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	<title>Beli Delgado archivos - Tríada Primate</title>
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	<title>Beli Delgado archivos - Tríada Primate</title>
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		<title>La otredad de la yakuza: su humanidad   &#124; Deconstruyendo la otredad #28</title>
		<link>https://triadaprimate.org/la-otredad-de-la-yakuza-su-humanidad-deconstruyendo-la-otredad-28/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Jul 2022 21:14:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Deconstruyendo la otredad]]></category>
		<category><![CDATA[Beli Delgado]]></category>
		<category><![CDATA[De yakuza a amor de casa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Deconstruyendo la otredad #27, una columna de Beli Delgado La mafia japonesa, mejor conocida como...</p>
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<p><strong>Deconstruyendo la otredad #27, una columna de Beli Delgado</strong></p>



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<p>La mafia japonesa, mejor conocida como Yakuza, tiene sus inicios en el siglo XVII —durante el periodo Edo—. Los primeros clanes estuvieron formados samurais despedidos. La&nbsp;palabra Yakuza (ヤクザ) es un vocablo derivado de un juego de cartas llamado «hanafuda», donde la peor mano que te puede tocar es un 8 (<em>ya</em>), un 9 (<em>ku</em>) y un 3 (<em>za</em>).</p>



<p>Hablar de la figura del samurai es un tema complejo y extenso. Esbozando trazos robustos acerca del tema, se comenzaría únicamente con una imagen de violencia en la mayor expresión, al menos antes de la unificación de Japón. Posteriormente, teniendo como referencia la nación estable y consumada, se podría hablar del código de honor. Por último, se debería mencionar a la yakuza como una extensión de circunstancias del samurai sin servicio a la nación.</p>



<p>Sin embargo, este panorama nos brinda la oportunidad de comprender a la yakuza como una imagen dicotómica que tiene una presencia nítida de violencia en su funcionamiento y que, no obstante, persevera en un fuerte código de honor. Es un conjunto de claroscuros.</p>



<p>Estaba pensando en la otredad mientras veía <em>Tokyo Revengers</em> —manga publicado desde 2017, escrito por Ken Wakui, producido como anime en 2021—, que sigue la formación de una pandilla y de sus consecuencias que, mediante una serie de viajes en el tiempo, el protagonista quiere evitar. En el anime vemos a niños y jóvenes creciendo y formando una pandilla con fuertes lazos fraternales en un conglomerado de ideales que nacen desde sus experiencias.</p>



<p>Sin embargo, el pasado y el futuro se encuentran y nos dejan entrever tragedias generadas por los niños que construían una familia, viendo la imagen de hombres ejerciendo violencia. La idea de los<em> Tokyo Revengers </em>logra generar un vínculo con el yo pasado de los mafiosos. Desde mi perspectiva, la yakuza se humaniza. Sin embargo, no sé qué tanto se humanice en Japón, especialmente para las personas que temen, han tenido problemas o conviven de alguna manera con la mafia y sus códigos de honor —caducos o no, para este momento ya—. Una cosa es bien segura, la yakuza es de cuidado y de temer. Partiendo de una figura pesada y expansible, la yakuza tiene un rol y un estereotipo incluso cultural.</p>



<p>Pensaba en esto cuando salió la segunda temporada de<em> De yakuza a amo de casa —</em>manga de Kōsuke Ōno, publicado desde 2018, serializado en dos temporadas de anime (2020, 2021), además cuenta con un <em>live action</em> en formato de mini serie (2021) y la película esperada (2022)—. El manga es acerca de un antiguo yakuza de alto estatus que renuncia a su camino como parte de la mafia, se casa y comienza una vida como amo de casa.</p>



<p>Tatsu el protagonista, se esfuerza en cada una de las cosas que dice y hace, sin embargo sus expresiones suelen parecer agresivas, debido a que su forma de interactuar y su registro léxico sigue siendo de su anterior circulo social/ “laboral”. No cabe duda de que fue un poderoso yakuza con un código de honor sumamente respetable. Cabe mencionar que la finalidad del manga es cómica y de esta manera logra humanizar a Tatsu.</p>



<p>En ambas propuestas, la yakuza no se limita a ser vista solamente como asesinos sumamente sanguinarios, más que nada debido a que persevera la noción de los códigos de honor y de su humanidad, que suele desvirtuarse por obvias razones en la vida real. Sin embargo, en esta segunda presentación de un jefe como Tatsu, me gira en la cabeza la noción de la otredad de labor que diferencie a la yakuza de otro. Las otredades no son antónimos, aunque muchas veces pareciera que es de la única manera en que podemos ordenarlas en el espacio, por medio de oposiciones radicales y regularmente negativas.</p>



<p>No obstante, en Tatsu encontramos especialmente, una noción de otredad en el oficio. No es que las amas de casa no sean capaces de asesinar, en realidad no hay casi nada que excluya verdaderamente algo, pese a que los roles, funcionalidades y estereotipos estén sumamente normados, debido a que como personas, ejercemos oficios y profesiones de maneras únicas. Bien, pese a ello, es bastante extraño encontrarse con la figura de un yakuza que se dedica al cuidado de su hogar en lugar del cuidado de su pandilla, siendo que ahora sus instrumentos de combate son objetos de la cocina y de lavado.</p>



<p>Considero que esta es una forma bonita de fundir y pluralizar las otredades en convivencia, no pienso que se haga mofa de la figura de la mujer como ama de casa y su desempeño en su labor, más bien, que siendo algo de cuidado descomunal y de entrega y esfuerzo incalculable, se encuentre en una línea de formalidad. El protagonista transpola la oficialidad de la mafia al régimen del hogar, siendo que, se encuentran como líneas de su vida, pese a que una debe suplantar a la otra.    </p>



<p>De esta forma, la imagen más amable de la yakuza se presenta como una otredad a la idea generalizada de la yakuza. La apertura a la idea es un endulzante para la realidad social, sin abogar porque estas figuras existan realmente en estas condiciones.</p>
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		<title>Moverte para convertirte en otredad &#124; Deconstruyendo la otredad #27</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Mar 2022 22:00:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Deconstruyendo la otredad]]></category>
		<category><![CDATA[Beli Delgado]]></category>
		<category><![CDATA[Historia de mi familia]]></category>
		<category><![CDATA[Lee Isaac Chung]]></category>
		<category><![CDATA[Min Jin Lee]]></category>
		<category><![CDATA[Novela surcoreana]]></category>
		<category><![CDATA[Otredad]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Deconstruyendo la otredad #27, una columna de Beli Delgado Pachinko es una novela escrita por...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Deconstruyendo la otredad #27, una columna de Beli Delgado</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<p><em>Pachinko</em> es una novela escrita por Min Jin Lee, traducida al español por la editorial Quaterni España (2018, Edición digital, 697 pp.). En ella se narra la historia de una familia coreana durante cuatro generaciones en el contexto inestable de —antes y durante— la segunda guerra mundial, posteriormente el desmembramiento de Corea y el forjamiento eventual del estatus de Japón, Estados Unidos y China.&nbsp;</p>



<p>En esta novela se cuenta la historia de Sunja, a quien después de quedar embarazada de un hombre imposible, le queda un sólo camino a lado del benevolente Isak, con quien se casa. Sin embargo, Isak va en búsqueda de un ambiente distinto y de mayor calidez climática debido a su condición de salud frágil. Por ello, se ven en la necesidad de abandonar Corea, y se mudan a Japón en donde se enfrentan a varias situaciones trágicas.</p>



<p>El ser humano en sociedad es político, y en temporadas tan críticas todo apunta a la noción de nación, legalidad y capitalismo, en este panorama se forja la narración de <em>Pachinko</em>. La familia de Sunja es inmigrante, sus hijos terminan siéndolo también, se sitúan en un Japón inestable, a veces temeroso y a la defensiva, algunas veces un poco más amable. No obstante, sufren todo aquello que un migrante sigue padeciendo hoy día: lastima, desprecio, injusticias de varios tipos y niveles.</p>



<p>Al final, de los dos hijos de Sunja: Mozasu y Noa, sólo Mozasu vivirá y verá el sufrimiento de su hijo al enfrentar acusaciones falsas, que indiscutiblemente se deben a su condición de ascendencia coreana y al prejuicio que se tiene del oficio de Mozasu. Por otro lado, Noa mentirá con respecto a su nacionalidad y origen familiar, cuando no pueda seguir con ello, pensará que lo único que le queda es desvanecerse.</p>



<p>Lo trágico permea cada etapa de las generaciones, pero también se remarca el amor, esfuerzo y esperanza de los personajes, quienes naturalmente logran que nos unamos a su dolor.</p>



<p>La migración es un tema recurrente, existen muchos aspectos a comentar con respecto al movimiento, las causas y los efectos que tienen para las personas y para las naciones. Así como en Pachinko, en <em>Minari: Historia de mi familia </em>(2020) película dirigida por Lee Isaac Chung,  seguimos la historia de unos inmigrantes coreanos, contamos con la aparición de tres generaciones. El filme enmarca a un matrimonio coreano —con dos hijos— que se muda a Arkansas, Estados Unidos. El marido quiere tener un huerto propio, la prisa lo hace tomar grandes riesgos, lo que a su vez lo lleva a tener mayor frustración con su oficio —sexador de pollos—. Poco a poco, el sueño comienza a desgastarse. La desesperación se eleva y todo se complica cada vez más.  </p>



<p>Los hijos del matrimonio sufren el choque cultural, la pérdida y confusión de la noción de su identidad, además de la discriminación por eso mismo. Esto se ve más nítido cuando la abuela se muda con ellos para intentar ayudarles en el hogar. No obstante, este auxilio en algún punto se convierte en un peso.</p>



<p>La abuela es acusada de apestar a <em>kimchi,</em> también de no ser el ideal americano de “abuela”, debido a esto sufre discriminación en el hogar de su hija por parte de sus nietos que han crecido ya en Estados Unidos. Y ellos a su vez sufren discriminación por “no ser estadounidenses”.</p>



<p>En <em>Pachinko</em> los personajes son extranjeros en Japón y en <em>Minari </em>lo son en Estados Unidos. En ambas historias sufren carencias económicas pero padecen todo tipo de agresiones por su condición de inmigrantes. Además, se encuentran en la constante y tortuosa lucha de buscar un futuro un poco más digno y estable, atravesado por demasiados obstáculos injustificados, radicales y crueles.&nbsp;</p>



<p>Los personajes de ambas historias se convierten en otredades “voluntariamente”, debido a que buscan un lugar mejor por razones variadas —sin embargo, siempre está el cuestionamiento de si ellos buscan una vida mejor o si las circunstancias los obligan a moverse aunque vayan a lugares que no les brindan buen recibimiento y ellos lo sepan de antemano—. La urgencia del movimiento en calidad de inmigrante, dista mucho de la condición de viajero/turista. Y es muy trágico como aquellos que se ven forzados a moverse deben soportar lo que un turista no. Todo, debido a los soportes económicos de los que difieren.</p>



<p>Moverse para convertirse en otredad en calidad de inmigrante es de los desplazamientos más tristes, al menos al principio. Debido a que aunque las generaciones fluyan, la discriminación persevera, lo que lleva a mantener estructuras nacionalistas distintivas radicales que destacan a los extranjeros de mala manera, esto lleva a mantener la vulnerabilidad del inmigrante que se forja como una otredad extranjera.</p>
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		<title>She wolf  I: Virginia Woolf como otredad  &#124; Deconstruyendo la otredad #26</title>
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		<dc:creator><![CDATA[josenatsuhara]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Jan 2022 00:59:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Deconstruyendo la otredad]]></category>
		<category><![CDATA[Beli Delgado]]></category>
		<category><![CDATA[Virginia Wolf]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Deconstruyendo la otredad #26, una columna de Beli Delgado And this is where we were,When...</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Deconstruyendo la otredad #26, una columna de Beli Delgado</strong></p>



<hr class="wp-block-separator is-style-wide"/>



<div style="height:43px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right" style="font-size:16px"><em>And this is where we were,<br>When I showed you the dark,<br>Inside of me, in spite of me<br>On a bench in the park<br>You said to me<br>This is not you</em> <br>“Light House”, Future Islands</p>



<div style="height:43px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p>Virgina Woolf escribió cabalmente. Aunque no he terminado de leer toda su obra y debo reconocer que algunas veces, su narrativa casi pintada me llevó a tomar más descansos de los que esperaba, desde mi perspectiva, es admirable por la diversidad de sus aportaciones. En principio, debemos hablar del discurso formal literario dada su experimentación con el espacio, el tiempo y el flujo de la consciencia; por otro lado, está la luz arrojada sobre las cuestiones sociales, políticas, culturales e ideológicas que pone sobre la mesa, siempre desvelando como flujo de agua, a veces como marea alta y oscura, otras como remolino impasible y algunas veces más como flujo constante y cristalino.</p>



<p>Adeline Virginia Stephen nació el 25 de enero de 1882; su cuerpo fue hallado en 1941, tras su suicidio. Fue hija del segundo matrimonio de sus padres. Su madre Julia Stephen tuvo en su matrimonio previo tres hijos: George, Stella y Gerald Duckworth; y su padre, Leslie Stephen tuvo una hija: Laura Makepeace Stephen. De su matrimonio juntos nacieron Vanessa, Thoby, Adrián y Virginia Stephen.</p>



<p>El seno de la casa de Leslie Stephen —como historiador, ensayista y editor—, logró que Virginia y Vanessa contaran con una educación completa, gracias a su extensa biblioteca; pese a que no fueron enviadas a la Universidad como sus hermanos, debido a que era más conveniente su educación en casa, ya que estaban destinadas al cuidado de sus padres en la vejez. No obstante, en virtud de las características académicas de su padre, se podría decir que desde antes del Círculo de Bloomsbury, Virginia sabía cómo funcionaban los intercambios de pensamiento en sociedades literarias.</p>



<p>El Círculo de Bloomsbury es bien conocido por ser el cobijo de personas importantes en el mundo de las letras y de las humanidades en los momentos tempestuosos de entreguerras, que van desde John Maynard Keynes, Bertrand Russell, Ludwig Wittgenstein hasta T. S. Eliot y Emmeline Pankhurst, entre otros.&nbsp;</p>



<p>Ahora bien, me gustaría hablar de Virginia de una manera más informal y por supuesto como variante: una otredad. Por ello parto desde su postura como mujer escritora y de su condición de trastorno bipolar con fases de depresión severa. Parece que uno de sus primeros momentos de depresión surgió tras la muerte de su madre —cuando Virginia tenía 13 años—, seguida de la muerte de su media hermana Stella, dos años después. Todo implica inestabilidad.</p>



<p>Su infancia fue borrascosa, su media hermana Laura fue ingresada a un psiquiátrico, aunando esta situación a las muertes de familiares directos, se crea un panorama difícil. Woolf tuvo que lidiar con la depresión bastante tiempo. Adrián, su hermano, en sus años de adultez como psiquiatra, la ayudó en sus temporadas críticas. No obstante, Virginia puso fin a su vida en un cuerpo de agua —elemento que permea no solo como paisaje, sino también símbolo e incluso como descripción de su estilo literario—.   </p>



<p>Virginia Woolf padeció un camino complicado sosteniendo su trastorno bipolar, me parece que se ha romantizado demasiado ese hecho, que además no basta para “justificar” la majestuosidad de su obra y que se nota agresivo y doloroso. La salud de Virginia tendría que significar más, en su calidad como persona. Pese a tener mucha crítica como supuesta antisemita —incluso pese a que Leonard Woolf era judío— y como clasista — con todo y su vuelta de rueda, posicionamiento y evidencia de las jerarquías sociales y económicas mostradas en sus novelas—; Virginia Woolf se esforzó en exponer sus ideas y en denunciar como mejor podía: con su escritura ensayística, narrativa y poética.</p>



<p>Woolf fue una escritora muy importante para la novela moderna y para el feminismo abierto a la deconstrucción de lo binario. Virginia no es su trastorno ni su sexo —aunque sí son matices que la componen— pero es bueno que hablemos de su obra con su contexto particular de creación. No obstante, considero que también se debe hablar más de Virginia sin tempestad, de la mujer que podía, sabía y quería amar, de la que escribió <em>“Orlando” </em>(1928), un libro divertido que dinamiza entre carisma y reflexión densa, título maravilloso por su gracia.</p>



<p>Me parece que en su natalicio es importante recordarla por su fortaleza, pluralidad, alegría e inteligencia; es probable que acercándonos de esta manera, su escritura sea capaz de comunicarnos otras cosas. Virginia Woolf es una forma de ver la otredad como una pluralidad humana por naturaleza.</p>



<p>Virginia, gracias por el consuelo. ¡Feliz cumpleaños!</p>
<p>La entrada <a href="https://triadaprimate.org/she-wolf-i-virginia-woolf-como-otredad-deconstruyendo-la-otredad-26/">She wolf  I: Virginia Woolf como otredad  | Deconstruyendo la otredad #26</a> se publicó primero en <a href="https://triadaprimate.org">Tríada Primate</a>.</p>
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