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One Piece: La trascendencia a través de la muerte | Versailles Anime #16

8 minutos de lectura

Versailles Anime #16, una columna de Francisco Maldonado


Este artículo contiene SPOILERS acerca de la trama de One Piece, no revelan demasiado ni te arruinan la experiencia, pero la advertencia no está de más.

Como había mencionado en la columna anterior y en la del top, con One Piece iniciaré un análisis detallado de cada anime, buscando abarcar los aspectos que a mi parecer son importantes dentro del lore de cada serie. Normalmente busco analizar lo más detallado y resumido posible cada serie, pero siento que omito cosas y otras quedan muy por encima. Espero esta serie les guste y podamos reflexionar juntos acerca de cada anime, así como de cada perspectiva, valor, enseñanza e ideología que estas series nos vayan dejando.

Desde el momento que el ser humano es consciente de su propia existencia, hemos afrontado una pregunta que sacude nuestros pensamientos e influye en nuestras acciones:

¿Qué es la muerte y qué nos espera en nuestro encuentro con ella?

Es curioso notar cómo dentro de la variedad de temas que toca la filosofía, la muerte se ha agotado dentro del pensamiento, parecería que ya se ha puesto sobre la mesa todas las posibles respuestas. Hay quienes por un lado niegan la inmortalidad del alma y otros tantos que creen en su existencia y prevalencia. Pero, ¿qué nos habla Oda acerca de la muerte? ¿Desde qué perspectiva se aborda la muerte en One Piece? Seguramente en algún punto de la vida escuchaste esta frase: “antes de morir debes sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. Más allá de las convenciones sociales y lo que la modernidad puede decir acerca de este enunciado, esta especie de consejo apunta a la trascendencia del individuo. En la serie vemos reflejado esto por primera vez en la muerte del Dr. Hiriluk, podemos decir que Chopper es un árbol, Hiriluk lo sembró, le dio abono y lo cuidó para que algún día, cuando él ya no estuviese, se transformara en un grande y fuerte roble, es decir, está trascendiendo a través de un acto de amor.

Schopenhauer sostenía que la muerte solo nos quitaba la individualidad, porque hablando ya de una definición más biológica, al ser enterrados el cuerpo se descompone y pasa a ser el abono de la tierra, aunque ya no estemos presentes como individuos, la vida seguirá transitando a través de nosotros. Hiriluk no está, pero su vida sigue transitando en este mundo a través de Chopper. Él es su hijo, no en relación a la línea de sangre, sino más bien al ser alguien que tendrá sus recuerdos y la experiencia de qué tanto influyó en su vida. Un hijo puede ser a quien le enseñaste tus valores y le brindaste tu amor. Chopper es un libro, en la trascendencia de las ideas, pensamientos, sentimientos y creencias. Platón nos planteaba el concepto del mundo de las ideas, si nosotros plasmamos nuestro pensamiento en un libro, este puede sobrevivir y nosotros a través de él, es decir, en este mismo momento Platón está vivo en el mundo de las ideas. El sujeto no vive, pero su idea sí.

Estos tres actos de trascendencia implican o dan a entender que la muerte no tiene por qué ser algo temible, porque no es el final. La trascendencia significa existir más allá de los límites de mi propio cuerpo, porque en realidad la verdadera muerte está marcada por el olvido. El Dr. Hiriluk nunca morirá, ya que sus sueños y sus voluntad tampoco lo harán, porque Chopper nunca lo olvidará. Y seguramente Chopper será igual de trascendente que él, porque los sueños de las personas nunca mueren. Y es que, si nos ponemos a pensar, toda la era de los piratas, toda la historia que conocemos de One Piece se desarrolla a través del legado de un solo hombre que en realidad nunca murió. Sócrates decía que:

…Quien le tiene miedo a la muerte es un ignorante. El temor a la muerte, no es otra cosa que considerarse sabio sin serlo, ya que es creer saber sobre aquello que no se sabe. Quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo la teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males. Despreciable más aún es aquel que comete una injusticia para intentar evitarla, se estaría cometiendo un mal por algo que no se sabe si siquiera es un bien…

En One Piece los personajes mueren sonriendo, abrazan la muerte porque no tienen nada a qué temer, Roger no murió en aquella plataforma, porque él tenía un objetivo, algo que pudo descubrir en la recta final de su travesía y que no iba a permitir que una enfermedad le impidiese compartirla con el mundo. Los sueños de un hombre nunca mueren, porque estos son más grandes que el mismo individuo. Todo se reduce al mismo tema, la muerte nunca es el final, porque hay algo detrás mucho mayor que todos los individuos, los ideales y las voluntades. No importa si alguien muere, porque el sueño se seguirá transmitiendo. Esta es la esencia del famoso paso de antorcha, de la voluntad de fuego, de aquellos personajes que creen de manera innata que existe algo en juego más grande que sus propias vidas; de aquel chico del East Blue que dijo las mismas palabras que Goldie Roger sin siquiera coincidir en la misma era. Es la esencia de aquellas personas que creen en esta voluntad más que en su propia vida. Creo que es por esto que en esta historia algunos personajes sonríen al morir, porque no se arrepienten de lo que eligieron, porque lo que importa no es el individuo sino la humanidad, lo colectivo, los nakamas. Así como hay personas que heredaron la voluntad de Roger, habrá otros que hereden la voluntad de Ace, aunque se haya erradicado su linaje, eso no extinguirá la llama de su voluntad, ni la de Tom, Kuina, Bell-mère, Rosinante o Hiriluk, todos murieron por y para alguien con quien no compartían linaje, los adoptaron como un hijo espiritual, porque para Oda, la familia va más allá de los lazos de sangre. Cada uno de ellos pasó y confió una voluntad, un sueño y depositaron su fe en la humanidad de las personas que amaron. Todos pasaron la antorcha.

Pero, ¿qué pasa si la muerte no llega? O si ya somos capaces de ver a la muerte como un problema al cual vencer, ¿qué pasaría con las próximas generaciones, las pararíamos? ¿evitaríamos que suban y que tomen el control? Los pocos que venzan a la muerte, ¿escribirán la historia a su antojo? Es más que evidente cómo a lo largo de la historia el hombre siempre ha perseguido la inmortalidad, y hoy en el siglo XXI, la ciencia te muestra indicios de que puede ser algo posible. En este caso Oda hace un paralelismo a aquella horrible ambición de aquellos hombres que quieren vencer a la muerte, ya que sería la prevalencia del individuo por sobre el mundo y por sobre la humanidad como gran colectivo. Puede que nos guste mucho o poco, pero nosotros somos lo que somos por nuestro antepasados, por sus esfuerzos, por sus aspiraciones, por sus voluntades. La inmortalidad propone una sociedad regida por unos pocos que buscan estar por la eternidad en el poder, de personas que no quieren compartir nada con los demás y que adoran tanto su individualidad como si de un dios se tratase. Aquellas personas nunca se convertirán el hombre que Goldie Roger buscaba, porque están totalmente consumidas por el hedonismo. Y aquél último hombre del que hablaba Nietzsche, aquel ser despreciable que sustituye a Dios por su comodidad, que ya no es capaz de despreciarse a si mismo y cree que ha inventado la felicidad, la fortuna y la dicha; un hombre que, sin Dios, tiene una vida carente de sentido y representa en sí mismo la ruina de la civilización.

La narrativa de Oda es muy buena y se siente natural. Pocas veces es explícito en sus diálogos, ya que le gusta que la serie hable por sí misma y que el espectador interprete todo de manera progresiva, se sabe que los “D” son los enemigos naturales de los dioses, una frase que recién leemos alrededor del capítulo 700 del manga y que en realidad ha sido tallada con un gran simbolismo desde Skypiea, donde el chico con una “D” en su nombre, se enfrenta al autoproclamado dios Enel, alguien de una absurda omnipresencia que abusa de su poder para controlar a los ciudadanos y que por cosas de la propia naturaleza, Luffy se termina convirtiendo en su enemigo natural.

Por todo esto, es que tal vez One Piece es una de las obras con las escenas más memorables del mundo shounen. Toda línea de diálogo tiene mucho trabajo y trasfondo, la serie no habla si no es necesario y disfruta de dejar todo a tu interpretación, para que cuando conectes con las escenas que Oda había previsto, estas sean realmente importantes, tanto para los personajes como para ti. El filósofo es alguien que ya está entrenado o preparado para recibir a la muerte, pero ¿se puede estar igual de preparado para recibir la muerte de los demás? La muerte de una persona que ha formado parte de mi vida y de mi yo, termina siendo más dramática que la desaparición de mi yo completo. Luffy no le teme a la muerte, pero si le teme a transitar una vida sin la compañía de las personas que le importan, porque la muerte también tiene un impacto en los personajes; tal vez por eso es que vemos pocas muertes en la obra, ya que cada una de ellas tiene una razón de ser. Goldie Roger se entregó solo porque él debía morir, no habría soportado que sus camaradas tuviesen el mismo destino que él, porque, no era necesario, no era su destino.

La complejidad de One Piece con respecto a las muertes es llamativa, y seguramente hay cosas que pasé por alto. Pero lo que me llevo de esta serie, algo que pude aprender de ella, es que una persona no muere cuando su corazón se detiene, sino cuando es olvidada.          

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