<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Brenda Cedillo Martínez archivos - Tríada Primate</title>
	<atom:link href="https://triadaprimate.org/tag/brenda-cedillo-martinez/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://triadaprimate.org/tag/brenda-cedillo-martinez/</link>
	<description>La plataforma DEFINITIVA de Humanidades</description>
	<lastBuildDate>Thu, 25 Aug 2022 22:03:57 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.1</generator>

<image>
	<url>https://triadaprimate.org/wp-content/uploads/2021/01/cropped-cropped-cropped-cropped-snsjcopia-1-100x100.png</url>
	<title>Brenda Cedillo Martínez archivos - Tríada Primate</title>
	<link>https://triadaprimate.org/tag/brenda-cedillo-martinez/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>¿Desbiologizar la letra es un acto de equidad? &#124; Transgresiones #07</title>
		<link>https://triadaprimate.org/desbiologizar-la-letra-es-un-acto-de-equidad-transgresiones-07/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Aug 2022 22:03:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Transgresiones]]></category>
		<category><![CDATA[Brenda Cedillo Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[Diamela Eltit]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://triadaprimate.org/?p=5677</guid>

					<description><![CDATA[<p>Transgresiones #07, una columna de Brenda Cedillo Martínez Durante mediados del año 2021, la escritora...</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/desbiologizar-la-letra-es-un-acto-de-equidad-transgresiones-07/">¿Desbiologizar la letra es un acto de equidad? | Transgresiones #07</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="fb-root"></div>

<p class="has-medium-font-size"><strong>Transgresiones #07, una columna de Brenda Cedillo Martínez</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide"/>



<p>Durante mediados del año 2021, la escritora chilena Diamela Eltit al recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes a la creación literaria en Bellas Artes, hizo un llamado en su discurso a <em>desbiologizar</em> la literatura. Un concepto que resonó en el ámbito literario y que significa para algunos círculos una propuesta novedosa, ante una ola de reivindicación de la escritura partiendo de la diversidad de los cuerpos, el género y el sexo; pero que también ha sido criticada por considerarse una postura que confronta el espacio que, con bastante esfuerzo muchas mujeres escritoras han moldeado.</p>



<p>La autora de <em>Lumpérica </em>enfatizó que en la actualidad la letra se encuentra <em>genitalizada</em> y que se halla sumergida en el binarismo, colocando como muestra el que se hable acerca de la “escritura de mujeres”, la cual señaló como una etiqueta literaria reduccionista de la literatura e incluso del trabajo creativo de las mujeres, funcionando como un obstáculo para democratizar la literatura, y para construir una equidad en ella.</p>



<p>Por lo regular, el concepto de <em>desbiologización</em> propuesto por Diamela ha sido retomado por círculos académicos para realizar una crítica acerca de la “etiqueta”. Tal es el caso de la UNAM que, en el marco de la Feria Internacional del Libro de las universitarias y universitarios del presente año, se realizará un seminario por parte de <em>Vindictas</em> sobre narradoras hispanoamericanas, en el cual se encuentra una sesión dedicada a <em>estrategias para la desbiologización de la literatura</em>, con la finalidad <em>de imaginar un horizonte pospatriarcal donde el rescate de la escritura de las mujeres deje de ser una tarea necesaria</em>, como declaran en el resumen del seminario.</p>



<p>Este concepto es incluso cooptado bajo un lente teórico impulsado por la Dra. Rosa Beltrán -actual coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM- del <em>pospatriarcado</em>, el cual se ha trabajado en otros talleres de la misma institución educativa, como una propuesta que parte de los imaginarios, más no de la estrategia política ni de la memoria que construyen los afectos, pues según este enfoque, partir siempre de los memoriales, la acción y la protesta, no genera comunidad. Este discurso, cabe destacar, expone un “esfuerzo” totalmente somero para construir una entidad educativa con mayor inclusión y equidad, que en su realidad dolorosa está allanada por la injusticia, la misoginia y el clasismo.</p>



<p>Como es posible advertir, el concepto ha empatado con discursos institucionales en pro de la equidad y la democratización de la letra. Pero ¿es en verdad la <em>desbiologización</em> de la letra una estrategia que aporta al imaginario del <em>pospatriarcado</em>? Y si es cierto, entonces ¿reconocer la “literatura escrita por mujeres” es un “nudo reduccionista” que obstaculiza la misma reivindicación de nuevas narrativas?</p>



<p>Es necesario recalcar que la literatura escrita por mujeres no es solo una categoría literaria o una casilla en las librerías para facilitar su hallazgo por los consumidores de esa literatura, como la perspectiva que dibujamos aborda el nombre. Nombrar “literatura escrita por mujeres” es un posicionamiento político que permite construir desde el poder de la memoria esbozada mediante los afectos, la agencia histórica-política de las mujeres enraizado en la lectura y reescritura de las experiencias e historias de los cuerpos por generaciones.</p>



<p>El suelo que ha mantenido a la escritura de las mujeres es el reconocimiento de que las mismas comunidades de mujeres se reescriban desde su lugar de madres, hijas, víctimas y sujetas políticas.&nbsp;</p>



<p>El territorio de la literatura no es un campo de flores. Es un espacio que se ha incendiado y reconstruido en su paso por el mundo. Un territorio cercado para las mujeres, como bien se ha señalado durante mucho tiempo por las mismas y que, ante la ofensiva, hemos decidido elegir leerlas, leernos, y de este modo, defender el territorio cuerpo-palabra, desde la misma letra, pero no desde los mismos conceptos o nombres para contar nuestras historias, sino partiendo del ejercicio de renombrar el mundo, para abrir otros horizontes de significado y praxis.</p>



<p>Bajo esta lectura, es indispensable tomar con cuidado conceptos como <em>desbiologización</em> de la letra, que aparentan colocarse desde una zona inclusiva, con el argumento de que el binarismo resulta ser injusto y excluyente, dado que al abrir los “polos” hombre-mujer conlleva a la opresión de alguno de estos.</p>



<p>Sin embargo, no considero que reconocer la literatura que realizan las mujeres sea un acto de exclusión o que sea un camino que conlleve necesariamente a concepciones binarias.</p>



<p>Resaltar las diferencias es necesario para trabajar en comunidad, no es posible de forjar redes comunicantes si caemos en una concepción que, en el fondo, vuelve homogéneo el paisaje. Es indispensable borrar aquello que totaliza las experiencias y las engloba en “neutros” que borran la diversidad y nos hacen volver a universalismos del canon literario, con el pretexto fiel de democratizar la literatura; un juego que el patriarcado conoce a la perfección. Incluso, si la meta fuera realmente democratizar la literatura, por definición no podría ser encerrarla en el ideal universalista, sino en mantener las diferencias, no borrar las identidades, sino sostenerlas nombrándolas.</p>



<p>Los espacios literarios en el que las diferentes voces (así de diversas como somos las mujeres) cohabiten, se continúan construyendo cuando los proyectos de difusión de la literatura escrita por mujeres se mueven, incluso cuando aplaudimos y defendemos el reconocimiento con premios a escritoras críticas de las estructuras de poder, por su labor creativo con base en la memoria colectiva que los afectos también construyen<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>. Dentro de la autogestión o no, estos actos funcionan como parte de una estrategia política-ideológica, dentro de la lucha que significa escribir desde la experiencia de ser mujeres.</p>



<p>En este territorio de la literatura vale más recuperar estrategias para recrear latitudes poéticas y habitarlas con nuestra voz, que nos ayudan a crear comunidad día a día, que pensar formas de existencia para cuando el patriarcado<strong> hipotéticamente</strong> ya no exista. Incluso, si tomáramos esa postura de sólo imaginar el patriarcado caer, como en un hermoso sueño, se tendría que sugerir que también han caído los otros mecanismos de opresión, como el clasismo, el racismo; los cuales son sostenidos en gran medida por el modelo neoliberal. No obstante, la relación de estos mecanismos nunca se aclara en tal visión de los imaginarios. Por tanto, resulta esta visión del <em>pospatriarcado</em> que ahora también va de la mano con la <em>desbiologización</em> de la letra, como una perspectiva marcada desde un lugar blanqueado y profundamente privilegiado.</p>



<p>Es lamentable que grandes escritoras críticas a los sistemas de opresión como Diamela, cuando se les ha colocado la diadema dorada de laureles, su discurso se siente a dialogar en favor del juego del <em>editopatriarcado</em>.</p>



<p>Regresar a la literatura “sin fronteras”, a ese universal para así “democratizar” y ser “incluyentes” (ideas que agregó Diamela para hablar acerca de <em>desbiologizar</em> la literatura) resulta contradictorio con su realidad porque demuestra la unilateralidad con la que se manejan los grupos de poder en el <em>editopatriarcado</em>, los cuales no permiten las narrativas que parten de las diferencias y complejidades que resultan de los cuerpos, ya que abrirles paso les significa peligroso para su <em>status</em>. Por lo que prefieren disfrazarse con un discurso que aporta a la inclusión, pero que en el fondo es para ocultar que sus estructuras, aún con el poder, son caducas.</p>



<p><em>¿Desbiologizar</em> la letra es un acto de equidad? Como hemos señalado, al revisar el concepto de <em>desbiologización </em>de la letra y de la postura de los imaginarios <em>pospatriarcales </em>que al parecer respalda al concepto<em>,</em> en realidad agrega sal a la tierra de la lucha que mujeres escritoras han ido abonando durante décadas, para cosechar espacios literarios distintos, basados en el apoyo mutuo con distintas mujeres. Así que no, no es un acto de equidad, sino un concepto que minimiza el posicionamiento político e histórico de la “literatura escrita por mujeres” en un simple nombre que “excluye” a otros nichos y que, por eso es necesario quitar esas distinciones “genitalizadas” para así, democratizar y llevar a la equidad la letra. Pero en una visión donde no se reconocen las diferencias y las diversas necesidades que cada sector o grupo pueda tener con base en su contexto, no es posible hablar de equidad ni democracia.</p>



<p>Por tal, es indispensable continuar con la construcción de espacios, modelos, mitologías, testimonios que representen y transgredan nuestra realidad como mujeres latinoamericanas, ante la urgencia histórica sediente de memoria, y de este modo, impedir que estos discursos que no encuentran ni encontrarán el sentido de esta lucha por continuar juzgando desde un lugar patriarcal y privilegiado, prevalezcan aún más.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> El último caso famoso fue el del premio Xavier Villaurrutia que fue dado a la escritora Cristina Rivera Garza, por su obra “El invencible verano de Liliana” quien incluso ante este nivel de reconocimiento público e institucional, no salió exenta del comentario del escritor Felipe Garrido, quien criticó la falta de presencia del personaje feminicida en su obra galardonada. Esto es un ejemplo del modo de leer literatura que rechaza ciertas formas en que la escritura de las mujeres reivindica sus historias y que no dan mayor protagonismo a hombres, sobre todo feminicidas.</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/desbiologizar-la-letra-es-un-acto-de-equidad-transgresiones-07/">¿Desbiologizar la letra es un acto de equidad? | Transgresiones #07</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>“Otro mundo posible” de Miriam Ponce Ruiz &#124; Transgresiones #06</title>
		<link>https://triadaprimate.org/otro-mundo-posible-de-miriam-ponce-ruiz-transgresiones-06/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Jul 2022 21:45:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Transgresiones]]></category>
		<category><![CDATA[Brenda Cedillo Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[Miriam Ponce Ruiz]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://triadaprimate.org/?p=5573</guid>

					<description><![CDATA[<p>Transgresiones #06, una columna de Brenda Cedillo Martínez En esta ocasión, Transgresiones comparte la experiencia...</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/otro-mundo-posible-de-miriam-ponce-ruiz-transgresiones-06/">“Otro mundo posible” de Miriam Ponce Ruiz | Transgresiones #06</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="fb-root"></div>

<p class="has-medium-font-size"><strong>Transgresiones #06, una columna de Brenda Cedillo Martínez</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide"/>



<p>En esta ocasión, <em>Transgresiones</em> comparte la experiencia de leer <em>Otro mundo posible</em> de la maravillosa escritora mexicana Miriam Ponce Ruiz<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>. Un libro que nos invita a profundizar en nuestra visión pueril del mundo, a través de distintas paletas de colores satinadas por las memorias, las bellezas y los dolores.</p>



<p>El poemario fue el libro ganador de la convocatoria de obra inédita 2019 en el género de Poesía, lanzada por el Fondo Editorial del Estado de Morelos. Actualmente, el libro se puede descargar de forma gratuita, por lo que el enlace se les dejará al final de la reseña. Su publicación en físico fue revelada en el año pandémico 2020, en el cual tuvo su presentación en línea debido a la contingencia.</p>



<p>No obstante, a pesar de haber nacido durante la contingencia, la frescura de sus letras se mantiene en este año 2022, en un momento crucial a nivel mundial, en el cual podemos dar cuenta de las significativas transformaciones que la pandemia implicó, en nuestro modo de relacionarnos con les otres y de experimentar el mundo. Es en este punto donde encaja <em>Otro mundo posible,</em> en esta necesidad de alimentar nuestra sensibilidad y la necesidad que yace en muchas de encontrarnos en la poesía, darle forma a lo que no aqueja y sostiene a través de imágenes que parten de nuestras memorias.</p>



<p>El poemario inicia en la página 7, el número violáceo de las jacarandas, el tono de los atardeceres en primavera. Ese aroma sutil y cálido se mantiene en el libro. Así, Miriam nos lleva a sus horizontes con la delicadeza sensorial para entablar su punto de partida:</p>



<p><em>¿Cuál es tu casa sino tu cuerpo?</em> <br><em>tu casa como mi cuerpo</em> <br><em>también es la ciudad</em> <br><em>un bosque en llamas</em> <br><em>el mundo entero.</em></p>



<p>Siendo el cuerpo el horizonte que se expande, donde las experiencias cobran múltiples sentidos y así, múltiples mundos:</p>



<p><strong><em>Existe</em></strong><em> un espacio tranquilo</em> <br><em>Donde diminutas y cálidas flores</em> <br><em>Pueden dormir para siempre.</em></p>



<p>Tal espacio es creado por la maga y poeta Miriam, siendo la actitud pueril el lazo con el que nos vincula a través de su magia, una vocalización botánica. A través de estos vínculos, el hechizo es desautomatizar nuestra experiencia, es decir, puerilizarla mediante la palabra poética, convirtiendo a la realidad en un ente juguetón:</p>



<p><strong><em>La realidad</em></strong> <br><em>es un insecto</em> <br><em>diminuto</em> <br><em>caminando</em> <br><em>sobre</em> <br><em>mi cabeza</em></p>



<p>La realidad, el mundo, las cosas del mundo se expanden como llamas en el bosque nocturno, alumbrándonos para vernos al espejo y no reducirnos a meros sujetos rotos, sino en <em>quien percibe los silencios de la música de los venados/ y escucha el canto de las arañas sobre las hojas del guayabo</em>.</p>



<p>Un <em>clic</em> enternecedor podemos encontrar en sus vocalizaciones, algo que considero invaluable para las temporadas que hemos estado viviendo, las crisis constantes derivadas de la pandemia que nos dejó a muchas personas sin encontrar una liana de dónde agarrarnos o que, tras ese huracán pandémico, nos dejó a nosotros, árboles nacientes, ya sin follaje.</p>



<p>Miriam Ponce también se muestra con las <em>piernas aterrizadas en la humedad del barro</em>, cual árbol que con su frondosidad nos abraza y brinda un espacio de reposo para nosotros, nosotras, sus lectoras; tal sombra fresca se dibuja en el penúltimo poema titulado <em>Aliento para convertirse en árbol</em>, poema dividido en diez breves cantos que nos transmutan en parte de su jardín.</p>



<p>Leer a la poeta Miriam es sentarse un momento junto a un árbol que comparte una sombra fresca, tras el sol que nos marchita, un follaje que nos regala un techo temporal durante la tormenta, el abrazo cálido que nos impulsa para bailar entre pájaros y recordarnos que:</p>



<p><em>Los árboles aún sin hojas nunca dejan de crecer.</em></p>



<p>Link para descargar el poemario en PDF, es gratuito:</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-issuu wp-block-embed-issuu"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div data-url="https://issuu.com/publicacionesmorelos/docs/ponce_otro_mundo_posible_teaser" style="width: 640px; height: 498px;" class="issuuembed"></div><script type="text/javascript" src="//e.issuu.com/embed.js" async="true"></script>
</div></figure>



<p>A continuación, se tendrá la oportunidad de compartir tres poemas recientes de Miriam Ponce Ruiz para que continúen conociendo su voz poética:</p>



<div style="height:53px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p><strong>Tres poemas creacionistas sobre el agua</strong></p>



<ol class="wp-block-list" type="I"><li><strong>&nbsp;</strong></li></ol>



<p><strong><em>Este mundo debería detenerse</em></strong> <br>a ver llover, <br>con la primer gota desprender segunderos, <br>hacer nudos de manecillas, <br>salir y sonreír a nubarrones <br>llorando el mal tiempo, <br>brincar charcos de lágrimas divinas <br>desmayadas sobre la tierra mojada <br>¿qué no oyen que llueve? <br>Sordos ante los nublados <br>sin maña para detener el reloj<br>con piernas presurosas a esconderse; <br>lástima que no miren, ni quieran asomarse <br>a esta efímera tormenta <br>de sorbo celestial <br>que limpia los ojos <br>aclara los oídos <br>y estampa el anochecer… <br>Llueve.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p><strong>II. </strong><strong><em></em></strong></p>



<p><strong><em>Antes de nacer </em><br></strong>fuimos peces en baile <br>espiral ascendente <br>sobre el mar del sur.<br><br>Peces: <br>sujetos prueba-error <br>hasta el acierto.</p>



<p>Un pez huevo <br>anidado en el pensamiento, <br>brillante foco titilante, <br>en baile espiral descendente <br>se asfixia, <br>lo envuelve <br>un maremoto violento, <br>un vaivén de temores <br>lo disfraza de navegante <br>sin nave, <br>fundido pez <br>nada por tus pies.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p><strong>III. </strong><strong></strong></p>



<p><strong><em>En las manos</em></strong><em></em></p>



<p>Los hilos de la marioneta que fabricó mi padre <br>nacido en la costa <br>que el mar rasguña cuando sube la marea. <br><br>Los hilos de la marioneta enredados en los dedos de mi padre <br>salpicados del blanco de españa <br>que aplica en la madera <br>para impregnar su color piel. <br><br>Todo puede tener vida en las manos <br>que reciben en un soplido las palabras <br>guardadas en la boca <br>dibujada por mi padre.</p>



<p>Todo puede tener vida en las manos, <br>mi padre, hijo del mar, <br>formó una marioneta silenciosa como la madrugada.<br></p>



<p>Todo puede tener vida en las manos.<br></p>



<p>La arena húmeda en la playa puede ser <br>una casa de cangrejos que forman las manos <br>con los hilos enredados <br>conectados a la marioneta, <br>nieta del mar, <br>el color del mar como el alma de la marioneta <br>que forjó mi padre con sus manos <br>entre sus dedos hilos de arena.</p>



<div style="height:100px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide"/>



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Miriam Ponce Ruiz (Cdmx, 1982). Estudió Escritura Creativa en la Escuela de Escritores Ricardo Garibay. En 2011 salió a la luz Desiertomar, su primer libro, con Lengua de Diablo Editorial. Ha publicado en antologías como Moyolnohnotsani: Hablar con el corazón (Fedem, 2014) y La noción del tiempo (Editorial Tiempo Imaginario, 2016); su trabajo poético aparece en las revistas Letras Libres, Nagari Magazine y Nueva York Poetry Review. En 2014 ganó la beca del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) por el proyecto ensayístico Entre los pétalos del pensamiento, y la Convocatoria a Obra Inédita 2019 del Fondo Editorial de Morelos por el poemario Otro mundo posible. Acreedora del Fondo Privado para las Artes 2021 de la fundación Somos Arte México en la categoría de literatura. Es mediadora y tallerista de la sala de lectura Luna de Palma, y mamá desde 1999.</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/otro-mundo-posible-de-miriam-ponce-ruiz-transgresiones-06/">“Otro mundo posible” de Miriam Ponce Ruiz | Transgresiones #06</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La poesía como arma blanca &#124; Transgresiones #05</title>
		<link>https://triadaprimate.org/la-poesia-como-arma-blanca-transgresiones-05/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 May 2022 21:13:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Transgresiones]]></category>
		<category><![CDATA[Brenda Cedillo Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[Wittgenstein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://triadaprimate.org/?p=5468</guid>

					<description><![CDATA[<p>Transgresiones #05, una columna de Brenda Cedillo Martínez Existen diversos modos en que nuestros sentires-pensamientos...</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/la-poesia-como-arma-blanca-transgresiones-05/">La poesía como arma blanca | Transgresiones #05</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="fb-root"></div>

<p class="has-medium-font-size"><strong>Transgresiones #05, una columna de Brenda Cedillo Martínez</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide"/>



<p>Existen diversos modos en que nuestros sentires-pensamientos pueden tomar forma y significado, como el reconocimiento de tales mediante el movimiento del cuerpo, sin embargo, uno de los modos fundamentales, de los cuales no podríamos prescindir, es el lenguaje.</p>



<p>Este vehículo tiene varios usos anclados a formas de vida, por lo que hay una socialización dentro de contextos específicos. Asimismo, los colores, las texturas que adornan nuestras palabras dependen de nuestros usos. Exponer estos vínculos no tan ocultos de nuestro lenguaje, muestra que las diferentes formas en que el lenguaje cobra vida son siempre en su condición intersubjetiva. Como bien señala el filósofo Wittgenstein en su obra &#8220;Investigaciones Filosóficas&#8221;: <em>Imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida.</em></p>



<p>En otro orden de ideas, los símbolos son creados y dotados de sentido gracias a las formas de vida, lo cual significa que necesita de los otros. Esto hace posible que hablemos de que la luna es símbolo femenino o el sol masculino, asociar la esvástica como símbolo nazi inmediatamente y no pensar en la esvástica budista, o de ciertos mitos que sólo se entienden a través de la sociedad donde vivimos y sobrevivimos.</p>



<p>Ahora puedo continuar con lo siguiente: El lenguaje es diverso, porque si hablamos de múltiples formas de vida, habrá tantos usos como formas de vida haya.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>Piensa en las herramientas de una caja de herramientas: encontraremos allí un martillo, unas tenazas, una sierra, un desatornillador, una regla, clavos y tornillos. Tan diversas como las funciones de estos objetos son las funciones de las palabras.<a id="_ftnref1" href="#_ftn1"><strong>[1]</strong></a></em></p></blockquote>



<p>En ocasiones, las palabras se usan de forma descriptiva. No obstante, en la cotidianidad -y sobre todo cuando hablamos de literatura- no es así, cobran nuevas formas, transformándose cuando atraviesan diferentes contextos, es como el agua que toma la forma del recipiente o el lugar en el que está.</p>



<p>Así que tomando en cuenta lo anterior, si hablamos de otros usos, un tanto extraños como la poesía ¿qué sucede? Tenemos claro en la caja de herramientas cómo se usa el clavo y el martillo, pero la poesía en ocasiones es todas las herramientas o ninguna. La poesía, al parecer, siempre es el <em>otro</em> modo del lenguaje no descriptivo. Este uso, aunque no nos describa la silla, nos brinda la imagen de la silla, y tal imagen que nos brindará dependerá de la finalidad del poema.</p>



<p>La poesía es entonces un uso muy concreto e impactante a nuestra sensibilidad, ese uso tan particular que la poesía tiene suele sugerir que es un ente abstracto incomprendido. Pero más bien, la poesía se puede decir o hacer de maneras tan complejas como simples.</p>



<p>En su estado polifacético nos habla del amor o desamor, de la muerte, del dolor, del odio, de política, de la violencia, del sentido de vivir, de temas esenciales para nuestra vida. Aunque haya miles poemas que aborden tales temáticas y que parezca algo común, siempre habrá un impacto cutáneo en nuestra vida. Porque si el lenguaje está siempre anclado a una forma de vida, la poesía es la vida misma en sus distintas formas, desde las más cotidianas hasta las más abstractas, desde las más bellas hasta las más crudas y violentas, siempre en relación con los otros. Como bien sugiere Rosario Castellanos: <em>Con el otro/ la humanidad, el diálogo, la poesía, comienzan</em>.</p>



<p>Como mencioné, la poesía puede atender temas vitales, crea vínculos complejos con la realidad. Considero que esos vínculos se configuran gracias al asombro (<em>thauma</em>) frente al mundo. El término <em>thauma</em> o asombro, se asocia al origen del filosofar, pero creo que también se puede asociar al ejercicio poético, al cual me concentro en este texto.</p>



<p>Este asombro surge al darse cuenta de que, el mundo no siempre es el mismo, que existen aristas infinitas, los cuales sólo podemos advertir a través de ciertas herramientas o usos particulares del lenguaje como la literatura.</p>



<p>Por otro lado, el <em>thauma</em> vislumbra una capacidad humana llamada <em>sensibilidad</em>, logrando un ciclo entre asombro-sensibilidad. Esta relación tan importante da como resultado un puente para el cuestionamiento o enfrentamiento de los colores del mundo, dejando expuesto que no sólo nuestra paleta de colores, con la cual hemos pintado nuestras creencias y acciones, es la única. Cruzado el puente, entonces se abre una posibilidad: la acción o creación, tal es el impacto que la poesía puede tener. &nbsp;Asimismo, se combate una plaga llamada <em>mos</em>, término latino que refiere a la costumbre, esa que roe nuestra sensibilidad, nuestro espíritu pueril del cuestionamiento.</p>



<p>La paleta de colores que nos han enseñado a través de distintos aparatos ideológicos, así como nutrida por la sociedad, podemos llamarle ahora como nuestro <em>sentido común</em>. Partiendo del punto de que la poesía puede sustentar nuestra sensibilidad al grado que en potencia nos lleve a cuestionarnos sobre nuestra paleta de colores, entonces puedo señalar que un poema no sólo es para expresar nuestros sentimientos.</p>



<p>Es muy buena herramienta para expresar sentimientos, pero su uso no se reduce a eso, podemos usarla como un clavo hasta como un martillo (recordando la analogía de la caja de herramientas). Tal idea sugiere que la poesía en sus mil maneras de ser y hacer también puede ser un cuchillo que abre grietas en nuestro sentido común o un martillo que lo hace añicos. ¿Por qué eso es novedoso?</p>



<p>Suele creerse que el sentido común, i.e., lo que todos consideramos normal o bueno, es lo correcto, sin embargo, actuar y creer con base en el sentido común puede ser muy peligroso. A veces por seguirlo nos volvemos ciegos de ciertos problemas que nos atraviesan o causas sociales. Es análogo a aquello que es legal pero que puede ser incorrecto e injusto.</p>



<p>Dicho lo anterior, la poesía es capaz de mostrar otros modos que no son parte del sentido común, que lo demuelen para abrir un horizonte de posibilidades. Genera grietas, pues usa el lenguaje para abrir una ventana a otras formas de experimentar el mundo. De tal forma que, si el sentido común atiende a una dictadura, la poesía podrá alimentar o bien, cuestionar tal. <strong></strong></p>



<p>La poesía puede <em>transgredir</em> el discurso moral imperante, nuestras costumbres machistas o racistas. Desbloqueando estas creencias y actos automáticos enraizados en nuestra sociedad. Puede modificar nuestra forma de vida para crear otras, a través de nuestra capacidad humana de la sensibilidad y el asombro, desembocando en el gran mar del cuestionamiento. La transformación, la acción sería en lo que tendría que concluir, desde una postura un poco idealizada. No obstante, la crítica de nuestras acciones y creencias (que abanderamos muchas veces de modo injustificado), es ya lo que provoca el incendio que puede o no quemarlas por completo. Ese paso es necesario y valioso, porque la vida en gran medida se trata de acciones con base en creencias, en toma de decisiones que tenemos que observar constantemente. Y considero que un buen camino para dudar de las creencias, para cortar el velo del <em>mos</em>, es mediante la poesía en su forma de arma blanca, ya sea para la fina incisión o para machetear hasta la destrucción.</p>



<div style="height:100px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide"/>



<p style="font-size:15px"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Wittgenstein, §11, Investigaciones filosóficas</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/la-poesia-como-arma-blanca-transgresiones-05/">La poesía como arma blanca | Transgresiones #05</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
