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	<title>Primeras Tentativas archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Primeras Tentativas archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>Lo Ero Gro Sinsen en «La Oruga» &#124; Primeras tentativas #07</title>
		<link>https://triadaprimate.org/lo-ero-gro-sinsen-en-la-oruga-primeras-tentativas-07/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Sep 2021 00:04:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Primeras Tentativas]]></category>
		<category><![CDATA[Edogawa Rampo]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura erótica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura japonesa]]></category>
		<category><![CDATA[Maj Navaka]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primeras tentativas #07, una columna de Maj Navaka El título de este pequeño ensayo no...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Primeras tentativas #07, una columna de Maj Navaka</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p>El título de este pequeño ensayo no es más que una traslación del término “Ero guru nansensu” al español, una reducción de las palabras Erótico Grotesco y Sin Sentido, que este tomó también de las palabras extranjeras (Erotic, grotesque, nonsense), adantando cada uno de estos términos de una manera singular, especialmente lo erótico, que se ramificará en docenas de subgéneros que dominarán el mundo cultural japonés de principios del siglo XX.</p>



<p>Tanto lo erótico como lo grotesco son elementos o conceptos que varían significativamente dependiendo del contexto donde se dan. Lo erótico en Japón estará relacionado a lo carnal, pasional, a lo perverso y abiertamente sexual, así como a sus desviaciones. En una revista cinematográfica de la época lo&nbsp; reducen como <em>un hombre se alborota cuando mira a una mujer, la mujer se alborota cuando mira a un hombre.</em></p>



<p>A pesar de que en Japón ya había una corriente erótica bastante marcada desde el periodo Edo, no fue hasta el Meiji (1868-1912) que tuvo una verdadera exploración de las fantasías sexuales y perversas, impulsados por las políticas liberales e individualistas provenientes de occidente, donde adoptaron el término Ero e interpretándolo a su manera, crearon toda una serie de géneros eróticos.</p>



<p>Por otro lado, lo grotesco tendrá una definición más ambigua, pues en cada sociedad se da de una manera diferente dependiendo sobre todo de las situaciones políticas, económicas y espirituales de la época. Lo grotesco es una deformidad de la realidad, que suele nacer de la alienación en la que se puede encontrar una sociedad o individuo. Crea entonces lo grotesco una manera singular de percibir el mundo, en la que muchas veces intenta&nbsp; satirizar el sin sentido en el que se encuentra sumergido o mostrar de forma exagerada los rasgos oscuros de nosotros mismos (tanto espirituales como físicos), ya sea a manera de crítica o exorcización. En general podemos reducir los motivos de lo grotesco en una mirada monstruosa de la vida, junto a animalizaciones y fusiones de cuerpos, reducción o exageración de los sujetos y fuerzas desconocidas de sus interiores que desembocan en lo macabro.</p>



<p>Poe podría considerarse como uno de los principales referentes en cuanto al tema, y por tanto no es de extrañar que haya sido como una figura divina para Edogawa Rampo, quien además adoptó ese seudónimo a partir de un juego con las palabras Edgar Allan Poe. Ambos vivieron en contextos de transformaciones importantes, y ambos contemplaron las paradojas, ambigüedades y contradicciones de su tiempo, así como fueron capaces de ver en las profundidades de lo humano.</p>



<p>Sin embargo, una de sus principales diferencias consistirá en el aspecto erótico, que en Edogawa Rampo estará más relacionada al concepto expuesto más arriba, mientras que en Poe podemos percibir una mirada más romántica de este.</p>



<p>También podremos encontrar el sin sentido en la obra de Edogawa Rampo, en todas sus diferentes formas; específicamente, en el cuento de <em>La Oruga,</em> lo encontraremos en la forma de lo absurdo de cualidad, que afecta a la esencia del sujeto, negando el principio de identidad.</p>



<p>Esta obra nace en 1929, paralela a un Japón imperialista que se encontraba conquistando nuevas tierras con afán de codearse con las potencias mundiales. En este Japón tocado por la cultura occidental, lo cual provocó un ultranacionalismo reaccionario, no es de sorprender que naciera una obra como la de Rampo, y tampoco que fuera censurada como obscena y negadora de los valores políticos del país, como el honor.</p>



<p>He escogido analizar este cuento por el hecho de que, en él podemos encontrar claramente la manifestación de estos tres conceptos. El aspecto erótico lo encontramos claramente en el deseo desenfrenado y salvaje que tiene la esposa con su marido, a quien usa como un objeto sexual para satisfacer sus necesidades carnales como le plazca, pues, este es un inválido desprovisto de piernas y brazos, que además no tiene habla ni escucha.</p>



<p>Es aquí donde se mezcla lo erótico con lo grotesco, haciéndonos recordar esas estampas que en el periodo Edo llamaban shunga, “imagen de primavera”, donde se retraban escenas eróticas de todo tipo, como el famoso shunga llamado <em>El sueño de la esposa del pescador</em>:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>Flotó ante sí la imagen de una masa de carne similar a una peonza viviente, que giraba y se revolcaba. Y el desmañado cuerpo de una mujer gorda y grasienta de treinta años. Luego, ambas figuras se entrelazaron en unos abrazos que parecían sacados de una estampa de infierno</em></p><cite> <em>Edogawa Rampo, p. 153</em></cite></blockquote>



<p>El hombre inválido es pintado en el cuento como un ser repulsivo que pocos logran tolerar con la vista, y percibido prácticamente como un objeto por su esposa, quien lo califica como <em>una rara peonza de carne</em>. También es descrito por el mismo narrador, como <em>un gusano amarillento y gordo</em>.</p>



<p>La sensación de lo absurdo o sin sentido en el cuento, se agrava cuando ambos personajes son descritos como <em>animales enjaulados que solo les queda servirse de los placeres carnales, alejados del mundo.</em> Hay entonces, aparte de un absurdo de cualidad presente en la negación de la identidad del hombre, un absurdo de la relación de estos dos <em>seres </em>con la sociedad, de la cual parecen haber sido aislados:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>Como si hubieran sido separados del mundo, el miserable inválido y su fiel esposa subsistían aislados en esta perdida casa de provincias. Allí, el segundo piso formado por la habitación de seis tatamis constituía su único mundo. Y además, uno de los dos era un inválido similar a un muñeco de barro, que no podía oír ni hablar, ni llevar acabo tarea alguna por sí mismo</em></p><cite> <em>Edogawa Rampo, p. 157</em> </cite></blockquote>



<p>Dentro de todo esto, lo macabro se manifiesta en el sentimiento perverso que la mujer tiene con su marido, a quien tortura para obtener placer y excitación. Ella misma se pregunta si acaso se está volviendo loca, pues desconoce de dónde nacen esos impulsos que describe como demoniacos en ella. El punto más álgido de este sentimiento ocurrirá cuando le arranque los ojos a su marido, produciendo en el lector una horrenda sensación, que quizás a muchos les hizo recordar la escena del gato negro de Poe.</p>



<p>El cuento termina con el suicidio del teniente Sunaga, la oruga, dándole un horrendo final a un hombre considerado un héroe honorable en su país, pero que todos olvidaron en no mucho tiempo.</p>



<p>No podría afirmar si realmente Rampo intentó hacer una crítica o no, pero sí que no era ajeno a las paradojas de su tiempo cuando pensó en la historia de este militar superviviente, de <em>este milagro</em>, como dicen los doctores del cuento, en el momento de anunciarle a la mujer de la suerte de su esposo.</p>



<p>Podemos pensar lo Ero-gro-sinsen como una suerte de lente para contemplar nuestra realidad, o como una herramienta para retratarla, permitiéndonos reparar en los aspectos absurdos de la sociedad en que vivimos, las manifestaciones de lo perverso que escondemos o enmascaramos. ¿Para qué? Yo diría para soportar el asecho de lo monstruoso, para exorcizarse de los impulsos macabros y limpiarse del dolor insoportable del no poder alcanzar con nuestras manos precarias la armonía, ese ideal cuasiromántico que muere con la presencia del caos de nuestro tiempo.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>Maj Navaka, <br>Agosto 2021.</em></strong></p>



<div style="height:54px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p><strong><em>Referencias Bibliográficas:</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list"><li>Amaury A. García Rodríguez (2008). “Lo erótico” y la imagen de la mujer en el Japón moderno. <em>Revista Actual, </em>No67-68, pp.13-26.</li><li>Ballesteros Gonzáles Antonio (2020). La influencia de Edgar Allan Poe en Japón: Edogawa Rampo. <em>Literatura, Crítica, Libertad Estudios en Homenaje a Juan Bravo Castillo, </em>pp. 365-375.</li><li>Pérez Tellez José Enrique (2016). Las formas del absurdo y el sin sentido en la literatura. <em>UNED Revista Signa</em>, No25, pp. 865-877.</li><li>Polák Pert (2011). El arte grotesco a través de los siglos. <em>El esperpento valleinclaniano en el contexto del arte grotesco europeo, </em>p39-64.</li><li>Rubio Pérez Daniel (2006). Desarrollo y pérdida: diferencias culturales y sociales del jaón de preguerra hasta la actualidad.<em> Colección española de investigación de Asia Pacífico</em>, No1, pp. 247-265.</li><li>Thomas Hare (2011). La condición del sujeto en el arte erótico de Japón. <em>Formas de Eros Ensayos Sobre Arte y Erotismo, </em>pp. 40-58.</li></ul>
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		<title>La intemporalidad en Antonio Machado &#124; Primeras tentativas #06</title>
		<link>https://triadaprimate.org/la-intemporalidad-en-antonio-machado-primeras-tentativas-06/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Jul 2021 01:51:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Primeras Tentativas]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Machado]]></category>
		<category><![CDATA[Maj Navaka]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primeras tentativas #06, una columna de Maj Navaka lo que sucede es que está incompleto....</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Primeras tentativas #06, una columna de Maj Navaka</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>lo que sucede es que está incompleto. Esta vivencia</em><br><em>de la finitud se capta &nbsp;primero en la forma de la añoranza</em><br><em>de una plenitud perdida”</em><br>Carlos Llano Cifuentes</strong></p>



<div style="height:52px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p>Antonio Machado creía que todo buen poema tiene una metafísica implícita, y que todo buen poeta era capaz de expresar esa metafísica en la calidad de ensayo. En este texto intentaré abordar las ideas de Machado respecto a la intemporalidad, al mismo tiempo que mostraré algunos fragmentos de sus poemas (todos sacados de un libro: Poesías Completas de Antonio Machado) que he seleccionado personalmente para ilustrar sus ideas y pueda el lector también apreciar y/o recordar los bellos versos del autor.</p>



<p>Para entender cómo funciona la intemporalidad en Machado, es necesario partir de su idea de sustancia, la cual para él es una fuerza consciente que genera el movimiento (no es pues el movimiento algo generado por fuerzas externas), pero que también subsiste sin él. Dice entonces que el movimiento no es nada esencial (Poesías Completas, p329).</p>



<p>Separa la relación cambio-movimiento, otorgándole&nbsp; a la sustancia la característica de mutable a pesar de que haya o no el segundo:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“La actividad de la fuerza pura o sustancia se llama conciencia. Ahora bien: esta actividad consciente, por la cual se revela la sustancia, no por ser inmóvil es inmutable y rígida, sino que se encuentra en perpetuo cambio”</p><cite>(Poesías Completas, p329).</cite></blockquote>



<p>Para él, el cambio en la sustancia es inespacial, y por esa razón no puede ser&nbsp; pensada conceptualmente, pues, esto implica suponer un espacio; pero sí, dice, puede ser intuida por la conciencia (o sustancia), donde se reconoce a sí misma (Poesías Completas, p330)</p>



<p>Partiendo de la mutabilidad de la sustancia, suponemos una heterogeneidad en el ser: un ser en constante cambio, ajeno a cualquier tipo de generalización, de conocimiento absoluto, etc.</p>



<p>Machado, citando a Martín (poeta creado por él para exponer sus ideas metafísicas), dice que el ser en él es pesando como una conciencia activa, quieta y mutable, esencialmente heterogénea, sujetado, pero no pasivo a lo externo:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“La sustancia, el ser que todo lo es </em>al serse a sí mismo,<em> cambia cuanto es actividad constante, y permanece inmóvil, porque no existe energía que no sea él mismo, que le sea externa y pueda </em>moverle”</p><cite>(Poesías Completas, p. 345).</cite></blockquote>



<p>Por esta razón afirma que <em>el otro</em> es inasequible, no podemos <em>conocerlo</em> de manera absoluta, porque esto implicaría un estado permanente y homogéneo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“Siempre que nos vemos</em><br><em>es cita para mañana.</em><br><em>Nunca nos encontraremos.”</em></p><cite><em>(Poesías Completas&nbsp; p.342)</em></cite></blockquote>



<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“!Y cómo aquella ausencia en una cita,</em><br><em>bajo las olmas que noviembre dora,</em><br><em>del fondo de mi historia resucita!</em></p><cite><em>(De “Guerra de Amor”, p. 336)</em></cite></blockquote>



<p>Por eso podemos afirmar que el ser es temporal, por estar en permanente cambio. Lo que podemos intuir en un momento dado del ser, no será lo mismo después. No es de sorprender por esto que podamos encontrar la mención de Heráclito en los versos de Machado:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>&nbsp;&nbsp; “Han cegado mis ojos las cenizas</em><br><em>&nbsp;&nbsp; del fuego heraclitano.</em><br><em>&nbsp;&nbsp; El mundo es, un momento,</em><br><em>&nbsp;&nbsp; transparente, vacío, ciego, alado.”</em></p><cite><em>(Poesías Completas p278)</em></cite></blockquote>



<p>Como el fuego de Heráclito, el ser está en constante aniquilación y devenir de sí mismo; como el río, está en constante cambio, en constante movimiento dentro de su inmovilidad de ser río: <em>Somos y no somos.</em></p>



<p>Al igual que el río, cuando intuimos al ser, a su substancia, no es el mismo ser y al mismo tiempo sí; como también, si es que acaso intuimos por segunda o tercera o cuarta vez, no somos tampoco nosotros los mismos y al mismo tiempo sí; ha cambiado nuestra substancia, pero nuestra forma es la misma.</p>



<p>Por todas estas razones nos dice el poeta que la lógica nos alejaría aún más del ser y su substancia, pues, su característica homogeneizadora y descualificadora, generalizadora, no capta la verdadera esencia del ser, que es lo heterogéneo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“Todas las formas de la objetividad, o apariencias de lo objetivo, son, con excepción del arte, productos de desubjetivación, tienden a formas espaciales y temporales puras: figuras, números, conceptos. Su objetividad quiere decir ante todo, homogeneidad, descualificación de lo esencialmente cualitativo.”</em></p><cite><em>(Poesías Completas, p348)</em></cite></blockquote>



<p>Por eso, este proceso por el que pasa el ser a través de la lógica pura, de las ciencias o lo que para él es una mala poesía (el barroco, por ejemplo), nos llevaría a su contrario: el no ser. Por otro lado, la intuición es la única que nos acerca más a la verdadera esencia del ser, pues con ella captamos su heterogeneidad, y con ello, su temporalidad. Como dice en la siguiente cita:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“<em>El poeta debe abrevar en la naturaleza, tomar de ella sus materiales, transmitir la emoción vibrante que provoca: como un vidente de lo futuro y de lo pasado, quien escribe debe estar bien despierto y en contacto con la totalidad del mundo, con la heterogeneidad del ser”.</em></p><cite><em>(Liliana N. Swiderski, p81)</em></cite></blockquote>



<p>Machado rescata esta heterogeneidad, la cual se puede apreciar al revisar sus versos durante el largo de su obra poética, pues, el lector puede ver cómo el poeta va capturando esos diferentes cambios que ocurren a su alrededor, no solo de la naturaleza que lo rodea (Machado era un aficionado a dar largos paseos por el campo, amante de las plantas y los ríos, de los cantos populares y la gente), sino también de las personas.</p>



<p>Bastará con citar algunos fragmentos de diferentes poemas de su obra para observar cómo realiza este ejercicio, en el que lo intuido se mezcla también con él mismo:</p>



<p>‒ Fragmento de “Recuerdo Infantil”, p.92:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“El limonero lánguido suspende</em><br><em>una pálida rama polvorienta</em><br><em>sobre el encanto de la fuente limpia,</em><br><em>y allá en el fondo sueñan</em><br><em>los frutos de oro…</em><br><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es una tarde clara,</em><br><em>casi de primavera,</em><br><em>tibia tarde de marzo</em><br><em>que el hálito de abril cercano lleva;</em><br><em>y estoy solo en el patio silencioso,</em><br><em>buscando una ilusión cándida y vieja:</em><br><em>alguna sombra sobre el blanco muro,</em><br><em>algún recuerdo, en el pretil de piedra</em><br><em>de la fuente dormido, o, en el aire,</em><br><em>algún vagar de túnica ligera”.</em></p></blockquote>



<p>‒ Fragmento de “A un naranjo y a un limonero”, p.126:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“Pobre limonero de fruto amarillo</em><br><em>cual pomo pulido de pálida cera,</em><br><em>¡qué pena mirarte, mísero arbolillo</em><br><em>criado en mezquino tonel de madera!</em><br><em>(…)</em><br><em>¡Gloria de los huertos, árbol limonero,</em><br><em>que enciendes los frutos de pálido oro,</em><br><em>y alumbras del negro cipresal austero</em><br><em>las quietas plegarias erguidas en coro;</em><br><em>y fresco naranjo del patio querido,</em><br><em>del campo risueño y el huerto soñado,</em><br><em>siempre en mi recuerdo maduro o florido</em><br><em>de frondas y aromas de fruto cargado!”</em></p></blockquote>



<p>‒ Fragmento de “Retrato”, p.150:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,</em><br><em>y un huerto claro donde madura el limonero;</em><br><em>mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;</em><br><em>mi historia, algunos casos que recordar no quiero.”</em></p></blockquote>



<p>Es la intemporalidad en Machado un deseo de eternizar lo temporal, de capturar esos cambios en el ser que la lógica no es capaz de explicar sin vulgarizarlos. De esta manera se intenta rescatar, por ejemplo, la infancia, los estados síquicos producidos en determinados momentos, el amor y las personas; en otras palabras, todo lo temporal y finito. No obstante, deja claro Machado que la lógica tampoco debe ser obviada del todo, pues esta aportará al poema algo distinto a la intuición:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“el organismo del poema requiere (…) los elementos fluidos, temporales, intuitivos del alma del poeta, como si dijéramos la carne y la sangre de su propio espíritu. No es la lógica lo que el poema canta, sino la vida, aunque no es la vida lo que da estructura al poema, sino la lógica.”</em></p><cite><em>(Machado citado por Lliana N. Swiderski, 2000).</em></cite></blockquote>



<p>Por eso es labor del poeta crear cierto equilibrio entre ambos, sin dejar que uno interfiera en el otro, teniendo claro la importancia de cada uno a la hora de componer.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“Si vivir es bueno,</em><br><em>es mejor soñar,</em><br><em>y mejor que todo,</em><br><em>madre, despertar.”</em></p><cite><em>(Machado, p. 303)</em></cite></blockquote>



<p>La intuición requerirá pues una mente despierta, una conciencia alerta; y la lógica, una capacidad para armar, para dar forma, para escoger la palabra que permita expresar lo que se intuye, sin deformarla ni conceptualizarla, sin abstraerla ni hacerla baladí, sin quitarle su esencia.</p>



<p>Este afán de Machado por lo eterno, que también se puede observar en muchos otros poetas, puede leerse también como un miedo al vacío (el vacío, por ejemplo, que provoca la lógica pura al llevarnos al no ser), un miedo a la mortalidad, a la ruptura con estados momentáneos de dicha, o al olvido. Hay pues no solo en el poeta, sino también el ser humano, un deseo de trascendencia, el cual se proyecta en toda nuestra obra: el arte es una actividad más consciente de esto, quizás más perfecta, más capaz de lograrlo; aunque, también podríamos pensar en el círculo que esto con lleva, o en su romántica ilusión, o en el destino irremediable que le espera a lo finito; pero ese ya es tema para otro texto.</p>



<div style="height:100px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<ul class="wp-block-list"><li>Antonio Machado. (2003). <em>Poesías completas.</em> Alvar Manuel. Planeta.</li><li>Carlos Llano Cifuentes. (1997). <a href="https://scripta.up.edu.mx/bitstream/handle/20.500.12552/3856/R0008478.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El anhelo metafísico de Antonio Machado</a><em>.</em> <em>TÓPICOS, Nº13, 171-218. </em></li><li>Liliana N. Swiderski. (2000). <a href="https://core.ac.uk/download/pdf/228418914.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Consideraciones sobre la poesía y el arte en la obra de Antonio Machado</a>. <em>CELEHIS – Revista del Centro de Letras Hispanoamericanas, Año IX, Nº12, 67-87.</em> </li></ul>



<p></p>
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		<item>
		<title>Lo Divino y Lo Perverso en «Tiene que llover» &#124; Primeras tentativas #05</title>
		<link>https://triadaprimate.org/lo-divino-y-lo-perverso-en-tiene-que-llover-primeras-tentativas-05/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Apr 2021 09:01:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Primeras Tentativas]]></category>
		<category><![CDATA[Karl Ove Knausgård]]></category>
		<category><![CDATA[Maj Navaka]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primeras tentativas #05, una columna de Maj Navaka En la quinta novela de la colección...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Primeras tentativas #05, una columna de Maj Navaka</strong></p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p>En la quinta novela de la colección <em>Mi Lucha, Tiene que llover</em>, Karl Ove Knausgård&nbsp; retrata su vida entre los 19 y 33 años aproximadamente. Dentro de este lapso de tiempo podremos ver diferentes facetas de su sicología, acompañado en mayor parte por el paisaje de la ciudad de Bergen, Noruega.</p>



<p><em>Tiene que llover</em> es una novela larga.&nbsp; En la edición revisada, de Anagrama año 2017, el libro posee 691 páginas. El estilo hiperrealista de Knausgård, permite observar y sentir lo que el personaje principal (Karl Ove Knausgård) experimenta de una manera vívida, por sus descripciones detallistas no solo del entorno, sino también de lo que sucede en su interior en cada momento.</p>



<p>Por esta razón un abordaje completo resultaría un monumento tan grande como su obra misma. En este texto me limitaré a hablar de un tema en particular: Lo divino y lo perverso, y cómo esto se manifiesta en lo que considero los ejes principales (podríamos llamarlos también columnas principales, si queremos) de la novela: la ciudad, el alcohol, la escritura y el amor. Reflexionaré sobre cómo se relacionan estos ejes y de qué manera interactúan, y cómo es que lo divino y lo perverso juega un papel importante en estas relaciones. Cabe decir que lo social, como una red metafísica, siempre está presente en la novela de manera casi imperceptible. De esta idea se podrían hacer análisis sociológicos de todo tipo. En este ensayo no se abordará el aspecto sociológico de la obra, pero sí se pensará en cómo lo social influye en el sentimiento de divinidad y perversidad.</p>



<p>Hay una parte de la novela donde Knausgård envía un texto para <em>Vinduet</em>, el cual se publica en su página web. Este texto se llama <em>EL FUEGO</em> y nos arroja unas luces sobre la idea de lo divino. Empieza hablando de distintas características del fuego para llegar más adelante a la relación que tiene con la divinidad, poniendo de ejemplo la manera en cómo dios se revelaba ante los seres humanos en forma de llama. “La forma de la revelación y la del fuego es la misma”, dice en este texto, y luego:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>También lo divino posee esa capacidad de aparecer de repente en su forma completa, para luego desaparecer. También lo divino tiene en sí lo enigmático, desconocido y despiadado, que nos hace temerlo y admirarlo a la vez</p><cite><em>(Tiene que llover, p. 670)</em></cite></blockquote>



<p>Entendemos, pues, a la divinidad como <em>algo</em> que se manifiesta en un instante, mostrándonos algo enigmático, una revelación. Luego nos habla de la capacidad destructiva del fuego. Esta relación divinidad destrucción no es fortuita, Octavio Paz nos dice que la experiencia de lo sagrado es una experiencia revulsiva, pues abre una herida que nos permite observar el otro lado del ser <em>(El Arco y La Lira);</em> y continúa hablando sobre cómo la experiencia de ver ese otro lado del ser, esa herida, es como estar parado frente al abismo: lo más probable es que produzca vértigo. Es de este vértigo que nace la idea de lo perverso.</p>



<p>Así como el fuego ha sido controlado por el hombre <em>(Tiene que llover)</em>, el vértigo impide la caída en el abismo, que puede crear un cambio en el ser, y por lo tanto en el yo. Es aquí donde nace la idea de lo perverso, que no es nada más que lo horroroso, lo demoniaco, lo destructivo… dice Octavio Paz que el horror sagrado brota de la extrañeza radical, y que este asombro produce una suerte de disminución del yo <em>(el arco y la lira)</em>.</p>



<p>Así como el fuego es controlado por el hombre, lo sagrado es controlado por el asombro y luego por el miedo.</p>



<p>Esta analogía del fuego con lo sagrado nos permite pensar que el hombre se relaciona con el horror sagrado. Y como decíamos atrás, el horror sagrado impide la sumersión del Yo en todas esas otras posibilidades; esto significa que el hombre, extrapolando, la sociedad, impide esa experiencia de lo divino. ¿Cuál es el motivo? Quizás su capacidad destructiva. Octavio Paz nos arroja más luces sobre estas ideas:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Cualquiera que sea el valor moral de los preceptos religiosos, es indudable que no constituyan el fondo último de lo sagrado y que no proceden, tampoco, de una intuición ética pura. Son el resultado de una racionalización o purificación de la experiencia original, que se da en capas más profundas del ser.</p><cite><em>(El Arco y La Lira)</em></cite></blockquote>



<p>Después que el hombre ha racionalizado la experiencia de lo sagrado y creado esa nueva identidad o ser, otra experiencia divina sería una ruptura, porque la experiencia divina implica una destrucción o reformulación de todo lo ya construido. El terror a lo sagrado es también un terror a dejar de ser.</p>



<p>Esta construcción no está solo en uno mismo, o en la identidad individual, sino que también implica la social, es decir, la religión, el país, la filosofía, la cultura, el lugar al que estemos sujetos.</p>



<p>Ahora, veremos cómo estas ideas se manifiestan en los ejes de la novela. En primer lugar está la ciudad, llena de sus paisajes y lugares, banquete de experiencias y revelaciones. La ciudad es lugar donde Knausgård puede explorar y encontrarse a sí mismo. Hay una escena en donde este se encuentra fuera de la ciudad, en un lugar sin personas y a la merced de la naturaleza, y al describir el paisaje en el que se encontraba parece tener esta experiencia de revelación:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Pero estaba solo bajo el sol, solo ante el mar, y completamente vacío. Era una sensación como si yo fuera el último humano. Eso convertía en algo sin sentido tanto la lectura como la escritura</p><cite><em>(Tiene que llover, p. 18)</em></cite></blockquote>



<p>Después de esto regresará a la ciudad, lugar donde se sentirá más cercano a lo que busca. Las descripciones que hará de la ciudad siempre tendrán una extraña belleza que parece decirnos siempre algo más.</p>



<p>Podríamos decir pues que la ciudad está llena, para él, de esas experiencias de revelación, esas experiencias divinas, que lo llevan a poder encontrarse a sí mismo:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“…perdí el sentido de la orientación, las calles se convirtieron simplemente en calles, las casas simplemente en casas, desaparecí dentro de la gran ciudad, fui devorado por ella, y eso me gustó, porque a la vez me hice visible para mí mismo…”</p><cite><em>(Tiene que llover, p. 33)</em></cite></blockquote>



<p>Pero la ciudad, por el mismo hecho de su naturaleza banquete, ofrece no solo estas experiencias de lo divino sino también de lo perverso, que como decíamos arriba, está ligado a lo social y/o a las creencias. Es dentro de la ciudad donde recorrerá bares, conocerá gente, se emborrachará y bajo estos estados seguirá contemplando, buscando, y hallará el horror.</p>



<p>El alcohol estará relacionado a lo perverso, pues, es bajo el efecto de este que encontrará partes de él que podrían resultar muy placenteras, pero que en relación con las personas serán calificadas como horrorosas. Como por ejemplo, cuando bajo el efecto del alcohol le lanza un vaso en la cara a su hermano, dejándole una cicatriz de por vida, y sale a la calle:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“Levanté la cabeza y miré al cielo, que estaba claro, ligero y hermoso, y miré hacia la oscuridad verde del parque, entonces desaparecí en mí mismo, fue como si me apagaran”</p><cite><em>(Tiene que llover, p.261)</em></cite></blockquote>



<p>A pesar del gran sentimiento de satisfacción después de lo hecho, más adelante se arrepentirá. Hay una parte de él que lo tienta, que está ligado a la ciudad y el alcohol, pero que le espanta por las consecuencias que le trae para con las personas.</p>



<p>En el amor se sentirá la divinidad con más fuerza. Al estar enamorado cambian incluso las descripciones de los paisajes, todo es más luminoso. Tendrá novia, vivirá aparentemente feliz. Pero no podrá evitar ir a beber alcohol, buscar la experiencia de este, la cual, le da una sensación de libertad que nada más se lo da.</p>



<p>Estando alcoholizado recorrerá calles, será infiel, romperá cosas, destruirá, sacará ese ser libre que tanto ansía ser, pero que está suprimido por todo lo que ya hemos mencionado. Para reforzar la idea de la sociedad como supresión de la otra divinidad, convirtiéndola en perversa, agregaré un pasaje más de la obra donde se evidencia esta idea:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>…lo único que deseaba era seguir bebiendo, llevar esa clase de vida, mandarlo todo a la mierda, a la vez que chocaba contra un límite, una especie de muro de pequeña burguesía y clase media que no se dejaba derribar sin enormes escrúpulos y ataques de congoja.</p><cite><em>(Tiene que llover, p. 254)</em></cite></blockquote>



<p>La forma en que la escritura se relaciona con todo esto, es que en esta lo que busca el escritor es retratar estos estados diferentes por los que pasa. Por esa esta razón es necesaria también la búsqueda de experiencias y con ello, el pasar entre la divinidad y la perversidad.</p>



<p>La escritura le exige vivir.</p>



<p>En una parte de la novela vemos que el protagonista lleva más de un año bloqueado, vive una vida burguesa, se ha casado, cocina, trabaja, pero no hay nada más, no puede escribir. El mismo instinto lo llevará a destruir esa estabilidad, y volverá a caer en ese ciclo de lo divino y lo perverso, de la búsqueda de revelaciones que le permitan no solo encontrarse a sí mismo, sino también a su estilo literario, a su escritura.</p>



<p>Hay una parte de la novela donde el protagonista dirá que no sabe cómo, pero que una tarde, de pronto, empezó a escribir como nunca, le brotaban las palabras a montones y no le parecían nada mal. Para esto habían pasado más de dos años de bloqueo, en el que solo había leído y vivido. Nada es fortuito, como dice la famosa fórmula wolfiana, nada existe sin una razón de ser.</p>
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