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8 poemas de ALEJANDRO VOLTA (México) | PR1MERA LÍNEA: Catálogo Curado de Poesía Internacional

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8 poemas de ALEJANDRO VOLTA. #Poesía Mexicana
PR1MERA LÍNEA: Catálogo Curado de Poesía Internacional


CAFE Y MONOPOLIO

Amanece, el sol recién despierta
y ya busca el hormigón entre mis tenis,
la tristeza incrustada por años
repitiendo y repitiendo una rutina
de catorce horas de ciudad.

Trato de sacudir de los ojos
este vacío incrustado,
los adioses por la distancia al ser:
                                                     padre, 
                                                     hermano,
                                                     hijo.

Pero el tiempo me recuerda
lo insuficiente de la vida
para una urbe enmarañada en el cabello,
en las cobijas cuando encuentran
el luto de siete a diez,
en un desayuno con olor a esmog,
a tribulaciones de gente apurada,
a quince minutos diluidos en el yugo
de un café de monopolio.

Y aquí estoy:
a otros quince minutos
de desbaratar otra vez mi cuerpo
en varias horas de abulia,
en este vacío de espíritu
atrapado en el recipiente
de estas letras.

UN MEJOR LUGAR

A lo lejos se ve lo cerca que estoy de colapsar
me esfuerzo en sonreír
no se vayan a preocupar por mí.
GASTÓN ESPINOSA. LA MARCHA DE LOS TRISTES.

Qué voy a legar a mis hijos,
para el momento en que no esté aquí:

la memoria de los amores perdidos,
para decirles que todo va a estar bien,
que las lágrimas y el dolor se vuelven
parte de la osamenta diaria,
un racimo de neuronas con todas las anotaciones de los libros
y artículos innecesarios que me gustan,
un diccionario de mi jerga para que la gente no entienda
lo que dicen, para volverlos inolvidables
y mi esencia se vuelva perpetua,
mis descuidados tímpanos
repletos de todas las curiosidades de la música
que me fue heredada y que los años me fueron sumando,
la niebla de mis ojos
para que sepan que la vida es un pestañeo
que puede terminar si lo cotidiano invade.

Hay tanto por qué seguir aquí,
el mundo no es un mejor lugar mí
,
pero si algún día llego a faltar,
que recuerden este amor
que nunca termina.
                                                   Todo va a estar bien
                                                   todo va a estar bien.

PARADOJA

¿Cómo se sujeta al amor sí es algo inasible?
Si no deja otra cosa que no sea vacío,
la falta de algo que jamás va a completarse,
como esa pieza del rompecabezas
que se pierde en el universo de la sala.

¿Cómo te despides de alguien si siempre estuvo marchándose?
Si los brazos no fueron suficientes
para mancillar el pasado,
para diluir la ansiedad
que se posa en un dije al fondo de la habitación.

¿Cómo ahuyentas a los fantasmas, si son tan tangibles como el dolor?
Si las canciones hablan de un tiempo que no deja de estar suspendido,
si las calles y las madrugadas tienen ya guardados los pasos
de un amor que jamás me pertenece.

¿Cómo se alimenta el olvido cuando la memoria jamás flaquea?
y se resiste a la rabia de los amores que se vuelven pasarela con las horas,
si la palabra se hizo sentencia
y ahora los labios no saben de odio,
y las pupilas se empecinan
en ser un otoño perpetuo.

Y entonces marcharse es una paradoja
que te mantiene atrapado
entre lo que punza
y las ganas de seguir cayendo.

IX. EL ERMITAÑO

Los astros me persiguen,
son hormigas que resplandecen bajo mis pies
y me guían al excéntrico humo que nace de un copal.

Son clarividencia
incrustada en caracoles
y un tapiz de cuero,
que dicen soy hijo único del sol,
de un sendero de pasos infinitos,
de las estrellas y la inmensidad del cielo.

Siempre en dirección a la palabra,
entre puertas que se abren a todos lados,
al umbral de la introspección,
del saber de uno mismo
para llegar al otro.

Y devolver el signo favorable del tiempo,
del nudo que nace de la incertidumbre
por un sueño destruido.

Soy la certeza que se clava
en la memoria del otro
y sobrevive.

APAGA LAS LUCES

I

Nací en el abrazo frío de la ciudad,
entre el cobijo artificial de las luces
y el destello tornasol de las mañanas,
con el arrebato matutino de las bestias motrices
y el canto de diez mil millones de almas en desgracia.

Soy un sol a cuatro paredes
sobre mi trago de olvido,
desarticulo de a poco el sabor
añejo de la comida,
vuelvo vago su recuerdo.

Soy engendro de nadie,
pira de thiner que se amortaja en la boca,
costal de golpes y escupitajos,
desprecio incrustado en la mirada de alguien.

II

Quisiera no sentirme de humo,
pero no conozco otras formas
ni otros estados de la materia.

La belleza que ven los demás en el alba,
yo la traduzco en el deceso mortecino de mis camaradas
o en el reflejo vencido de mis iguales.

Intento limpiar el despojo de mi tristeza,
pero me resulta complicado
el vestirme,
el respirar
o el salir del montón de papel que soy .

III

Me resulta todo tan difuso,
me siento más cómodo
cuando apago las luces de mi conciencia
y me arrojo una vez más
al bocado incandescente de la muerte.

CIUDAD OLVIDO

Viene una borrasca a traspapelar los recuerdos,
a desintegrar esta hondonada,
a barrer con todo lo aprendido.

Ya no sé cómo vestirme
ni qué es comer o respirar,
los espejos me devuelven
un rostro que no conozco,
ya no sé ubicarme,
todas las calles parecen un riel infinito.

Días de cinematógrafo
se repiten cada doce vueltas al sol,
el tránsito de años en la mirada
se me desaparece,
se me pierde la identidad,
se me extravía en otro viaje a la luna.

Tomo una plegaria
para lo que sea que esté
por encima de mí,
le ruego me saque de esta perdición,
de esta amnesia que me asfalta el pensamiento,
de este morir en lo incierto,
le ruego me desentuma las neuronas
para poder reconocerme de nuevo.

Estoy varado en la efervescencia
de una ciudad que me abandona,
que me desvalida hacia la nada,
me deja en ceros
para recordarme que es ahí donde
termina la existencia
y comienza en regresión un tiempo roto.

DESDE LA ESQUINA DEL ALMA UN MEJOR LUGAR

No me robó el amor
yo se lo regalé el primer día cuando la vi desde la calle…
No importa que me haya robado la muerte
o porque desde que la vi por primera vez
y me temblaron los tenis.
II. XHEVDET BAJRAJ..

I

Entre golpes de luz,
te miro esquivar la triste aura
de una ciudad que pierde sus tonalidades folclor
para revestirse de luto,
apatía,
o desinterés.

Llegas acompasada
y sé que no robas mi amor,
te lo regalé el primer día,
cuando te vi desde la calle

remendando el extravío
que se colaba entre nosotros.

II

Te siento real
en la coyuntura de mi mente,
en los relámpagos que nacen
de tu boca,
en la conversión del día,
en el celeste reflejo de tus pupilas.

Me tiemblan desde los tenis
hasta la esquina del alma,
toda opción de duda muere
en el eco de tu voz,
en el ritmo suave
que encuentro cada día a tu lado.

III

Me colmo de alegría entre tus brazos,
y esta temporada triste
que tengo dentro
se detiene,
no importa que me haya robado la muerte
la resonancia de mis poros,
la articulación verbal
o la congruencia motriz,
es el azúcar de tu piel,
el aliento de vida
que se me incrusta
en la médula de la memoria.

CONVERGENCIA

Cuando la alborada aparece
y la luz del abandono deja mis noches,
enlazas al sueño, la ruta perfecta
para llegar al polvo de luz en tus pupilas,
al cálido arropo en la brasa de tu latir,
a la cuenta regresiva que se traza
de punto a
a punto b.

Proyección holográfica
de pasos por donde
el mundo deambula,
dejando un halo
fluorescente que despabila
la visión distorsionada de mis ojos.

Me llevas al puerto origen
en que convergen las formas
del ser,
como quien se acerca
al límite de la vida
y transforma a la lluvia
en vectores que acarician la piel,
en silencios que apenas son un soplo
de lo que la vida avecina,
al momento de comenzar.


Alejandro Volta

Ha publicado en las ediciones II, III, V, III Neza y XXXI del Taller de Creación Literaria En El Borde, en Colectivo Fanzine, Revista Literaria Factum, Revista Innombrable, Revista Poetomanos, Fanzine Verso Lunero, en las antologías Jauría compilación de versos afilados de la editorial Destos deme dos, en la sexta generación de Nuevas miradas CDMX de la editorial Placa, en la cuarta generación de nido de poesía de la editorial LibrObjeto y en X de la editorial Taller de Creación Literaria En el Borde. Cuenta con la publicación de la plaquette A contraluz, los libros En medio de la callada noche y En la esquina del alma. Ha participado en varias lecturas realizadas en diversos espacios del país. Participó en las ediciones XII, XIII, XIV y XVI de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo, así como en la XXXVII Feria del Libro del Palacio de Minería y en la XXVII Feria Nacional del Libro de León.

Alterna sus profesiones y da rienda suelta a la vida, pues es un fiel creyente de que, aunque el camino no sea sencillo, hay siempre un universo que le reanima para seguir adelante.

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