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	<title>Saúl Munevar archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Saúl Munevar archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>Carta a Andrés Caicedo &#124; Tren de papagayos #13</title>
		<link>https://triadaprimate.org/carta-a-andres-caicedo-tren-de-papagayos-13/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 May 2021 03:45:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Tren de papagayos]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Caicedo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tren de papagayos #13, una columna de Saúl Munevar Recordado Andrés Si estás al lado...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Tren de papagayos #13, una columna de Saúl Munevar</strong></p>



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<p>Recordado Andrés</p>



<p>Si estás al lado de Jaime Garzón o Lucas Villa, salúdalos, no de mi parte, sino de la Resistencia, de nuestros atravesados en Primera Línea. Vos, Andrés, que prendieron a Cali de la quince para arriba, que viste matar muchachos a bala, niñas a bolillo. Que diste piedra y te contestaron con metralla. Vos sabrás escribir mejor sobre esto: ¿Qué fue primero? ¿Los huevos o la resistencia? Esto es una marcha cenital, de lienzos estampados bocarriba donde se le dice al cielo SOMOS ANTI- y después de ese prefijo viene la pérdida del miedo. Después de esos huevos de Llorente vino una gallina en las marchas, el ave del Nuevo Pato Nacional que grita: ¡Quac!, el perro que muerde a la maldad verde oliva. Y un cerdo como símbolo del desprestigio. Al pasar de los días quedaron los perros mirando por la ventana, esperando con su lealtad por encima de la muerte. ¿A qué hora marcharán los gatos? ¿Qué ven a través de su mirada felina?</p>



<p>Verde más Rojo da color tierra, de la misma que vienen nuestras raíces nativas, de esa misma que pisan los colores del futbol de la ciudad que renunciaron a la hipnosis de un balón, porque por encima del hexágono y pentágono maniqueistas están los Nadie de Galeano y el Nadie de Garzón: Nadie llevará por encima de su corazón a Nadie, aunque diga o piense diferente. “Festejemos a Nadie que nos permite presumir que somos Alguien”, dice el poeta Juan Manuel Roca. Andrés, mientras no estabas aquí, en aquel sur que tanto amaste y odiaste por querer desclasarte. De aquel sur, una república independiente salió a cazar indios. Salieron vestidos de camionetas y casacas blancas, con banderas blancas como los huesos de la muerte. Los camisas-blanca fundaron una nueva República Independiente llamada Ciudad Balín con su propia Guardia Civil. Los colores de la muerte se invirtieron, negra como la tierra fértil, blanca como los huesos de la parca; la noche se puso bocarriba.</p>



<p>La Dignidad la hicieron urbana geografía: La Loma de la Dignidad, el Paso del Aguante, Puerto Madera, ApoCalipso, Puerto Resistencia, el Puente de las Mil Luchas, Portada a La Libertad…Los jóvenes se están haciendo responsables del piso que pisan porque nadie iba a venir a salvárselos. Nadie. Han interpretado la señales, las históricas y las de tránsito. El octágono <em>PARE la masacre</em> y el rojo ALTO como la justicia arder. No se cede el paso, se autoriza el paso permanente al peatón, todas las bocinas están autorizadas, se prohíbe el uso de armas, la luz es más intensa en las calles y las carreteras, se autoriza girar a la izquierda o a la derecha pero se prohíbe el retorno. La bandera ondea al revés. Es el amarillo hogar del fuego, el azul límite de los sueños y el rojo fundido da el temple de hierro para decir: “No tenemos nada que perder”. Vimos pasar al lado de la muerte a la alegría vestida de camisa aguamarina. Vimos la descolonización de las estatuas y vimos el justo juicio de sus víctimas. La dignidad se hizo escultura y camina como el viento sobre su pedestal, estaba postrada en una silla de ruedas y la madre lo levantó de su asiento y lo alzó como bandera para salir a marchar: es la nueva señal. &nbsp;</p>



<p>La leche que quita el hambre también evita las lágrimas inducidas, así se ha criado la nueva generación de la resistencia. En las calles, las chirimías detienen a las tanquetas. En las estaciones de policía se cambiaron las insignias por libros de poetas. En las calles descubrieron que el verdadero miedo era el hambre y la apatía. Sí, Andrés, vimos matar a jóvenes a metralla, vimos a mujeres conducidas a la ultranza, vimos a los doctores de la mano negra convocando cacerías. Vimos nacer a la generación N, herederos de Gaitán, Galán y Garzón. La que no le da miedo gritar: Somos la memoria N-6402.</p>



<p>Tu amigo, el periodista Oscar Campo, tuvo un sueño premonitorio cuando te vio con un pie puesto sobre una tumba y le dijiste: Los muertos siempre hemos estado entre los vivos. Tu amigo Guillermo Lemos vio un hecho premonitorio en tu libro <em>El Atravesado</em>, donde la Guardia Civil salía a exterminar a todas las “galladas” de la ciudad que ofrecían resistencia. Donde quiera que estés Andrés, recibe a los nuestros.</p>



<p>Saúl Antonio Munévar<br>Mayo / 2021</p>
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		<title>Los números también narran &#124; Tren de papagayos #12</title>
		<link>https://triadaprimate.org/los-numeros-tambien-narran-tren-de-papagayos-12/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 May 2021 00:46:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Tren de papagayos]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Saúl Munevar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tren de papagayos #12, una columna de Saúl Munevar Hubo un tiempo que fui hermosoY...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Tren de papagayos #12, una columna de Saúl Munevar</strong></p>



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<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>Hubo un tiempo que fui hermoso</em><br><em>Y fui libre de verdad</em><br><em>Guardaba todos mis sueños</em><br><em>En castillos de cristal</em></p><cite>Canción para mi muerte – Sui Generis</cite></blockquote>



<p>Según la RAE en su primera acepción, <em>dictadura</em> es “Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales”. En Latinoamérica, las dictaduras del siglo XX con más tiempo de duración fueron en Bolivia, entre 1964 y 1982; en Argentina, entre los años 1976 y 1983; en Uruguay, entre 1973 y 1984; en Chile, entre 1973 y 1990. En Paraguay, desde 1954 hasta 1989, República Dominicana, desde 1930 hasta 1961, Perú, desde 1968 a 1980, Ecuador, desde 1972 hasta 1976. Pero, tal vez, las más conocidas fueron las de Augusto Pinochet, en Chile, y la de Videla, en Argentina. Además, de los registros históricos y los testimonios, la literatura y el arte en todas sus expresiones se convirtieron en un canal de denuncia y a la vez de memoria. Entre los escritores que tuvieron que exiliarse por expresar su inconformidad por un sistema, por usar sus letras como un arma de denuncia, por registrar en la ficción de la verdad cómo el miedo iba imponiéndose y los amigos, los conocidos, los familiares, los jóvenes iban desapareciendo o simplemente no regresaban. O simplemente porque sí. Mario Benedetti fue uno de ellos, partió al exilio en 1973, tras un golpe de estado en Uruguay. En <em>Hombre preso que mira a su hijo</em>, escribe: “Que tu viejo olvido todos los números / Por eso no podía ayudarte en las tablas / Y por lo tanto olvidé todos los teléfonos / Y las calles / Y el color de los ojos”. En una época de violencia, sea dictadura o no, es tal el punto de deshumanización que se reduce al hombre privándolo de su humanidad y en lugar del sujeto nominal otro elemento pasa a reemplazarlo; un símbolo representado en un espacio cerrado, en un palabra usada como código, en una serie alfanumérica o, por lo general, un número. Un ejemplo histórico era la estrella con que marcaban a los judíos durante el nazismo, su tristemente popular pijama de rayas y el número que se le tatuaba en la piel a la persona y a su condición de ser humano actante y pensante quedaba reducida a un símbolo y el cuerpo que cargaba con aquel signo debía responder al llamado de ese número, no respondía a su nombre, a su apellido, a su familia, a su historia y lugar de procedencia; respondía a un número como sujeto, individuo, preso, secuencia o parte de una estadística. En épocas de dictadura o régimen militar reconocerle al otro su condición de humano y sujeto y llamarlo por su nombre y apellido era una manera de resistir. A cualquier régimen le convenía que el nombre se reemplazara por una secuencia y así cultivar la desmemoria, facilitar la desaparición y borrar los registros como quien descuenta fichas para el ábaco de la impunidad.&nbsp;</p>



<p>Eduardo Galeano, otro de los exiliados, en su texto <em>Los nadie</em>, da un ejemplo de cómo un sistema que anula la condición humana y de identidad de una persona, también pretende reducir su existencia a la nada o el anonimato: “Que no son seres humanos, sino recursos humanos/ Que no tienen cara, sino brazos/&nbsp; Que no tienen nombre, sino número/&nbsp; Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local/&nbsp; Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata”. La dictadura podría entenderse como una forma de (des)gobierno donde quien manda es el miedo. En el caso de las estadísticas y registros, durante los regímenes de las torturas y las desapariciones las ciencias exactas, como las matemáticas, suelen ser las más inexactas para el caso de las cifras verdaderas versus las cifras oficiales o por conveniencia. Cuando se agrupan o aúnan varios números (no personas) bajo una gran cifra la cantidad exacta empieza a fluctuar y está expuesta a crecer o disminuir desde el conteo del victimario y la víctima; es lo que permite el negacionismo y la omisión de responsabilidades. Con solo un ejemplo es posible ilustrar tal nivel de ocultamiento. Durante la dictadura argentina, fuentes estadounidenses informaron a las autoridades del Vaticano que habían desaparecido 15 000 personas; pero las cifras no oficiales en el país registraban 22 000. La idea de la desaparición era una noticia que le daba la vuelta al mundo y ocasionaba todo tipo de reacciones. Un ejemplo de esto es la canción de los Rolling Stones, <em>Undercover of the Night</em>, “One hundred thousand disappeared/ lost in the jails of South America/ Cuddle up baby/ Cuddle up tight / Cuddle up baby / keep it all out of sight / undercover / Keep it all out of sight /Undercover of the night”. Otro ejemplo es el libro del periodista Jacobo Timerman, <em>Preso sin nombre, celda sin número</em>, de 1982. En el libro se narra su testimonio sobre su propia desaparición en los centros clandestinos de detención de la dictadura cívico militar argentina. El título del libro es un una clara alusión a la descoordinación organizada para la desaparición y ocultamiento de los presos políticos. Negar un nombre y negar una celda es negar la condición de persona y reemplazar al sujeto por un objeto, es lo que se entiende como cosificación. Eduardo Galeano tiene un texto titulado <em>La puerta</em>: “Durante la dictadura militar uruguaya, él había pasado seis años conversando con un ratón y con esa puerta de la celda número 282”. El relato cuenta el encarcelamiento de Carlos Fasano, un hombre que estuvo preso en la dictadura del Uruguay y en una ocasión, en una barraca, se encuentra con la puerta que por muchos días le negó la libertad. El número de una celda, jaula, mazmorra… para quien sobrevive adquiere un nuevo significado y aún más si el contexto donde se inserta o reinserta le da una nueva significación. El relato termina con la instalación de la puerta en lo alto de un monte de cara al sol, con un letrero en la parte alta que dice “prohibido cerrar”.</p>



<p>Uno de los poemas que trasciende es el atribuido a Víctor Jara: <em>Somos Cinco mil</em>, escrito horas antes de su asesinato cometido después del Golpe de Estado en Chile del 11 de septiembre de 1973. “Somos cinco mil aquí. / En esta pequeña parte de la ciudad. Somos cinco mil. / ¿Cuántos somos en total en las ciudades y en todo el país?/ Somos aquí diez mil manos que siembran y hacen andar las fábricas.” Dicho poema se convirtió en el emblema y seña de una generación que cantaba su letra para decirle a Víctor Jara: “No te hemos olvidado”. Mirando un poco hacia adentro, en Colombia hay dos números que marcaron recientemente a una generación y marcarán a muchas más. El 12 de agosto de 2020, el expresidente “innombrable”, por orden de la Corte Suprema de Justicia colombiana, fue reseñado con el número de preso 1087985. Fue una noticia que le dio la vuelta al mundo y causó todo tipo de reacciones. Una de las más populares, fueron las cuatro primeras cifras de aquel número usadas en apuestas y juegos de azar como loterías y chances. Irónicamente, el número salió ganador en aquel entonces. Un hecho digno de ser registrado para la memoria de Macondo. La otra triste cifra, y que podría compararse con la dualidad de las cifras oficiales versus las no oficiales, la Justicia Especial para la Paz (JEP) expuso que durante el gobierno del “Innombrable” se cometieron 6402 falsos positivos. Sólo falsos positivos. Personas, por general jóvenes y de origen humilde, eran llevados con engaños de promesas de trabajo a otras ciudades, luego los obligaban a ponerse un uniforme de guerrillero y era asesinados en zonas veredales, para luego pasarlos a englobar una cifra de bajas obligatorias en combate por cada unidad militar y con esto ganar estímulos como dinero o días de permiso. Según el bando político, las cifras son exageradas o son escasas. Similar a lo acontecido con el hecho histórico de <em>La Masacre de las Bananeras</em>, ocurrida el 6 de diciembre de 1928, en la madrugada. Las cifras de aquel hecho, cometido por fuerzas del estado como respaldo a la United Fruit Company, varían desde 9 cifras, a 100, a mil o, incluso, 3000 en las dimensiones ficcionales de García Márquez en <em>Cien años de soledad</em>. Nunca habrá un número exacto; pero si habrá memoria. &nbsp;</p>



<p><em>Canción para mi muerte,</em> o <em>La</em> <em>noche de los lápices</em>, es la memoria que cantará y escribirá en el tiempo la detención y tortura de 10 jóvenes por parte de la dictadura argentina, de los cuales solo 4 sobrevivieron y del resto no se conoce su fin. Nacemos, somos una cifra, crecemos, somos otra cifra, estudiamos, somos una cifra, morimos o nos matan, y somos una nueva cifra. El número se impone sobre el sujeto. Las distintas dictaduras se valían de esta macabra contabilidad para alterar un conteo y facilitar la desaparición. No se apresaba ni se torturaba ni se desaparecía a un sujeto, se borraba un número. Pero afuera, desde el arte con finalidad, no se llevaba un número, se llevaba el registro de la memoria para la posteridad. Las letras latinoamericanas establecieron un desafío a las dictaduras: Cuantos números puedes <em>tú</em> asignar a cada uno de tus muertos y cuanta memoria puedo <em>yo</em> cultivar para que nunca lo olvidemos.&nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>
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		<title>El Modernismo y la Generación del 98: La crisis existencial a través de la expresión poética &#124; Tren de papagayos #11</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Apr 2021 00:43:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tren de papagayos #11, una columna de Saúl Munevar El idealismo y el realismo son...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong><strong>Tren de papagayos #11, una columna de Saúl Munevar</strong></strong></p>



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<p>El idealismo y el realismo son dos corrientes de pensamiento destacables entre los dos grupos literarios surgidos entre el siglo XIX y XX en España: El Modernismo y la Generación del 98. Ambos embebidos en el pensamiento existencialista como reacción a una crisis social de la España bajo el sistema político de Cánovas de la restauración. Basta una guerra, una crisis, un magnicidio o un cambio de época o siglo para que los pensamientos migren, se diversifiquen, se aúnen, se contradigan o se apoyen en pro de una misma causa o meta. Los dos grupos mencionados representan una época en crisis donde preguntas como ¿Qué es ser español? ¿Qué es España? ¿Por cuál realidad apostamos? trazan una postura donde la reflexión y la generación de discursos estructurantes lleven a la poesía y a la narrativa a ser una manera de respuesta y también de oposición a una realidad presente, utilizando como fuente inspiración contextos pasados o alternos de los se toman herramientas para reconstruir o deconstruir un sistema que resulta insuficiente debido a una estructura política oligarca y erosionada.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>La realidad es un tema abordado por la filosofía y otras ramas del pensamiento. Según Platón, la realidad habita en el mundo de las ideas, Aristóteles habla sobre que el mundo de las ideas habita este plano percibido por los sentidos. Si tuviéramos que ubicar a los modernistas y a los noventayochistas en un plano y en el otro resultaría los que niegan la realidad y quieren construir otra en un plano de la conciencia que no tenga que ver con la realidad; estos serían los idealistas. Si habláramos de quienes pensaban a España y en medio de ese pensamiento querían cambiarla, tal vez se hablaría de los realistas-sensibles; desde esta perspectiva definían la funcionalidad del arte: Entre los modernistas, mayoritariamente poetas, encontraban en el arte una función en sí misma, “ser arte”, y utilizarlo para transmitir una idea estética y sensorial a partir de la negación de una realidad. Lo que en otro contexto del pensamiento, como la psicología o la psiquiatría, se denominarían los paraísos artificiales, o en el campo del cine contemporáneo distópico sobre el regreso a la Matrix o desde Platón, en el mito de la caverna, pero actuando como artífice de las sombras. Por el contrario, los noventayochistas piensan a España, y la piensan para cambiarla. Estructuran ideas estructurantes y estructuradoras para esto, y desde el arte es su trinchera de ingeniería. No sólo actúan desde la poesía sino que construyen un discurso crítico y propositivo a través de la novela, el cuento, el ensayo y el teatro.</p>



<p>El modo de pensamiento de los noventayochistas encuentra en el mismo campo real la inspiración, en su historia, principal pulsión para querer cambiarla. Antonio Machado encuentra en la geografía y la naturaleza de España la inspiración. Es necesaria una nueva perspectiva de la España del siglo XIX y XX estudiada desde las descripciones en sus textos por los protagonistas del modernismo y la generación del 98. Una perspectiva retomada por el contemporáneo español Félix Pillet Capdepón, quien reconstruye en su discurso la España del siglo XVI y XVII a partir del Quijote de La Mancha, épocas del barroco y el renacimiento; es un eco de aquel pensamiento que querían cambiar la historia de la madre patria. Por un lado, los modernistas y su pensar en una no-España; herederos de un pensamiento barroco y romántico, lo que podría entenderse como una idealización de la realidad. Por el otro, los herederos del renacimiento donde se retoman elementos artísticos y literarios del pasado, usados como plataforma para cambiar el presente inmediato de los noventayochistas.&nbsp;</p>



<p>La filosofía ha intentado dar respuesta a la realidad como una percepción o un estado del ser. Desde el arte de las letras esto también se ha buscado, la literatura ha dado respuestas a dilemas que la filosofía problematiza. Cada cambio de siglo trae consigo un cambio de pensamiento. Ambos grupos mencionados se encuentran en la España de cambio de siglo. Los cafés literarios, muy al estilo parisino, serán los lugares de encuentro donde se debatirán ideas sobre política, historia, literatura y filosofía. La idea (o el pensamiento) primaba sobre el sujeto y se tomaba como una verdad; una posición heredada del pensamiento francés. &nbsp;Ambos grupos trabajaron en proyectos editoriales comunes, publicaciones en suplementos literarios de la prensa y la participación en eventos de caridad, homenajes y exposición de manifiestos.</p>



<p>Los cambios de siglo, las guerras, las crisis económicas son pulsiones para el cambio de pensamiento y de acción. Es así como la España en crisis a finales del siglo XIX provoca la aparición de dos grupos, ambos unidos por un espíritu de protesta influenciados por el pensamiento francés, unidos pero separados por una posición distinta al asumir una realidad cruzada por la miseria del pueblo, la inequidad en el reparto geográfico de las tierras productivas, el hambre y la oligarquía política. El Modernismo alcanzó dimensiones hispánicas, y aunque parte de la crisis fue la pérdida de las colonias españolas en América a manos de Estados Unidos, fue el poeta Rubén Darío el mayor representante del modernismo y heredero del parnasianismo y el simbolismo. También constructor de una realidad e influenciado por los vestigios del colonialismo. Esto dijo el príncipe de las letras hispánicas: “Eres un universo de universos y tu alma una fuente de canciones”.</p>



<p>Y en medio de aquella multiplicidad de universos, tal vez, &nbsp;el ejemplo que pueda ilustrar el caso de una crisis identitaria buscada a través del arte sea el relato de Eduardo Galeano donde referencia a su amigo, el pintor Vargas, de Cabimas en Venezuela, cuyo paisaje había sido arrasado por la fiebre del petróleo. Todo se había teñido de la mancha negra. Pero en los cuadros de aquel pintor los colores construían una realidad alterna, exuberante, viva. El narrador decía que aquel pintor era “realista”, porque pintaba la realidad que necesitaba. Y es arriesgado y ambicioso intentar separar y delimitar dos formas de pensamiento cuando el idealismo de ambos se trastoca y se combina: Intentar cambiar la realidad de España; el idealismo bulle, así como muchos de los escritores de esta época se le relaciona con uno y con el otro grupo, ejemplo fue Ramón María del Valle-Inclán. La acción de crear realidades alternas a la realidad histórica puede leerse en la película El laberinto del fauno. Mientras sucede la Guerra Civil Español, la niña protagonista descubre una realidad alterna en otro espacio-tiempo, una realidad que le ayudaba a sobrellevar la realidad histórica, su madre enferma y embarazada, su padrastro militar y asesino, la servidumbre de la casa infiltrada por rebeldes. Un momento histórico o un cambio de siglo crean la necesidad de nuevas directrices del pensamiento y la imaginación.</p>



<p>Todo indica que el pensar a España se una visión sobre sí mismos. La generación del 98 piensa en las raíces de la España y se hace la gran pregunta ¿Qué es ser español? La respuesta es buscada en los viejos pueblos, el paisaje de Castilla, como símbolo de España, el idioma, el pasado glorioso. Se cultiva un pensamiento donde el arte de las letras debe estar en servicio de una causa, al servicio del pueblo a través de la denuncia social. Este ambiente de creación útil del arte será un caldo de cultivo para que obreros reaccionarios se sindicalicen, se conformen grupos anarquistas y surja el comunismo. España se ve mediado por pensamientos heredados buscando encontrar una solución a la crisis de identidad actual y varias formas de oponerse a un sistema político fundado por Cánovas en la restauración, en oposición a dicho sistema están los regeneracionistas que buscaban invertir la decadencia de España.</p>



<p>Pensar en el pueblo lleva a optar por un lenguaje sencillo, directo y claro, de esta manera, buscando superar el lenguaje grandilocuente y lleno de florituras, contrario a los modernistas que se refugiaban en arcaísmos y palabras inventadas o tomadas de otros idiomas. Se podría echar un vistazo sobre las principales revistas en las que participaron los noventayochistas y que muchas veces también participaron los modernistas. Títulos como Don Quijote, editada entre 1892-1902. Su título referencia a la gran novela española, además de que el Quijote es tomado como un símbolo en la generación del 98, un elemento regeneracionista y renovador. Lo que resulta paradójico pues Don Quijote fue un personaje lleno de idealismos hasta que es derrotado por la realidad. &nbsp;Hay títulos de revistas que indican un cambio o un nuevo comienzo como: Germinal (1897-1899), Vida Nueva (1898-1900), Revista Nueva (1899). Otros títulos que responden a la búsqueda de la esencia nacional como Alma Española (1903-1905).</p>



<p>Es muy posible que los militantes del Modernismo y la Generación del 98 puedan agruparse dentro de un mismo título de pensamiento. El que más perduró fue el modernismo bajo el cual los noventayochistas también militaron. Aunque se necesite separarlos para entenderlos, y estos últimos parecieran disidencias de pensamiento, a los dos los unían principios como la rebeldía (literaria o política), el idealismo de una España, un cambio de realidad, mirar al pasado para entender el presente y reestructurarlo. La búsqueda de una identidad del sujeto durante o después de una guerra en la búsqueda por recobrar la identidad del sujeto. El sujeto esta mediado por dos ámbitos fundamentales que diversifican el pensamiento de un contorno o contexto, tales como la posibilidad de tomar el contexto inmediato y transformarlo a través de herramientas, como el arte, o crear alternancias espacio temporales creando mundos distópicos o fantasiosos a partir de un contexto real. La crisis existencial de los letrados del siglo XIX y XX de la España se ve mediada entre ambos pensamientos. Los periodos de guerra o de crisis crean sus propios referentes o símbolos. En el caso de ambos grupos; sus pensadores y escritores fueron los principales referentes que se atrevieron a pensar una época convulsa. Tales fueron: Pío Baroja, Azorín, Remiro de Maeztu, Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Ramón María del Valle-Inclán, entre otros. Todos generadores de un discurso donde se cuestiona y se sugiere sobre la realidad a través de la escritura ficcional (en la mayoría de los casos). Es la ficción la puerta de la mentira hacia las verdades posibles.</p>
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