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Relic: ¿Una propuesta de horror cósmico? | Por una senda oscura y solitaria #08

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Por una senda oscura y solitaria #08, una columna de Ernesto Moreno


En su ensayo de 1927, El horror sobrenatural en la literatura, el escritor H.P. Lovecraft, nos describe parte de lo que sería su más acabada propuesta estética: las bases del llamado “horror cósmico”, en donde el miedo más profundo y hasta “biológico” del ser humano, provendría de la idea de “materializar” a los culpables de estas emociones; es decir, mostrar que son criaturas antiguas y extraterrestres las que acechan en la oscuridad y en el espacio tiempo, buscando siempre, aniquilarnos.

Lovecraft ahonda en esta idea, adelantándose a su época y desarrollando varias vertientes literarias para nutrir su propuesta, una de las cuales retomaremos aquí: aquella de la “herencia maldita”, en donde la sangre misma, la genética y la biología, estarían contaminadas por el mal. En muchos de sus relatos, como La sombra sobre Innsmouth, de 1936, El horror de Dunwich, de 1929, The lurking fear, de 1923, y El modelo de Pickman, de 1927, entre otros, Lovecraft desarrolla esta temática, que tiene que ver, con una transmisión biológica y generacional de una maldad que, proviene a fin de cuentas, de la mezcla de sangres, la humana, y la de las entidades primigenias. Los desafortunados personajes de nuestro escritor, siempre se enterarán al final de los relatos, de que son portadores de tal corrupción genética.

Por lo general, las películas que según algunas opiniones, contienen la temática del “horror cósmico”, abordan historias sobre umbrales a otras dimensiones, o sobre entidades poderosísimas y desconocidas que atacan a la humanidad, como lo serían “The void”, “The endless”, o la muy reciente “The empty man”, por mencionar algunas. Por lo que ahora, quisiera comentar una producción australiana que a mi parecer, retoma esta línea de horror genético que he comentado.

Relic, que es una película de horror de 2020, dirigida por Natalie Erika James, con guión de James también, y de Christian White. Realizó su premier en el Sundance Film Festival.

La trama versa sobre una familia de tres generaciones de mujeres, en donde la abuela (Edna) que vive sola, desaparece misteriosamente por varios días. Su hija Kay (Emily Mortimer), y su nieta Sam, vuelven a encontrarse en la casa de la abuela para saber qué ocurrió. Después de dar aviso a la policía, comienzan a mostrar tensiones que tienen que ver con un pasado que los espectadores desconocemos, pero que bien podemos imaginar. La abuela aparece de repente, sin recordar nada, y es así como empieza una vertiginosa dinámica en donde ruidos extraños y recuerdos lúgubres de una cabaña en el bosque, llevarán a nuestras personajes a encontrar una habitación extraña de la casa, en donde el tiempo y el espacio no parecen ser normales. Al final, nos presentarán una conclusión que tiene que ver con una herencia maldita, con un conocimiento oneroso que deben por fuerza, aceptar, -al igual que los personajes de Lovecraft- pues forman parte de él.

Definitivamente, creo que es una película que está en primera instancia, dirigida al gran público, ya que desarrolla una tensión constante, y contiene un manejo de los planos y las secuencias que nada envidia a las mejores películas del género, además de las escenas que provocan que uno salte del asiento de vez en cuando. Pero también contiene una historia críptica que el film nunca explica, y es aquí en donde soy de la opinión, que esa historia dentro de la historia, está dirigida a un público más reducido, a conocedores.

La escenas que tienen que ver con un pasado ominoso y terrible, en donde está envuelto su linaje de alguna forma, el hombre “oscuro” que yace en el suelo, y las manchas, como de una bizarra humedad que van cubriéndolo todo, forman parte de una existencia que no es humana, y que al descubrirla, se darán cuenta que está también, dentro de ellas, que es su herencia.

Por su parte, el umbrío pasillo que esconde una especia de dimensión maligna dentro de la casa, en donde Sam se perderá por días, deambulando desesperadamente sin encontrar la salida, es un claro reflejo del mítico laberinto en donde Minos, Rey de Cnosos, encerró al Minotauro, mismo que ha servido de ejemplo para innumerables creaciones literarias. Este laberinto tiene la particularidad de que parece violar todas las leyes naturales del tiempo y el espacio, cumpliendo así, otro de los preceptos del prisionero de Providence. ¿Les recuerda al maravilloso relato de Lovecraft Los sueños en la casa de la bruja?, en donde la hechicera, junto con Brown Jenkin, una rata con cara humana, viajaba a través de las paredes de la casa, accediendo de esa forma a otros planos dimensionales y temporales. También nos recuerda a la puerta espantosa de la novela “La casa de las hojas” de Mark Z, Danielewski, que lleva a pasillos, puertas y escalinatas sin fin, llenas de frío, oscuridad y locura.

Si lo que buscan son pulpos gigantes y extraterrestres, se decepcionarán. Relic explora otra de las vertientes del llamado “horror cósmico”, pero lo hace de una manera sutil, y creo que ese es su principal logro.

Citas:

  • Ilustración: Cartel de la película.
  • Danielewski, Mark Z, La casa de las hojas, Ediciones Alpha Decay, 2013.
  • Lovecraft, H.P. El horror sobrenatural en la Literatura, varias ediciones.
  • Lovecraft, H.P. El horror de Dunwich, 1929, varias ediciones.
  • Lovecraft, H.P. La sombra sobre Innsmouth, 1936, varias ediciones.
  • Lovecraft, H.P. Los sueños en la casa de la bruja, 1933, varias ediciones.
  • Lovecraft, H.P. El modelo de Pickman, 1927, varias ediciones.
  • Lovecraft, H.P. The lurking fear, 1923, varias ediciones.
  • Relic, película de horror de 2020, distribuida por IFC

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