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El legado bloody-valentinesco: Trementina | Miscelánea WAV #10

8 minutos de lectura

Miscelánea WAV #10, una columna de Enrique Chávez


Hablar de shoegaze es hablar irremediablemente de My Bloody Valentine. Es una banda obligatoria, la neta, pero con justa razón. Quién diría que cuatro morros irlandeses que se la pasaban mirando al suelo (a sus pedales) mientras ejecutaban en vivo crearían uno de los movimientos más antropomorfos, deleitables y rompemadres de la historia de la música. Hablar de MBV (abreviándolo para fines lúdicos) no sólo es referirnos a un tipo de música en específico o a su expresión física-sonora, sino a una figura mítica que recae en la trayectoria personal de sus integrantes y de un hito mediático que descansa en la crudeza y silencio de la agrupación como tal. Creo que una de las cosas que más se espera todos los años es que el cabrón de Kevin Shields (vocalista de MBV) por fin revele un nuevo álbum de la banda, y decir esto ya es hablar de pesos pesados en la industria musical y de un letargo interminable que ya lleva 8 años de retraso.

Muchos dicen que Slowdive, la “competencia” natural de los MBV, tiene mejores cosas en cuanto a sonido y estructura, incluso en producción, pero hay que ser sinceros y decir que nadie ha hecho tanta escuelita como lo hicieron en su momento los Valentine. Tampoco hay que hacerle el feo a los compas británicos; Souvlaki[1] es el otro extremo del shoegaze noventero y merece nuestro amor incondicional por esos coches estéticos que se da con el Loveless[2] de MVB. Los 90s fueron el inicio de una mutación irreverente y bizarra que llevaría a la distorsión y el maullido a otros niveles, y eso sí que se lo debemos a la banda irlandesa.

Es difícil explicarles cómo es el shoegaze de My Bloody Valentine porque neta que tienen que escucharlo para entenderle. Los memes dicen que suena a aspiradoras rugiendo (cosa que es cierta), y creo que ese es el ejemplo más certero para que entiendan por dónde va la creación sonora de la banda: ruido, inmersión e intuición en sus más altos niveles. Ya cuando lo has topado por mucho tiempo te das cuenta de que todos esos desmadres suenan a “shoegaze”, literalmente; no hay forma de describirlo o conceptualizarlo fuera de eso. Algo que sí podemos sacar en limpio, a diferencia de la multitud de efectos que utiliza la banda en sus rolas más cabronas, es que siempre encontraremos esa combinación del trémolo (la palanquita del puente de la guitarra) y el overdrive/reverb, dando como resultado un sonido malvibroso y muy característico en este tipo de shoegaze.

Una cosa curiosa es que el género no es tan popular como uno piensa. Sí, todos conocen a Slowdive y a MVB, pero creo que serían las bandas más top de este rollo. El shoegaze sigue siendo una vertiente del indie rock poco conocida, explorada o analizada fuera de algunos círculos selectos, y aun así tenemos un gran número de bandotas, proyectazos y artistas que emergen y convergen en este género para lanzarse al mercado sonoro. Para más info tópense el video de Víctor en Music Radar Clan[3]; ahí viene mejor explicado todo este desmadre del anonimato shoegaze.

Ahora, con todos los relajos de la era digital y la música globalizada, ya tenemos una infinidad de bandas, vertientes, post-abismos y demencias que rodean al género shoegaze como si fuera una granja de hormigas. Esto es normal y está muy chido porque nos deja entrever cómo es la composición-evolución de un género relativamente “nuevo”, llegando a alcanzar un chingo de sub-categorías para idealizar los experimentos ambientales y distorsionados de sus creyentes y practicantes. Ya estamos en tal punto de su historia que incluso ya se habla de un post-shoegaze desde algunos medios especializados. Todo el mundo apunta hacia Nothing como los precursores de este rollo, pero en lo personal yo pienso que esa categoría de “post” ya está desde hace varios años con el surgimiento de bandas tipo Ovlov o Pardoner, incluso Hum, pero esa es otra historia…

Sin embargo, para mí hay dos bandas que han seguido un camino “purista” en cuanto a la creación de shoegaze al estilo bloody-valentinesco (no sé por qué me suena a Castlevania): Fleeting Joys y Trementina. De esta última vamos a hablar hoy, pero quisiera detenerme un poquito para recomendarles, de paso, a los cabrones californianos de Fleeting Joys. No mamar, parecen una copia descarada de Kevin Shields y de toda la banda en general. Traen los mismos elementos, voces, peaks, distorsiones, etc., y esta fórmula no puede fallarles. Tan sólo escuchen la primera rola de su álbum Despondent Transponder[4] (2006), The Breakup, y díganme si no es un homenaje exactito a alguna rola del Tremolo[5] o del último álbum de los Valentine, MVB[6] (2013). Joyita, joyita, joyita que deben toparse obligatoriamente.

Ahora sí, vamos a lo que nos concierne. Es una cosa chingonsísima decir que Trementina es una banda latinoamericana (chilena, para ser exactos) que está bien metida en el shoegaze ácido tipo MVB y que aparte le sale increíble. Pasa lo mismo que con los Fleeting Joys: tienen lo mismito, pero el sonido de Trementina está configurado desde cierta perspectiva brillante, etérea y reluciente que genera sus propios méritos. Con Trementina ya tenemos variantes y descensos que suenan mucho mejor armados para la estética shoegaze noventera, y eso hay que agradecerles y celebrarles muchísimo. Guitarras oníricas, bajos viscerales, voces anacrónicas, batacas incorpóreas y una vibra muy “antinatural” son elementos que definen cómo Trementina se avienta a las mareas de un shoegaze más caótico e inmersivo.

Integrada por Lucas Martinic, Vanessa Cea, Cristóbal Ortíz y Andrés, Trementina es una banda curiosa y enérgica en diversos aspectos. Si bien su música presenta una fórmula típica del género, Trementina no es una banda estancada en estos desmadres del shoegaze purista. Su último álbum, 810[7] (2017), ya se mete en otros sonidos más ligados al noise pop, el synth pop y el bedroom pop, dándole un toque poquito más fresco y variado a las experimentaciones de la banda y traspasando una barrera que muchas veces pareciera caer en la repetición y el aburrimiento.

Por todo esto, yo quisiera recomendarles su álbum más shoegaze de todos: Almost Reach The Sun[8] (2014), que también está representado por su hermanito apócrifo Brilliant Noise (2015). Digo que es su hermanito porque tienen casi las mismas rolas o agregan una que otra nueva, pero en esencia es el mismo álbum (creo, perdón si la cago por ver el Bandcamp). Todavía el verguísima SPD[9] (2015) arroja grandes rolas con las que podemos meternos al sonido de la banda, pero en general Trementina tiene álbumes que se convierten en joyitas instantáneas para disfrutar y derretirse.

Es muy difícil encontrar una banda de shoegaze que no suene a “lo mismo de siempre”, y Trementina logra ascender varios peldaños más arriba con ayuda de una estética sutil y movidona. Aquí ya comienza a entreverse ese rollo “post-shoegaze” dentro su sonido, desarrollando paisajes más densos que no necesariamente se van hacia una distorsión más punzante o catalizadora. Todo lo contrario: el sonido de la banda es encantador e incluso podríamos decir que es “romántico”. Agregarle un color sería lo más ajustado para describir sus características: colores tenues, cósmicos y deleitables, lo mejor para andar bien metidos en un placer hipnótico y lisérgico.

Almost Reach The Sun se convierte desde el principio en un álbum atractivo que engloba todas las cualidades de la banda chilena y de este tipo de shoegaze. Rolas como Hazy Youth, Makes Me Thing, Lazy Lovers, Brilliant Noise y Kisses In Your Eyes me parecen de las mejores piezas para entender los motivos del por qué la banda se mete a experimentar con el declive de las guitarras, la dulzura de la voz, la solemnidad del bajo y la arritmia de la bataca. Aunque el paisaje sí pudiera acercarse a un dreamgaze/dreampop muy etéreo, con esos toques de luminosidad intangible en cada rola, no deja de sentirse esa vibra netamente shoegaze donde cada instrumento es ruidoso y complaciente desde su trinchera. Todo el álbum está rodeado de un magnetismo ácido donde la distorsión y los ritmos eclosionan en diferentes puntos, permitiendo que cada rola se sienta independiente y la vez arraigada a un mismo núcleo.

Si hubiera una rola de MVB para encontrarnos con el camino directo hacia Trementina, en definitiva sería Honey Power. La banda chilena encuentra sus formas en la estructura de esta rola: por una parte, utilizan acordes poderosos y telúricos que te dejan estancado en las mareas de cada rola, y por otra, outros y silencios-pausas minimalistas donde el ambiente juega con lo inefable y lo efímero. Nada mejor que combinar estos dos elementos para aventarse un shoegaze macizo y atrevido. Arrojarnos al vacío y reencontrarnos en cada uno de estos elementos es la mejor forma de experimentar el sonido de Trementina y sus múltiples arrebatos de felicidad, picazón o lucidez.  

Aunque el shoegaze de la banda me recuerde muchísimo a esas experimentaciones bloody-valentinescas, no deja de sentirse como un aire fresco y tranquilizador por su propia cuenta. Los momentos de declive y nostalgia se ven contrastados con momentos de tensión-gracia sonora, y eso para mí es lo mejor de Trementina. Volver a esos momentos de crudeza y corrosión shoegaze de la vieja escuela, sumándole varios paisajes pseudo oníricos y psicodélicos, siempre cae bien para darle un respiro a las mismas bandas de sonidos más pesados e insistentes. Trementina queda como uno de esos proyectos medio ocultos dentro de la escena shoegaze latinoamericana, pero no por eso deja de ser impresionante y superior a chingos de proyectos también metidos en estos relajos neo-noventeros. Trementina tiene algo diferente, y descubrirlo ya es tarea de todos ustedes. Si les laten los moods suaves y los horizontes despreocupados, les va a gustar esta bandota. Ahí lo tienen: Trementina, los MVB más brillantes y macizos de Valdivia, Chile.


[1] Souvlaki – Slowdive https://open.spotify.com/album/4i21O3uVh5palcfFhCjlT7?si=dbUqoCGVRj2va9e4Bj73Zw
[2] Loveless – My Bloody Valentine https://www.youtube.com/watch?v=aW3c0SktbgI
[3] La generación perdida del indie: shoegaze https://www.youtube.com/watch?v=kbiXssvv3aE
[4] Despondent Transponder – Fleeting Joy https://fleetingjoys1.bandcamp.com/album/despondent-transponder
[5] Tremolo – My Bloody Valentine https://www.youtube.com/watch?v=w7-llAFh7h0
[6] MBV – My Bloody Valentine https://www.youtube.com/watch?v=FAWl6YeCN_w
[7] 810 – Trementina https://trementina.bandcamp.com/album/810
[8] Almost Reach The Sun – Trementina https://trementina.bandcamp.com/album/almost-reach-the-sun
[9] SPD – Trementina https://trementina.bandcamp.com/album/spd

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