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Un cuento de hadas que jamás envejece: Austin TV | Miscelánea WAV #18

7 minutos de lectura

Miscelánea WAV #18, una columna de Enrique Chávez


Lo he dicho en muchas otras entradas de la columna: si hablamos de bandas clásicas e hitos sonoros del corazón de Meméjico, obviamente debemos referirnos a Austin TV[1]. Después de tantos años de escuchar esas bellas rolas que datan de los primeros pasos del nuevo milenio y de presenciar un legado que se convirtió rápidamente en un punto y aparte en la música mexa, debemos estar conscientes de que le debemos mucho a esta bandota. Nombrar a sus integrantes, Chiosan, Xnayer, Chavo-Fando, Rata y Totore, ya es meternos a una serie de blasfemias ritualísticas porque cada que los mencionamos se nos eriza la piel. Siendo pioneros de la filosofía Do It Yourself (DIY) en la música independiente mexa y configurando un universo particular de sensaciones y paisajes metafísicos, hablar de Austin TV es volver a experimentar una época de grandes toquines y maquilaciones artesanales; quizá uno de los mejores momentos para sentirte emo hardcorero neo-californiano y pasearte por los eventos más preciosos de la música mexa.

Mi historia con Austin TV es un tanto extraña porque comencé a escucharlos a consciencia desde hace aproximadamente 5-6 años. Los amigos y escuchas más curtidos sabrán un poquito mejor cómo es este desmadre, pero creo yo también puedo aportar una que otra cosilla curiosa. Ahí les va mi experiencia cagada: mucho antes de que me metiera a escuchar a Austin TV yo pensaba que eran DJs tipo Daft Punk por su vestimenta (xd); qué jalada de mi parte, pero lo más curioso es que sí tienen un cover de Around The World. Su lema artístico, “Tu cara no importa, importas tú” (porque usaban disfraces bien locos de conejos, naturaleza antropomórfica y robots post-humanos), es una de las situaciones más inverosímiles y queridas de nuestro bagaje nacional que no se ha vuelto a repetir con tanta fuerza mediática.

Todavía asistía a la universidad cuando una amiga, Anita (saludos, mai), nos introdujo a mí, a mi novia y a varios compas en el sonido más macizo e indescifrable de la banda, y de ahí el resto es historia. La Última Noche del Mundo (2003), Fontana Bella (2007) y Caballeros del Albedrío (2011) se convirtieron rápidamente en nuestra música predilecta para escuchar en la peda y para hacerle a la mamada tocando instrumentos al aire. Qué chulada; que tu música logre unir de esa forma a una multitud de personas debe ser el mejor regalo que le puedes dejar al mundo, y creo no estar equivocado al decir que Austin es nuestro foco principal de cómo concebimos los desmadres independientes actualmente.

Descifrar cómo ha sido el camino sonoro de Austin TV en la vida de miles de personas alrededor del mundo es tarea fácil porque no estamos ante una banda anónima. Todo lo contrario: Austin es un estandarte total del post-rock internacional y un “papá de los pollitos” que más lecciones nos ha dado dentro y fuera del escenario. Las secuencias hipnotizantes del post-rock, dotadas de una fuerza innata de guitarras demoledoras, bajeos retumbantes, sintetizadores armoniosos y ritmos neo-jazzeros (todo ello cuajado en el sampleo de películas y la otredad del género instrumental), recorren cada vena y cada álbum de esta bandota desde el año 2002, momento en que se lanza su EP homónimo, Austin TV. Hay un chingo de historias, videos, reportajes y notas relacionadas a Austin TV repartidas a lo largo de la red, y sólo hace falta un vistazo para darse cuenta del porqué la banda se mantiene como la técnica definitiva del rock instrumental mexa.

Sin embargo, yo tengo mi propia teoría sobre la música de Austin. Si bien en ellos se encuentran en esa fórmula tradicional del quehacer post-rock y los múltiples elementos de la sinfonía instrumental más contemporánea, no puedo dejar de pensar que la música de Austin TV sólo es equiparable con un cuento de hadas. Esto es algo difícil de conceptualizar si no estamos familiarizados con todo el recorrido estético de la banda, pero cuando llevas algo de tiempo escuchándolos es difícil no creer que la dulzura de sus álbumes no te lleva a sentirte en un horizonte idílico que se materializa en una poética de historias e imágenes fantásticas. Pareciera que en cada álbum Austin se desenvuelve en un camino que va de lo inverosímil a lo terrestre, y ahí reside su magia. Dejando de lado todo el análisis retórico, sólo podemos simplificar que la música de Austin es una total chingonería y un punto catártico del post-rock más amigable, profundo e imaginativo.

Ahora, para celebrar cómo Austin continúa su camino secreto de proyección musical y referencias tipo cameo en la industria y la producción latinoamericana de post-rock, Digger, uno de los medios mexas más destacables de los últimos años, lanzó hace un mes un mixtape de “covers” repletos de euforia, alegría, alquimia y un sentimentalismo inigualable que nos recuerda por qué Austin Tv sigue siendo nuestra banda favorita de la adolescencia que jamás pasará al olvido: Nuevos Clásicos: Austin TV[2]. Si pensaban que los álbumes tributos estaban bien choteados o que simplemente no necesitábamos recordar a Austin por medio de otras bandas, se equivocan: Nuevos Clásicos es el homenaje perfecto a una banda y a una generación DIY que rompe todos los panoramas establecidos y nos presenta una memoria viva y actualizada de todas las enseñanzas que Austin pudo dejarnos como parte de su legado a los placeres inmersivos y a las nostalgias de ensueño.

Nuevos Clásicos: Austin TV no es un álbum convencional de covers y ni siquiera se presenta como tal. Pasando por grandes bandas mexas como Ikiatari, DJ Perro, Kill Aniston, Norwayy o Joliette (math rock/post-rock/post-hardcore de la más alta estirpe) e incursionando en la producción latinoamericana con bandas como Kinder, tortuganónima, Wanderlust, Mutaflor, Futuremen o Casket Culture, este álbum se desmitifica a partir de una regresión del sonido de Austin TV y de una expansión muy bien lograda de su música a partir de los géneros, estilos y visiones de cada banda. Si en Austin nos encontrábamos con ese ambiente de fantasía intangible, aquí ya nos vamos al otro extremo: riffs pesados, math rock verguísima, irrupciones telúricas y mareos imprevisibles rodean a este álbum como una suerte de universo expandido en donde Austin es el agujero negro que lo rige todo.

No sabría cómo explicarles, pero este álbum es una joyita indiscutible para meternos en todos los proyectos que participan y también para ver cómo ha sido la evolución sonora-estética de Austin hasta su último álbum. Cada banda tiene sus propias maneras de expresar el amor incondicional hacia Austin y hacia sus géneros, y lo mejor que podremos encontrar en este recopilatorio es esa sensación de estar metidos en territorios familiares, pero a la vez se sienten inexplorados. Desde rolas clásicas como Satélite, Ella No Me Conoce, Les Choses Sont Bizarres o Marduk hasta creaciones relativamente “nuevas” como El Hombre Pánico, (Aunque Mis Labios No Se Muevan, Mi Cerebro Sonríe) o Voces Iluminadas Por Sonrientes, este álbum trae lo mejor de la producción de Austin y la resquebraja en sonidos incandescentes donde cada banda brilla de acuerdo a su propia imagen.

Seas quien seas y cual sea el género que escuches, Austin TV siempre va a ser el mito más remarcable de nuestra escena nacional. Lamentablemente, llegué muy tarde a esta banda. No me tocó verlos en vivo (pinche vato meco), pero qué mejor forma de recordarlos que a partir de este nuevo compilado de reversiones estratosféricas y de su vida espiritual guiada a partir de sus rolas, sus presentaciones en video y sus enseñanzas fuera de la propia banda. Yo mismo, que me considero un promotor amateur (pero que en realidad nomás le hago a la mamada), he logrado varias de cosas gracias a Austin y a sus integrantes: hace muy poco tomé un taller de promoción musical de manos de Chavo y también ya entrevistamos para La Bóveda a Totore, así que no me puedo quejar totalmente. Son de las mejores cosas que me han pasado en esta perra vida y espero seguir vivo para ver el regreso de la banda post-rockera por excelencia en México. Ya se la saben, pasen a darle amor a este nuevo compilado de Digger y de paso a chutarse toda la escuelita sonora que Austin ha dejado por su paso por el mundo.


[1] https://austintvmusic.bandcamp.com/
[2] https://open.spotify.com/playlist/1cs1oy8w233dzbYij4kA12?si=c00c00f59aed427a

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