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	<title>Reseña musical archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Reseña musical archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>Mexicanos perdidos en México: Te Lloraría Un Puto Río &#124; Miscelánea WAV #20</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 Oct 2021 21:28:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Miscelánea WAV]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Chávez]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña musical]]></category>
		<category><![CDATA[Te Lloraría Un Puto Río]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Miscelánea WAV #20, una columna de Enrique Chávez Hace ya un par de semanas que...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Miscelánea WAV #20, una columna de Enrique Chávez</strong></p>



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<p>Hace ya un par de semanas que no escribo ni estoy al corriente con las recomendaciones musicales. Quién diría que tener responsabilidades más allá de este texto terminarían por limitar todas las cosas que quiero compartirles, pero así es este desmadre. Sin embargo, y a pesar de todos los contratiempos que uno puede tener en la vida moderna-adulta, siempre queda la espinita de compartir cosas curiosas y ensueños personales.</p>



<p>Aun nadando a contracorriente, uno jamás deja de escuchar música y últimamente he escuchado mucho screamo (otra vez). Aunque también me he concentrado en otros géneros como el emo (mi favorito de los últimos meses), el screamo siempre tendrá ese toque desmadroso, inquieto y adictivo que te da las energías justas para mandar todo a la mierda mientras regresas a casa de la chamba. Ya se la saben, son géneros selectos en cuanto a la asertividad de la gente, pero si te laten, son una delicia. El screamo es esa bebida energética que te levanta los ánimos aún en los momentos más nefastos.</p>



<p>Como sea, dentro de todo este embrollo también he redescubierto casos especiales. Hace no mucho tiempo teníamos una bonita sección en mi página dedicada a este tipo de géneros, y por ese tiempo recomendamos bandas tan abismales que me volví un adicto a los gritos de bandas de todos lados. Yo tenía mi lista personal de bandas de screamo, y a decir verdad, no sé cómo llegué a <strong>Te Lloraría Un Puto Río</strong>, pero hace un par de semanas iba en el transporte público y me llegó la iluminación cuasi divina para recordar a esta bandota.</p>



<p>Esta agrupación es otro rollo. Quizá una de los proyectos por excelencia del screamo mexicano y su dotación de singularidades atípicas, Te Lloraría Un Puto Río es uno de esos sonidos que al principio no aguantas, pero que tiempo después le agarras un cariño como pocos. Tenía un buen rato sin escucharlos… y qué gran error, nada más increíble que ir por la calle y sentir que puedes aventar madrazos a diestra y siniestra bajo las influencias de un screamo . Pero vamos poco a poco.</p>



<p><strong>El basurero del emo</strong>, uno de los blogs más aguerridos de la escena emo internacional, nos hace un resumen muy acertado de la historia de esta <em>leyenda</em>, como ellos le dicen: portadores del estandarte del screamo mexicano post-dosmilero junto a otras bandas como <strong>Arse Moreira</strong> y <strong>Zarathustra Has Been Killed in the 70’s</strong> (yo agregaría a <strong>Bocanegra</strong>, otra banda mexa), Te Lloraría Un Puto Río es catalogada como una banda “concisa de ideas, potente en ejecución y precisa en su técnica”, y yo no podría estar más de acuerdo.</p>



<p>Escuchar a estas tres bandas quizá sea una de las experiencias más interesantes de nuestra vida. Silencio, incomodidad, disparos al aire, saturaciones desequilibradas y un grito agudo, pero delicado, son de los mejores elementos para concebir un screamo de calidad superior y un tipo de música alejada de los estereotipos y lo comercial. Puedo jactarme de haber escuchado grandes bandas de emo y screamo mexicano durante estos últimos meses, pero todas ellas le deben cierto devenir estético a las tres anteriores. Este tipo de screamo es picante e inesperado, y puede que eso sea lo que lo hace tan magnífico.</p>



<p>Sin embargo, algo en Te Lloraría Un Puto Río es especial y eso se nota. Con sólo seis canciones a su nombre repartidas a lo largo de singles, splits y demás contenido por internet desde hace más de 10 años, Te Lloraría Un Puto Río es uno de los mitos vivientes del viejo screamo mexicano y un referente obligatorio para los amantes de los ritmos difusos y los gritos (literalmente) indescifrables. Y tal como lo dice el título de esta columna (que tomé prestado de una de sus propias rolas), son mexicanos perdidos en México: un proyecto secreto que oculta la fórmula más descentralizada para un screamo de grandes colisiones.</p>



<p>Su discografía completa la podemos encontrar en Bandcamp o YouTube, pero yo recomendaría entrarle directo a esta última porque ahí ya tenemos todo reunido en un solo álbum. Normalmente titulado como <strong><em>Discografía </em></strong>o <strong><em>2009-2016<strong>[1]</strong></em></strong>, chutarse esta amalgama de rolas es un recorrido por la verdadera esencia del género: desde introspecciones y <em>knockouts</em> hasta presencias amorfas y , Te Lloraría Un Puto Río creó, a pesar de su “corto” periodo de vida, un límite entre lo que podríamos conceptualizar como screamo y la banda definitiva de estos trotes (al menos en México).</p>



<p>Demeritar a otras bandas tampoco es nuestro objetivo, pero esta en específico tuvo algo diferente: es emotiva, es asonante y, sobre todo, es sumamente estructurada y técnica. Algo que no me late tanto del screamo es cuando empiezan a soltar madrazos sin meditación; está bien cuando quieres crear puentes de clímax y distorsión momentánea con riffs apretados y batacazos a lo loco, pero aventarte una rola con sólo pseudo improvisaciones y arritmias porque-sí… a mí me parece arriesgado.</p>



<p>Por el contrario, Te Lloraría Un Puto Río es demasiado cuidadosa aún en su malviaje, y eso me encanta. Jamás decae en ninguno de los elementos típicos del screamo: bajeos graves, secos y antinaturales, guitarras chirriantes, batacazos inconexos y voces ágiles; sin embargo, todo ello mantiene una línea que la dirige hacia puntos nada</p>



<p>De hecho, la banda no sólo se alimenta de las alineaciones cosmogónicas de su género. Con ayuda de otros elementos como los sampleos de diálogos de películas ya típicos del post-rock o los descensos y furias del noise, la banda se arma un par de rolas bien cuajadas y guiadas hacia remolinos bien divertidos y exuberantes. Esa es la parte chingona del screamo, estar dotado de muchas variables que al final desarrollan un universo dinámico y lleno de sorpresas.</p>



<p>No sé cómo lleguen a percibirlo ustedes, pero escuchar a esta banda mexa me recuerda muchísimo a a los gigantes del screamo japonés. Ya lo sabemos, Japón tiene ese toque de vanguardia en muchísimas cosas, y este género no es la excepción; <strong>Sans Visage</strong>, <strong>Nitro Mega Prayer</strong> y <strong>Quiqui</strong> (por mucho mis favoritas y amplias recomendaciones para entrarle al terreno nipón) son grandes ejemplos de cómo desarrollar gritos agudos e instrumentos abismales en catarsis nipona, y algo así tienen nuestros amigos mexas.</p>



<p>Definitivamente tendrían que escuchar el screamo japonés para entenderme, pero así es esto: una mezcla entre la serenidad más inquietante y una marea de madrazos, distorsiones, gritos y saturaciones constantes. Si pudiéramos catalogar al screamo a partir de dos vertientes, una más melancólica, emotiva y apasionante (pero que no deja de ser íntegra y agresiva) y otra netamente desproporcionada y retórica, Te Lloraría Un Puto Río sería un experimento interesante entre ambas partes.</p>



<p>Pocas bandas de screamo/emo han llegado a tocar mi corazón como lo hizo Te Lloraría Un Puto Río, y sinceramente espero que se den tiempo para taladrarse los oídos con sus rolas. <strong><em>Canción de amor sin título</em></strong>, <strong><em>Radio Cité</em></strong>, <strong><em>Mexicanos perdidos en México</em></strong> y <strong><em>Tu es très elle</em></strong> son el ejemplo perfecto para entrarle a este desmadre; además, qué más da, si escuchan estas cuatro rolas ya nomás les faltan dos para aventarse toda su discografía, así que hagan el intento. Ahí lo tienen, Te Lloraría Un Puto Río, posiblemente la banda definitiva de cómo hacer un screamo con amor, sinceridad y una técnica impecablemente destructiva y acogedora.</p>



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<p><strong>[1]</strong> https://www.youtube.com/watch?v=F1v9TKfja60</p>
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		<title>Un cuento de hadas que jamás envejece: Austin TV &#124; Miscelánea WAV #18</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Jul 2021 23:59:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Miscelánea WAV]]></category>
		<category><![CDATA[Austin TV]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Chávez]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña musical]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Miscelánea WAV #18, una columna de Enrique Chávez Lo he dicho en muchas otras entradas...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Miscelánea WAV #18, una columna de Enrique Chávez</strong></p>



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<p>Lo he dicho en muchas otras entradas de la columna: si hablamos de bandas clásicas e hitos sonoros del corazón de Meméjico, obviamente debemos referirnos a <strong>Austin TV<strong>[1]</strong></strong>. Después de tantos años de escuchar esas bellas rolas que datan de los primeros pasos del nuevo milenio y de presenciar un legado que se convirtió rápidamente en un punto y aparte en la música mexa, debemos estar conscientes de que le debemos mucho a esta bandota. Nombrar a sus integrantes, <strong>Chiosan</strong>, <strong>Xnayer</strong>, <strong>Chavo-Fando</strong>, <strong>Rata</strong> y <strong>Totore</strong>, ya es meternos a una serie de blasfemias ritualísticas porque cada que los mencionamos se nos eriza la piel. Siendo pioneros de la filosofía <em>Do It Yourself</em> (DIY) en la música independiente mexa y configurando un universo particular de sensaciones y paisajes metafísicos, hablar de Austin TV es volver a experimentar una época de grandes toquines y maquilaciones artesanales; quizá uno de los mejores momentos para sentirte emo hardcorero neo-californiano y pasearte por los eventos más preciosos de la música mexa.</p>



<p>Mi historia con Austin TV es un tanto extraña porque comencé a escucharlos a consciencia desde hace aproximadamente 5-6 años. Los amigos y escuchas más curtidos sabrán un poquito mejor cómo es este desmadre, pero creo yo también puedo aportar una que otra cosilla curiosa. Ahí les va mi experiencia cagada: mucho antes de que me metiera a escuchar a Austin TV yo pensaba que eran DJs tipo Daft Punk por su vestimenta (xd); qué jalada de mi parte, pero lo más curioso es que sí tienen un cover de <em>Around The World</em>. Su lema artístico, “Tu cara no importa, importas tú” (porque usaban disfraces bien locos de conejos, naturaleza antropomórfica y robots post-humanos), es una de las situaciones más inverosímiles y queridas de nuestro bagaje nacional que no se ha vuelto a repetir con tanta fuerza mediática.</p>



<p>Todavía asistía a la universidad cuando una amiga, Anita (saludos, mai), nos introdujo a mí, a mi novia y a varios compas en el sonido más macizo e indescifrable de la banda, y de ahí el resto es historia. <strong><em>La Última Noche del Mundo</em></strong> (2003), <strong><em>Fontana Bella</em></strong> (2007) y <strong><em>Caballeros del Albedrío</em></strong> (2011) se convirtieron rápidamente en nuestra música predilecta para escuchar en la peda y para hacerle a la mamada tocando instrumentos al aire. Qué chulada; que tu música logre unir de esa forma a una multitud de personas debe ser el mejor regalo que le puedes dejar al mundo, y creo no estar equivocado al decir que Austin es nuestro foco principal de cómo concebimos los desmadres independientes actualmente.</p>



<p>Descifrar cómo ha sido el camino sonoro de Austin TV en la vida de miles de personas alrededor del mundo es tarea fácil porque no estamos ante una banda anónima. Todo lo contrario: Austin es un estandarte total del post-rock internacional y un “papá de los pollitos” que más lecciones nos ha dado dentro y fuera del escenario. Las secuencias hipnotizantes del post-rock, dotadas de una fuerza innata de guitarras demoledoras, bajeos retumbantes, sintetizadores armoniosos y ritmos neo-jazzeros (todo ello cuajado en el sampleo de películas y la otredad del género instrumental), recorren cada vena y cada álbum de esta bandota desde el año 2002, momento en que se lanza su EP homónimo, <strong><em>Austin TV</em></strong>. Hay un chingo de historias, videos, reportajes y notas relacionadas a Austin TV repartidas a lo largo de la red, y sólo hace falta un vistazo para darse cuenta del porqué la banda se mantiene como la técnica definitiva del rock instrumental mexa.</p>



<p>Sin embargo, yo tengo mi propia teoría sobre la música de Austin. Si bien en ellos se encuentran en esa fórmula tradicional del quehacer post-rock y los múltiples elementos de la sinfonía instrumental más contemporánea, no puedo dejar de pensar que la música de Austin TV sólo es equiparable con un cuento de hadas. Esto es algo difícil de conceptualizar si no estamos familiarizados con todo el recorrido estético de la banda, pero cuando llevas algo de tiempo escuchándolos es difícil no creer que la dulzura de sus álbumes no te lleva a sentirte en un horizonte idílico que se materializa en una poética de historias e imágenes fantásticas. Pareciera que en cada álbum Austin se desenvuelve en un camino que va de lo inverosímil a lo terrestre, y ahí reside su magia. Dejando de lado todo el análisis retórico, sólo podemos simplificar que la música de Austin es una total chingonería y un punto catártico del post-rock más amigable, profundo e imaginativo.</p>



<p>Ahora, para celebrar cómo Austin continúa su camino secreto de proyección musical y referencias tipo <em>cameo</em> en la industria y la producción latinoamericana de post-rock, <strong>Digger</strong>, uno de los medios mexas más destacables de los últimos años, lanzó hace un mes un mixtape de “covers” repletos de euforia, alegría, alquimia y un sentimentalismo inigualable que nos recuerda por qué Austin Tv sigue siendo nuestra banda favorita de la adolescencia que jamás pasará al olvido: <strong><em>Nuevos Clásicos: Austin TV<strong>[2]</strong>. </em></strong>Si pensaban que los álbumes tributos estaban bien choteados o que simplemente no necesitábamos recordar a Austin por medio de otras bandas, se equivocan: <em>Nuevos Clásicos </em>es el homenaje perfecto a una banda y a una generación DIY que rompe todos los panoramas establecidos y nos presenta una memoria viva y actualizada de todas las enseñanzas que Austin pudo dejarnos como parte de su legado a los placeres inmersivos y a las nostalgias de ensueño.</p>



<p><em>Nuevos Clásicos: Austin TV </em>no es un álbum convencional de covers y ni siquiera se presenta como tal. Pasando por grandes bandas mexas como <strong>Ikiatari</strong>, <strong>DJ Perro</strong>, <strong>Kill Aniston</strong>,<strong> Norwayy</strong> o <strong>Joliette</strong> (math rock/post-rock/post-hardcore de la más alta estirpe) e incursionando en la producción latinoamericana con bandas como <strong>Kinder</strong>, <strong>tortuganónima</strong>, <strong>Wanderlust</strong>, <strong>Mutaflor</strong>, <strong>Futuremen</strong> o <strong>Casket Culture</strong>, este álbum se desmitifica a partir de una regresión del sonido de Austin TV y de una expansión muy bien lograda de su música a partir de los géneros, estilos y visiones de cada banda. Si en Austin nos encontrábamos con ese ambiente de fantasía intangible, aquí ya nos vamos al otro extremo: riffs pesados, math rock verguísima, irrupciones telúricas y mareos imprevisibles rodean a este álbum como una suerte de universo expandido en donde Austin es el agujero negro que lo rige todo.</p>



<p>No sabría cómo explicarles, pero este álbum es una joyita indiscutible para meternos en todos los proyectos que participan y también para ver cómo ha sido la evolución sonora-estética de Austin hasta su último álbum. Cada banda tiene sus propias maneras de expresar el amor incondicional hacia Austin y hacia sus géneros, y lo mejor que podremos encontrar en este recopilatorio es esa sensación de estar metidos en territorios familiares, pero a la vez se sienten inexplorados. Desde rolas clásicas como <em>Satélite, Ella No Me Conoce</em>, <em>Les Choses Sont Bizarres</em> o <em>Marduk</em> hasta creaciones relativamente “nuevas” como <em>El Hombre Pánico</em>, <em>(Aunque Mis Labios No Se Muevan, Mi Cerebro Sonríe)</em> o <em>Voces Iluminadas Por Sonrientes</em>, este álbum trae lo mejor de la producción de Austin y la resquebraja en sonidos incandescentes donde cada banda brilla de acuerdo a su propia imagen.</p>



<p>Seas quien seas y cual sea el género que escuches, Austin TV siempre va a ser el mito más remarcable de nuestra escena nacional. Lamentablemente, llegué muy tarde a esta banda. No me tocó verlos en vivo (pinche vato meco), pero qué mejor forma de recordarlos que a partir de este nuevo compilado de reversiones estratosféricas y de su vida espiritual guiada a partir de sus rolas, sus presentaciones en video y sus enseñanzas fuera de la propia banda. Yo mismo, que me considero un promotor amateur (pero que en realidad nomás le hago a la mamada), he logrado varias de cosas gracias a Austin y a sus integrantes: hace muy poco tomé un taller de promoción musical de manos de Chavo y también ya entrevistamos para La Bóveda a Totore, así que no me puedo quejar totalmente. Son de las mejores cosas que me han pasado en esta perra vida y espero seguir vivo para ver el regreso de la banda post-rockera por excelencia en México. Ya se la saben, pasen a darle amor a este nuevo compilado de Digger y de paso a chutarse toda la escuelita sonora que Austin ha dejado por su paso por el mundo.</p>



<div style="height:100px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<p><strong>[1]</strong> https://austintvmusic.bandcamp.com/<br><strong>[2]</strong> https://open.spotify.com/playlist/1cs1oy8w233dzbYij4kA12?si=c00c00f59aed427a</p>
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		<title>Hacia una luz en el paisaje: B 301 &#124; Miscelánea WAV #17</title>
		<link>https://triadaprimate.org/hacia-una-luz-en-el-paisaje-b-301-miscelanea-wav-17/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Jun 2021 02:54:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Miscelánea WAV]]></category>
		<category><![CDATA[B 301]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Chávez]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña musical]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Miscelánea WAV #17, una columna de Enrique Chávez Hace poquito, en realidad en la entrada...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Miscelánea WAV #17, una columna de Enrique Chávez</strong></p>



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<p>Hace poquito, en realidad en la entrada pasada de esta columna escrita por su servilleta, estuvimos hablando sobre esas mixtapes-shitpost que revitalizan al género emo y nos obligan a llorar en altas horas de la noche. Bueno, tanta fue mi histeria con estos desmadres que yo también quise (quiero) armar una playlist. Si tienen experiencia generando y autoproduciéndose contenido en alguna red social, YouTube en este caso, sabrán que realizar este tipo de hazañas y recopilaciones-ediciones no es tarea sencilla; entre seleccionar qué carajos quieres mostrarle al mundo y jugarle al ingeniero de sonido para normalizar y mixear el audio de todas las rolas, cuajar una mixtape-video-antología requiere largas horas de tu vida, pero la neta es bien divertido y satisfactorio.</p>



<p>Para no hacer este pedo tan tedioso, y para ahorrarnos algo de energía, tuve que recurrir a mi viejo y mortal enemigo anti-comunista: Spotify. Revisando entre las más de 3,500 canciones guardadas en mi playlist, titulada superficialmente como “Post-todo”, me encontré con varias joyitas mexas que desde hace tiempo ya no me había chutado; pasando de Kumatora a Caravan Havana y regresando a Whalecoma y Johnny Pequeñín, el sentimiento de desdicha y energía posesiva es una de las cosas más dulces e identificables de la antigua/nueva ola del emo memejicano, y por supuesto que debían entrar en mi mixtape de pacotilla. Ya merito la tengo; nomás falta armar bien el nombre neo-depresivo y ordenar las rolas según una lógica de emociones y armonías, pero de ahí en fuera, cuando la tenga la voy a presumir porque somos frikis y hay que hacerle a la mamada. Está de más decir que verán esa mixtape algún día.</p>



<p>En fin, no venimos a hablar de mis pendejadas, sino de banditas. Dentro de todo este compilado de rolas, artistas y álbumes que he guardado en “Post-todo” desde el 2016 hay varios proyectos bien cabrones de los que seguramente hablaremos en otros textos; sin embargo, hay una banda en particular a la que le tuve cierta devoción en mis comienzos dentro de este pedo del emo/slowcore/post-shoegaze-noise: <strong>B 301</strong>. Aaah, qué buenas rolas se arman estos camaradas. Decirles camaradas me suena mucho más correcto en este sentido porque, escarbando entre las descripciones de sus álbumes y rolas en general, la banda está íntimamente relacionada con cierto pensamiento poético del chileno Vicente Huidobro y del mexa José Revueltas. Pinche viejo dialogando en drogas con perros: quién diría que saldrías en el Bandcamp de una banda (xd).</p>



<p>Lo que nos interesa: B 301 es uno de esos proyectos que resultan “desconocidos” si es que no estás muy metido en el trip de la escena noise de Naucalpan, Estado de México, pero que cuando lo descubres ya es imposible sacar de tu cabeza. Retomando algunas líneas/riffs que me recuerdan al Sonic Youth más amorfo tipo <em>The Burning Spear</em>, el sonido lento y bien estructurado de Duster o el emo noventero-hardcore de Sheregano, B 301 es una banda polifónica en donde todos los canales auditivos encuentran un sentido único, íntimo y profundo. Tenía un buen rato sin toparme directamente con la banda, pero debemos reconocer que su música es un pazón que nos sumerge en las aguas más entrañables del noise rock nacional.</p>



<p>Integrada por <strong>Alec</strong>, <strong>Miguel</strong> y <strong>Mau</strong>, B 301 sitúa su sonido en una miscelánea de encuentros entre lo telúrico, lo nostálgico y lo imprevisible. Con tal sólo un puñado de EPs, LPs y demos inquebrantables, destacando los magníficos <strong><em>Mi Yo Deficiente<strong>[1]</strong></em></strong> (2018) y el homónimo <strong><em>B 301<strong>[2]</strong></em></strong> (2020), la banda posee un estilo que nos es difícil de catalogar en cuanto a géneros convencionales, pero que es increíblemente reconocible y, hasta cierto punto, clásico dentro de los vaivenes de nuestra escena mexicana: madrazos cercanos al screamo provenientes de las voces, apartados mágicos de guitarras y bajos explotando o deteniéndose y ritmos depresivos que oscilan entre la paranoia y el desdén son la mezcla perfecta para que B 301 nos agarre desprevenidos desde un post-noise en el que abundan las experimentaciones y los mareos apresurados.</p>



<p>Una de las cosas más cabronas en B 301 es la improbabilidad genérica que sostiene cada uno de sus materiales y su vibra en particular. Si en <em>Mi Yo Deficiente</em> y <strong><em>Representaciones Aparentes</em></strong><em><strong>[3]</strong></em> (2017) ya veíamos la faceta noise/slowcore de la banda, con esos pequeños destellos de descontrol centrado en los riffs-ritmos más marcados, su reciente material homónimo es una cosa loquísima y verguísima del shoegaze rasposo y pronunciado. Esta alteración de sonidos me recuerda muchísimo a esas primeras obras de No Somos Marineros (banda top mexa) o incluso a los Niño Mercurio de Argentina; existe una ligera capa que traspasa los ruidos intensos del noise y se funde con la brillantina del shoegaze, mostrándonos una de las grandes proezas de B 301: conducirse de un extremo a otro y jugar con lo mejor de ambos géneros en favor de una apoteosis sistemática, fluida y memorable.</p>



<p>La banda tiene ese toque cuasi-poético que personalmente me atrae muchísimo. Y no sólo hablo de la estructura de sus rolas, sino también de su estética visual-lírica. Desde nombres tan carismáticos y ambiguos como <em>Abstracciones</em>, <em>Ventana</em>, <em>(Objeto perdido)</em>, <em>Y salió por la puerta,</em> <em>1959</em> o <em>Sonidos aparentes</em>, B 301 es una muestra indiscutible de profundidad y precisión post-mediática. Su música también es así; situándose en una especie de colapso subterráneo, la banda descompone sus instrumentos desde una periferia radiofónica donde la distorsión, la saturación y el espacio invaden la secuencia de cada rola. Los guitarrazos, los ritmos ácidos y los bajeos prominentes son clave fundamental en cómo B 301 establece su propia manera de hacer shoegaze-noise, atacando constantemente o relajándose según la focalización de su música.</p>



<p>Meternos a su construcción lírica también nos abre un nuevo camino para desprendernos de lo cotidiano y lo convencional. Siguiendo una tradición que se desarrolla de lo universal a lo íntimo, B 301 se avienta grandes imágenes a partir de una observación de lo humano, lo intangible y lo idílico: “Somos dioses, / somos sangre helada, / somos historia siempre inacabada, / (creo que vuelvo a recordar / que no hay nada aquí […]” (<em>Es olvido</em>); “Y al final, / no era lo mismo. / Sabíamos: / no es lo mismo” (<em>Será de nuevo</em>); “Todo lo que ves está interpretado / No puede haber / Si estás consciente duele más / Sólo despiertas / La nada es más nada cuando fue algo” (<em>Abstracciones</em>). Si bien la mayoría de sus rolas traen ese mix más ligado a lo instrumental, las letras de la banda siempre construyen un paisaje bien marcado hacia la conceptualización y la anagnórisis primigenia.</p>



<p>La neta me siento bien estúpido escribiendo sobre ellos porque en 2018 visitaron Tlaxcala y yo aquí de lerdo sin enterarme. Así pasa a veces: asistes al show, no asistes o después te enteras. Dejando de lado mis regresiones-frustraciones emocionales, hay que reconocer que B 301 es una bandota en toda su extensión. Sí, puede que haya bandas mexas más fieles a ese sonido “tradicional” del noise-shoegazero-emo, pero qué mejor que darle en la madre a los esquemas y hacer un sonido que sea tan atrapante y descarrilado como lo hacen estos compas. En líneas anteriores mencionaba que el sonido de la banda me parecía “clásico” y es muy neta: sólo una banda de Naucalpan sabe cómo trabajar el equilibro entre el desfallecimiento, la solemnidad, la potencia y el desmadre, y si se han topado alguna vez un <em>house show</em> de esos bien puercos y hermosos no me van a dejar mentir: B 301 es el ejemplo perfecto de cómo adaptarse a un ambiente de mutaciones constantes y un sinfín de posibilidades creativas que desembocan en un sonido crudo, invasivo y altamente hipnotizante.</p>



<p>Y por si se lo preguntan después de todo mi choro, definitivamente van a estar en mi emo shitty mixtape como uno de los pilares más cabrones. Dense denso y conozcan a uno de los proyectos más sólidos del post-noise/shoegaze mexicano.</p>



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<p><strong>[1]</strong> https://b301.bandcamp.com/album/mi-yo-deficiente<br><strong>[2]</strong> https://b301.bandcamp.com/album/b-301<br><strong>[3]</strong> https://b301.bandcamp.com/album/representaciones-aparentes</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/hacia-una-luz-en-el-paisaje-b-301-miscelanea-wav-17/">Hacia una luz en el paisaje: B 301 | Miscelánea WAV #17</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
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