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	<title>Tecnología archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Tecnología archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>La sostenibilidad digital  &#124; Foro Verde #09</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 May 2021 01:48:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Foro Verde]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Julieta Pirez Rendon]]></category>
		<category><![CDATA[Medio Ambiente]]></category>
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		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Foro Verde #09, una columna de Julieta Pirez Rendon El avance de la ciencia y...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Foro Verde #09, una columna de Julieta Pirez Rendon</strong></p>



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<p>El avance de la ciencia y la tecnología nos ha otorgado herramientas que hoy en día son imprescindibles como los teléfonos celulares inteligentes, computadoras y tabletas. Con la llegada de la pandemia de COVID-19, el uso dichos dispositivos y plataformas de comunicación simultánea para mantenernos en el trabajo y la escuela desde casa, es ahora parte de la cotidianidad de millones de personas en el mundo, pero… ¿qué tan sostenible es para el medio ambiente esta nueva normalidad, cada vez más dependiente de los medios digitales y la Internet? Algunos recientes estudios nos llevan a reflexionar al respecto.</p>



<p>Las universidades de Yale, de Purdue y el Instituto Tecnológico de Massachusetts realizaron un estudio titulado “The overlooked environmental footprint of increasing Internet use” sobre la cada vez mayor huella de carbono producida  por el uso intensivo de Internet. Los investigadores explican que dicho uso tiene una huella de carbono que va de 28 a 63 g de CO2 equivalente por gigabyte (GB), mientras que su huella hídrica y terrestre varía de 0,1 a 35 L / GB y de 0,7 a 20 cm2/ GB, respectivamente.</p>



<p>De acuerdo a otro artículo del diario el País “¿Cuánto contamina enviar un tuit, hacer una búsqueda en Internet o ver un vídeo de Youtube?”, una búsqueda en Google supone al menos una emisión de entre 0,2 gramos de dióxido de carbono, así como visualizar unos diez minutos de vídeo en YouTube, un gramo; cada correo almacenado en la computadora genera unos diez gramos de CO2 al año y aunque esto parezca una minucia, como en dicho artículo se señala habría que recordar los millones de dispositivos puestos en marcha y que hacen millones de estas acciones por minuto.</p>



<p>Dejar este ritmo digital acelerado no es posible, ya que debemos continuar con las restricciones de movilidad y distanciamiento social, pero lo que se puede hacer es aminorar los efectos negativos con acciones tan sencillas como prescindir de la cámara cuando no es indispensable en las conferencias <em>online</em>, reducir el consumo de video de alta resolución y evitar acumular cientos de correos electrónicos; estas son pequeñas gestiones, pero si millones de personas en el mundo se unen a realizarlas, se hace una buena diferencia.</p>



<p>Por otro lado, es importante recordar que no toda la responsabilidad ambiental del uso creciente de Internet debe recaer en los usuarios, la parte más relevante la tienen las grandes compañías. En ese sentido Tesla había anunciado su intención de aceptar como forma de pago la <em>Bitcoin</em>, sin embargo, su director ejecutivo Elon Musk ha decidido que esta acción ya no se llevará acabo señalando que el uso de esta moneda virtual conlleva cantidades de energía considerables que podrían acarrear impactos ambientales negativos, lo que tiene sentido cuando consideramos que Tesla se vende como una empresa cuya misión es avanzar “hacia un futuro con cero emisiones”. Además, una publicación en la revista <em>Nature Communications</em> llamado “Policy assessments for the carbon emission flows and sustainability of Bitcoin blockchain operation in China” advierte que, la minería de <em>Bitcoin</em> en China genera emisiones que podrían contribuir al cambio climático, lo que se prevé es que este consumo energético alcance su punto máximo en 2024 con 130 millones de toneladas métricas de emisión de carbono.</p>



<p>La nueva normalidad altamente dependiente del uso de Internet es una realidad que ha llegado para quedarse, incluso después de concluida la actual pandemia la tendencia marca que podrían consolidarse modelos híbridos de actividades presenciales y virtuales, lo que vuelve necesario continuar con base en la sostenibilidad digital, pero apenas se está generando una conciencia al respecto.</p>
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		<title>De la añoranza por lo natural en una vida artificial &#124; Rozatl a través del tiempo #22</title>
		<link>https://triadaprimate.org/de-la-anoranza-por-lo-natural-en-una-vida-artificial-rozatl-a-traves-del-tiempo-22/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 May 2021 21:55:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Rozatl a través del tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Medio Ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Stefanía Gómez Angulo]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Rozatl a través del tiempo #22, una columna de Stefanía Gómez Angulo La humanidad peleado...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Rozatl a través del tiempo #22, una columna de Stefanía Gómez Angulo</strong></p>



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<p>La humanidad peleado una batalla desde siempre, sin importar época o lugar. Las inclemencias de la naturaleza han sido el depredador más grande del ser humano, desde su clima, hasta sus enfermedades. Sin embargo, nos hemos tratado de defender, construimos casas para resguardarnos del clima, inventamos medicinas para curar enfermedades, nos transportamos en vehículos para vencer las grandes distancias que nos separan, incluso, creamos armas de fuego para defendernos de otros animales, o, simplemente para cazarlos por diversión. A pesar de esto, no hemos alcanzado la inmortalidad, o siquiera el dominio completo sobre la Madre Tierra. Gente sigue muriendo a causa del clima, de enfermedades desconocidas y de ataques de animales tan grandes como un tigre, tan pequeños como un mosquito. Se podría pensar que la relación de la humanidad con la naturaleza es constantemente bélica; no obstante, es diferente en esta época. He notado una ambivalencia moderna en cuanto a lo natural.</p>



<p>En primer lugar, hay una nueva tendencia por vivir una vida más ecológica, que ayude a cuidar a la naturaleza. Pienso que este movimiento surgió a partir de estudios científicos que demostraron el daño que el hombre ha tenido sobre el planeta a través de los años; por ejemplo, el calentamiento global, extinciones de especies, destrucción de bosques, entre muchos más. Dado que estos eventos afectan al ser humano directamente, se ha intentado disminuir este impacto con las famosas 3 R, Reducir, Reutilizar y Reciclar, en miras a un futuro mejor para nuestra descendencia. Esto ayuda, pero definitivamente no resuelve el problema. Me parece prácticamente imposible que alguien en esta época no contamine o dañe el mundo de alguna manera. Hemos creado una sociedad que invariablemente destruye todo a su alrededor. Ya sea con nuestros aparatos electrónicos que contienen baterías y químicos nocivos, con las cantidades de basura que generamos, aunque ya se hayan reducido, o con nuestros medios de transporte que emiten gases tóxicos. Seguimos, y seguramente seguiremos, dejando una huella negra en la Tierra. Sin embargo, este movimiento verde también ha causado un regreso al pasado, de cierta manera.</p>



<p>La idea de que el hombre debe cuidar a la naturaleza ha provocado que el mercado venda una idea de “vida natural” a la que uno debe aspirar. Comer frutas y verduras que son cosechadas con amor y cuidado, “orgánicas”, andar en bicicleta o caminar de un lugar a otro, optar por productos más naturales, hechos artesanalmente, son algunos de los mensajes que grandes empresas han decidido vender para ganar mucho dinero, gracias a que está de moda ser verde, además de ayudar al planeta. Pero, ¿qué significaría vivir verdaderamente una vida natural? Tener una casa hecha con materiales naturales, en medio de un bosque o del desierto, cultivar nosotros las frutas y verduras que comeremos, criar a los animales que mataremos y consumiremos, sin electricidad, sin gas, sin Internet, sin drenaje, sin aparatos electrónicos. ¿Un ser moderno podría vivir así, felizmente?</p>



<p>Tal vez el cambio sea paulatino. Quizá el retorno a una vida natural pueda ser el escape a esta vida artificial, en la cual difícilmente vemos al cielo o escuchamos fluir un río. Aunque sea unos cuantos días, vivir la experiencia y regresar de alguna manera a cierto origen para reflexionar acerca de nuestras vidas. Asimismo, es cierto que debemos tratar a los demás y a nuestro entorno con más respeto, al intentar no contribuir a su destrucción con pequeñas acciones. La verdad no me preocupa mucho la naturaleza, pues ha demostrado infinidad de veces que, por más que uno la intente dominar, ella siempre saldrá adelante. Cuando la humanidad haya desaparecido, ella continuará su eternidad y nuestras grandes ciudades, nuestras culturas y avanzadas tecnologías serán un vago rumor en el viento.</p>
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		<title>Slow Times &#124; Deconstruyendo la otredad #14</title>
		<link>https://triadaprimate.org/slow-times-deconstruyendo-la-otredad-14/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Apr 2021 02:13:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Deconstruyendo la otredad]]></category>
		<category><![CDATA[Beli Delgado]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Deconstruyendo la otredad #14, una columna de Beli Delgado “No me importaba que no me...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Deconstruyendo la otredad #14, una columna de Beli Delgado</strong></p>



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<p>“No me importaba que no me enviara muchos mensajes… ¿qué significa eso en esta época? Si eres un profesionista urbano de más de veinte años que no envía mensajes de texto, es casi imposible tener una amistad contigo. Para que una amistad exista en 2015 , la gente necesita saber que te puede escribir «ayyy, me encantan las almeeeejas» a las 2:15 p.m. del viernes y que recibirá una respuesta antes de las 2:30.” (49-50 pp.)</p>



<p>Escribe Rachel Fields en su ensayo–columna <em>Las cinco etapas del duelo por ghosting</em>, para el <em>New York Times</em> en la sección de «Modern Love»; y bien, es que la comunicación, instantánea gracias al internet, se ha instaurado en nuestra forma de relacionarnos. Ha logrado un movimiento opuesto en comparación al siglo anterior, si contrastamos la interacción contemporánea con la de las pasadas dos décadas: nuestra era es rápida, fugaz.</p>



<p>Hoy, todo el artilugio de la comunicación —en lo escrito— va desde los tiempos de respuesta de mensajes de texto hasta los matices a través de <em>emojis</em> y <em>stickers</em> que agregan connotaciones a lo que escribimos, dando pie a nuevas maneras de comunicarnos; entre otros aspectos, también se encuentra la fugacidad y dinamismo de las relaciones. Si bien, hoy contamos con esta forma de intimar con personas de todas partes del mundo, podemos recordar medios anteriores que servían al mismo objetivo, en este momento me refiero específicamente a la carta.</p>



<p>La carta es muy íntima, transmite una cercanía muy particular, suele referir a lo confesionario y privado, es —o quizá fue ya— un medio de comunicación con asociaciones muy específicas, como su atribución romántica: la idea de la carta perfumada es vigente. Sin embargo, las cartas en sí, han caído en desuso. Y es que, ¿quién preferiría enviar una carta en vez de mandar un mensaje de texto a esa amiga tan querida o a ese ligue tan anhelado? Nadie, no creo, uno requiere una respuesta pronta o las cosas suelen torcerse por la impaciencia. Bueno, a final de cuentas, nosotros podemos decidir, al menos, entre enviar una carta o un mensaje de texto, entre esperar el correo por semanas o la notificación luminosa en el teléfono por minutos.</p>



<p><em>Slowly</em> es una aplicación que descubrí hace algo de tiempo—gracias a una amiga de carne y hueso—, es un simulador de correo. Por medio de ella envías cartas a <em>pen pals</em> —personas que puedes elegir libremente o buscar por intereses particulares—, en pos de desarrollar una amistad, de escribir, esperar y compartir. Claro está, como en todo, unas conversaciones se estancan, algunas veces los <em>pen pals</em> desaparecen y una se pregunta si estarán bien, otras más, no es lo que uno esperaba y todo se termina naturalmente, no todos los amigos están para quedarse toda la vida, no todas las personas cumplirán las expectativas a las que las comprometemos, con otras simplemente no hay punto de convergencia a largo plazo.</p>



<p>En este ir y venir de cartas, de esperar pacientemente y de conocer puntualmente, construí amistades invaluables a quienes es más fácil presentar con las etiquetas de sus naciones: Grecia, Brazil, India, Alemania, Hong Kong, el sur de China y el norte de México. Podría mencionar más partes del mundo que me brindaron muy buenos momentos y espacios de conocimientos, sin embargo me ceñiré a los lugares que, más que brindarme saberes desde sus centros, me trajeron amistades con las que puedo hablar de todo y con las que más que cómoda y segura, me siento apreciada y respetada. Hay muchas formas de conectar con gente, sin embargo, conocer a alguien de otro lugar, por más esfuerzo que hayas puesto en instruirte en su cultura, ideología o sistemas políticos y académicos, conlleva dificultades y son necesarios horizontes de conocimiento amables, responsables y dispuestos, más que sentirte supuestamente informada.</p>



<p>No es lo mismo saber y hablar de la diversidad cuando uno se informa a través de un libro escrito por un académico—una siente todo lejano, ello conlleva visualizar a una humanidad bien distinta, menos real—, a que uno se entere y analice desde las ideas, si bien subjetivas, también desde el centro de una realidad —desde la apropiación válida de los habitantes que sufren los mecanismos, hablando en general, y los llevan a cabo—. Sin embargo, siempre hay que tomar en cuenta los juicios de los amigos a través de sus marcos, circunstancias e ideología propia, porque si bien hablan de características de su nación, también hablan a partir de sus experiencias y estas se ubican de acuerdo a muchos factores socioculturales, económicos, políticos y étnicos o religiosos, por enmarcar algunos.</p>



<p>Lo que me gustaría señalar sin falta, es que cuando un conoce a un amigo, te permites conocerlo con todo lo que puedes brindarle y lo que la otra persona puede brindarte a ti, si bien entras en contacto con una otredad, la conoces en vista de la diversidad, sin emitir un previo juicio dictatorial y considero que ese tipo de descubrimientos son los que eventualmente llevan a desestigmatizar los mecanismos negativos de la otredad en la sociedad, pues uno se dispone a conocer sin interpretar la exoticidad “glamorosa” de los demás.</p>



<p>Los <em>pen pals</em> que llamo amigos, me han enseñado acerca de su política, economía, gastronomía, música, ritualidad y cultura tradicional pero más que eso, me han brindado su confianza, vulnerabilidad, y transparencia, por medio de la cuál, no sólo descifro una otredad, sino que la acerco a mi centro mientras ellos me acercan al suyo, de esta manera, más que borrar los centros, los aproximamos y motivamos el hecho de no ser un otro etiquetado, más bien nos convertimos en el amigo que, simplemente no vive al lado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<div style="height:100px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<p><strong>Referencias</strong></p>



<ul class="wp-block-list"><li><em>Modern Love</em>, historias reales de amor, pérdida y reconciliación. (2020). Editado por Daniel Jones. Editorial Planeta Mexicana: México.       </li></ul>



<p></p>
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