y sí, la gente se comporta como si las celebridades, políticos y otros más en el mundo del espectáculo fueran superhéroes, o como si los superhéroes de la ficción, fuesen los nuevos mitos de nuestra sociedad.</p>



<p>Alguna vez, el teatro griego con sus puestas en escena, o el arte sacro con sus grandes pinturas, fueron los medios que difundían e inflamaban las creencias del pueblo; hoy, todas esas cosas, y hasta cierto punto, ya no son estrictamente necesarias, porque en la televisión y el internet, se puede ver desde la misa y programas de tinte religioso, hasta telenovelas, pasando por youtubers, influencers, celebridades, programas de chismes y películas. Todo esto es algo que hoy nos resulta la cosa más normal del mundo, pero que en realidad, es un fenómeno muy extraño. Si hacemos el ejercicio de traducir este fenómeno a cómo sería si se hubiera dado en tiempos pasados, obtendríamos algo como que, en los teatros griegos, después de terminar una obra sobre el mito de un héroe, un tipo se pare en el escenario a enseñarle y narrarle al público cómo fue su desayuno. O que, inmediatamente después de una misa, el bufón del pueblo hiciera una rutina cómica, todo esto, sin que nadie en el público hiciera alguna pregunta o se confundiera, como si fuese algo habitual dentro de la dinámica de dichas actividades.</p>



<p>A esto se lo puede definir como el fenómeno de la desacralización de la imagen. Una consecuencia nacida de que aquello tan serio, sagrado y artístico, ya no está conservado o difundido en un medio o lugar especial y oficial, sino que hoy, mientras usamos el baño, tenemos acceso a ver en la misma pantalla y plataforma, tanto una investidura presidencial, como vídeos chistosos de gatos o noticias sobre el anuncio de una guerra. Los significados y la esencia de las cosas, terminan mezcladas en un flujo banal e infinito de imágenes, las cuales provocan que, mientras la gente habla de una guerra que acaba de estallar, de repente, la ignore por completo para emocionarse por una película que acaba de estrenarse, y que luego, ignoren la película, para discutir acerca de los problemas y la vida de las celebridades que actuarán en dicho estreno. Al final, lo que más perdura en el discurso público, seguramente no será una gran comprensión sobre la guerra, la película o la vida de las celebridades, sino solamente memes y algún que otro comentario suelto.</p>



<p>Debido a esta híper-realidad, donde lo irreal se mezcla con lo real, hasta un punto en el que ya no sabes qué es real y qué no lo es, la política ya no intenta parecerse al espectáculo para aprovechar su gran poder, sino que la política <strong><em>se hace parte del espectáculo</em></strong>. En consecuencia, no es difícil ver a políticos actuando como si estuvieran una película, o comportándose como influencers. Debemos notar que en el momento histórico que vivimos, hay actores que se han vuelto presidentes del país más poderoso del mundo; en otras palabras, si en el mundo real hasta los más poderosos han sido devorados por la sociedad espectáculo, no sería extraño que lo mismo pasara en un mundo de superhéroes.</p>



<p>La historia de un Superman malvado no sería tan aterradora, surreal y perturbadora, si no fuera porque toda esa historia ocurre en un mundo que, por todo lo que les acabo de mencionar, se siente realista. <em>Homelander</em> no es como es porque tenga un objetivo salido del mundo de los cómics, es decir, no intenta dominar el mundo o destruirlo, no, <em>Homelander</em> es tal cual como lo describe el propio <em>Stan Edgar</em>, un producto defectuoso. Y esto, es algo que puede parecer insignificante, pero realmente es muy importante para el mundo de “<em>The Boys</em>”. <em>Homelander</em> no es el producto defectuoso de un experimento, porque el experimento salió bien; en realidad, <em>Homelander</em>, es el producto defectuoso de un negocio. <em>Homelander</em> sería simplemente otra historia de otro niño al que empujaron a un mundo de espectáculo y de poder. Una tabla rasa obligada por sus padres, que en este caso son también sus creadores, a convertirse en un producto de entretenimiento, con el único fin de generar fama y riqueza.</p>



<p>Esto resulta ser algo muy parecido a la historia de varios niños actores de Hollywood, y es por esto, que <em>Homelander</em> es un ser narcisista, manipulador y completamente desapegado de cualquier humanidad que hubiera podido tener; alguien capaz de lo que sea con tal de cumplir el objetivo que en primer lugar fue el que lo deshumanizó y lo condenó en su infancia, ese objetivo de ser amado y venerado por el público, hasta el punto en que deje de ser considerado y tratado como un ser humano. El filósofo francés <em>Guy Debord</em> llamó a todos estos fenómenos: <strong><em>la sociedad del espectáculo. </em></strong>Una sociedad en la que las imágenes del espectáculo se transforman en la guía de las personas para entender su propia realidad. Esto, trae como consecuencia, que la imagen por más irreal que resulte ser, sea tratada como la verdad, lo que al final, lleva a la sociedad y a sus individuos, no sólo a ser influenciados, sino guiados por las imágenes de las películas que consumen, por las vidas de celebridades e influencers a quienes siguen, o por los memes y vídeos en tendencia de internet.</p>



<p>Hablamos de un mundo donde los medios de comunicación han obtenido el poder suficiente para crear y deformar nuestra realidad, es por esto que <em>“The Boys”</em> no sólo es una serie sobre los superhéroes, sino también, una serie sobre nosotros y sobre el mundo tan frívolo y oscuro que nace del espectáculo y el poder. Sobre las expectativas e ideas que nos hemos hecho de los superhéroes, y la muestra de que, si fueran reales, probablemente no serían esos individuos humildes y apegados a la realidad que muchas veces nos imaginamos, sino más bien, seres que tan pronto se coloquen el traje, serían perseguidos por las masas sin importar que se estuvieran poniendo en peligro, todo con tal de poder sacarse una foto con ellos. Seres que muy probablemente la tendrían muy difícil para tener una identidad secreta, porque la admiración de la gente haría que investigasen hasta el más mínimo detalle acerca de ellos para poder encontrarlos. Personajes que no podrían escapar del espectáculo, porque existirían interminables podcast, vídeos y entrevistas sobre ellos o con ellos, donde a la par que les preguntan sobre temas tan delicados como Dios o las guerras, también les preguntarían sobre temas tan banales como cuál es la mejor hamburguesa o su película favorita. Y en algún punto, tarde o temprano, se les odiaría por algún cambio en su traje, por alguna opinión, o por estar o no en una catástrofe; básicamente, por no ser omnipotentes u omnipresentes.</p>



<p>Simplemente, como ya ocurre con muchas cosas en el mundo real, para que estos superhéroes pudieran ser considerados héroes reales, primero tendrían que ser parte de la irrealidad del espectáculo y de las puestas en escena que vemos todos los días en pantalla. ¿Acaso no es esto lo que ya pasa con los políticos? ¿No pasa esto con aquellas personas que, en el mundo real, son muchos los que esperan que se conviertan en salvadores? De este modo, y siguiendo esta lógica, no todos, pero quizá muchos de estos héroes, terminarían siendo algo bastante parecido a las celebridades en el estilo más “<em>hollywoodense</em>” posible.</p>



<p>Para concluir, creo que los superhéroes como <em>Spiderman, Batman o Superman</em>, no pertenecen a nuestra realidad, pertenecen a las ideas, a los mitos, a aquellas historias que existen para inspirarnos a ser mejores y hacernos reflexionar sobre nuestro mundo, porque como nos muestra <em>“The Boys”</em>, si de verdad fueran reales, haríamos lo imposible para hacerlos irreales, para formarlos a imagen y semejanza de nuestras pantallas.</p>
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		<title>El nuevo arte mexicano de contar historias. Los sustos ocultos de Frankelda &#124; El espejo enterrado #22</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Nov 2021 23:05:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[El espejo enterrado]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Luna]]></category>
		<category><![CDATA[Los sustos ocultos de Frankelda]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña de serie]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El espejo enterrado #22, una columna de Daniel Luna Las mejores historias no nos relajan,nos...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>El espejo enterrado #22, una columna de Daniel Luna</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p class="has-text-align-right"><em>Las mejores historias no nos relajan,<br>nos desafían.</em><br>Los sustos ocultos de Frankelda.</p>



<div style="height:48px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p>El arte y la cultura tienen muchas formas de expresarse. Actualmente la naturaleza global exige la multidisciplina para el consumo rápido dentro de los medios masivos en los cuales se encuentran la mayoría de los usuarios. Estos nuevos formatos orillan a la producción en general del entretenimiento sencillo. Sin embargo, existen autores que aprovechan estas características para ofrecer un trabajo a la altura de cualquier otra muestra ofrecida por los medios tradicionales. &nbsp;</p>



<p>Un ejemplo de ello es la miniserie <em>Los sustos ocultos de Frankelda</em>. Proyecto 100% mexicano el cual consta de cinco episodios, estilo stop motion, los cuales son transmitidos por HBO y Cartoon Network.&nbsp; En ellos se narran historias de terror las cuales se distinguen por su originalidad gracias al trabajo del proceso creativo. Mismo que proyecta su calidad en el doblaje, animación, escritura y música pues estos elementos construyen grandes piezas en tan solo 20 minutos.</p>



<p>La diégesis general funda el macro relato de una escritora mexicana del siglo xix quien lleva 150 años encerrada en un espacio extraño e inestable. No obstante, ahora tiene la fuerza suficiente para pedir ayuda a quien se acerca a escuchar sus relatos los cuales generan un vínculo tan sólido que es capaz de transgredir los límites de la cuarta pared.</p>



<p>Por lo anterior este proyecto, como pocas cosas en el entretenimiento televisivo y de <em>straming</em>, despierta un cúmulo de emociones en su público invitándolo a formar parte de su historia. Ello porque desde el inicio se reitera que un arte como la escritura es posible solo por sus lectores. Es decir que, sin las personas sentadas al otro lado de la pantalla, Frankelda no tendría fuerza para escapar.</p>



<p>Esta obra dirigida por los hermanos Arturo y Roy Ambriz Rendón apuesta por la construcción de un tema profundo que invita a la reflexión partiendo de la lectura de otras realidades. Cada capítulo conserva un mensaje noble y esencial respecto a la formación de la infancia. Algunos de los tópicos que surgen son; la valoración de los deberes y sus recompensas, la aceptación personal y física y el cultivo de la pasión artística como una virtud que no distingue edad ni género.</p>



<p>Gracias a estas reflexiones cada personaje es un ejemplo de los miedos internos que se cultivan desde temprana edad por diferentes razones. Temores ontológicos que se construyen y proyectan en una gran cantidad de personificaciones. No obstante, esta meditación filosófica es descrita de manera concisa a través de la naturaleza oculta de los <em>sustos</em> y su necesidad de infundir miedo en los humanos. Lo anterior se consigue por la flexibilidad del formato infantil, la cual lo vuelve un logro aún más importante porque rompe con el estigma en donde lo simple es un fundamento de la percepción “ingenua” que caracteriza a la niñez .</p>



<p>Además de lo señalado por la experiencia, está columna agrega la metáfora perfectamente lograda en la cual se representa, en dos niveles un problema, del arte en México. Esta problemática en el primer nivel es la censura de las obras hechas por mujeres quienes, al igual que la protagonista, fueron obligadas a permanecer a la sombra pese a los productos de su talento los cuales son completamente reconocidos.</p>



<p>Algunos nombres continúan en el anonimato,&nbsp; volviéndose cautivos de prejuicios sociales impuestos por la visión machista que controla gran de parte de esta diciplina. Dicha característica se trasladada directamente por el tema del terror, ya que muchas artistas mexicanas en este género como Inés Arredondo, Guadalupe Dueñas y Amparo Dávila sufrieron en vida la limitante editorial por escribir &#8220;cosas que una mujer no debería pensar&#8221;.</p>



<p>Finalmente, además del prejuicio hacia las mujeres escritoras, se muestra la difícil tarea de ser un artista en México pues, desde sus creadores hasta su representación en la ficción, experimentaron la falta de apoyo en toda la extensión de la palabra. ¿Cuántos productos no se han perdido por este abonado del área artística? ¿Cuántas ideas se quedan en el borrador por los miedos inherentes a estas existencias?</p>



<p>A pesar de esta problemática, nace el deseo de una creciente reivindicación a través de las nuevas plataformas pues, como medio de difusión actual, son aptas para promover el mérito local e internacional del trabajo de estos grandes artistas. Profesionales que brindan al público una óptica maravillosa donde la lectura se lleva dentro y fuera de su creación. Por ende, el colectivo de consumo tiene el compromiso de apoyar a un bien que es mutuamente enriquecedor.</p>
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		<title>Por ahora &#124; Apología de lo mundano #13</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Jul 2021 04:11:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apología de lo mundano]]></category>
		<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Paola Arce]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña de serie]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Apología de lo mundano #13, una columna de Paola Arce Quién no se ha pasado...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Apología de lo mundano #13, una columna de Paola Arce</strong></p>



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<p>Quién no se ha pasado horas buscando el contenido de entretenimiento perfecto para acompañar el almuerzo o las últimas horas del día. Dar vueltas por el inicio de Netflix y terminar viendo la misma serie de los noventas. Buscando evitar esos momentos perdidos entre las miles de posibilidades traigo un material disponible en YouTube. Para entrar en lo cabalístico una serie de trece capítulos: <em>Por ahora</em><strong>[i]</strong>, escrita y protagonizada por Malena Pichot; actriz, escritora, militante feminista, comediante (entre otras) oriunda de Argentina que se ha caracterizado por sus fuertes críticas a la sociedad conservadora anti derechos. La serie con su representación de lo mundano logra encarnar la nerviosidad moderna entre dilemas personales, amorosos, la búsqueda de <em>una misma </em>en un mundo publicitario que te marca todas las directrices del ser. Los tiempos inoportunos y la crítica a las ideologías de mercado donde lo único que hace falta es “echarle ganas”.</p>



<p>La serie comienza cuando Norma (Malena Pichot) renuncia a su empleo mal pagado como recepcionista en una agencia de publicidad en donde sus ideas le son arrebatadas sin darle reconocimiento o mejores condiciones de trabajo; después de que descubre que jugar al póker en internet es más redituable que aguantar la prepotencia y machismo de su desencantador jefe decide dejar el camino de la seguridad para comenzar su proceso de autoconocimiento y mejora personal en medio de una crisis económica. En el viaje la acompañan su amiga Josefina (Charo López), una actriz underground con ideas de espectáculo extravagantes que no coinciden con el glamuroso mundo de la actuación, tiene miedo al compromiso y las relaciones formales, pero siempre logra regresar a su perdida amiga al mundo de la estabilidad emocional; Xavier (Julián Lucero), su compañero de piso con quien mantiene diálogos tan profundos como ácidos, es el encargado de depositar en el grupo la justa dosis de negatividad y pesimismo metafísico. En contraposición a esas condiciones, es el más torpe y se involucra en situaciones absurdas que pudieron ser resueltas con la mínima capacidad de inteligencia emocional; Ariel (Julián Kartún) la contraparte positiva, soñadora, e ingenua, es vocalista de “La rata” grupo musical multifacético tan malo que es tan bueno cuya evolución es casi una metáfora de lo que ocurre con los personajes; Finalmente, Ignacio (Julián Doregger) periodista deportivo, un adulto hecho y derecho, con responsabilidades, objetivos, trajes sastre y un hijo.</p>



<p>En cada capítulo, este surtido rico de personalidades nos muestra la importancia de las relaciones de amistad en la vida adulta y cómo operan las redes de apoyo como un muro de contención entre la frustración y la locura. La diversidad de los personajes aporta diferentes puntos de vista sobre los mismos temas y enriquece la crítica al patriarcado, el prohibicionismo, la meritocracia que envuelve el capitalismo, xenofobia, racismo, entre muchos otros temas que, para el tiempo en el que se estrenaba la serie (2013) no era común ver en televisión o formaban siquiera parte de la agenda. El punto de vista de la historia mostrado por Norma también nos deja ver una serie de conflictos y necesidades propios de la experiencia de vida particular de las mujeres; no vemos la representación típica de una mujer hermosa, sensible y tan ingenua de su belleza que la hace todavía más atractiva. Las mujeres de esta serie son seres humanos, van al baño, duermen chueco, no despiertan con el delineador <em>on point</em>, cometen errores, atraviesan malos momentos, tienen dudas y emociones atravesadas, pueden decir cariño y orto con la misma fluidez. Su cabeza es reservorio de ambiciones, sueños y metas que no precisamente incorporan a la figura de una pareja. Y, sobre todo, la transgresión más grande de las mujeres de esta serie es atreverse a ser graciosas. La comedia es un escenario que como muchos otros le ha prohibido la entrada a la diversidad. Para que una mujer “causara gracia” eran necesarios los disfraces y la exageración de lo concebido como feo. Ahí tenemos varias representaciones mexicanas en los personajes de: la india Maria, la Chupitos, Nacasia y Nacaranda, Doña Lucha etc. En el último par de años con la potencia de las redes sociales y las adaptaciones por las que el mundo del entretenimiento atravesó a raíz de la pandemia, las mujeres han encontrado sus propios espacios de exposición para hacer comedia como personas y no como caricaturas. Es Malena una de las pioneras al comenzar su carrera con los videos de YouTube <em>La loca de mierda</em> en el 2008, donde retrataba su vida y conflictos personales con formato de blog.</p>



<p>Si después de echarle un vistazo a la serie se quedan con ganas de descubrir más el trabajo de Malena los invito a ver el video de YouTube hecho por Natalia Maldini llamado <em>Malena Pichot, mi tesis<strong>[ii]</strong> </em>en donde explora otras producciones de la actriz que también valen mucho la pena.</p>



<p>Dentro de todos los mensajes de la serie, el más importante es la idea de transitar y vivir los momentos conforme ocurren. En la vida todo pasa <em>por ahora,</em> nada es para siempre, hay que aprovechar las oportunidades sin miedo y no aferrarse a los fracasos. Y es que al final la vida es eso, un fracaso constante. Existe un gran valor en transformar la tragedia en comedia, la risa como fuerza social es acto político de resistencia.</p>



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<div style="height:100px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p><strong>[i]</strong> https://www.youtube.com/watch?v=PyJnUBX6bWc<br><strong>[ii]</strong> https://www.youtube.com/watch?v=dJFOU26qARg</p>
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